DE LOS TOROS… CON VERDAD. MANZANARES CONQUISTA MADRID…

Son acertados los del meteorológico. Anunciaban cielo nuboso y chubascos con tormenta. Así entramos a la plaza con un toldo de nubes y, lo malo, viento, mucho viento…
Llenazo hasta la última fila. El cartelazo lo merecía, solo que…
Nuevamente, y van dos, la ganadería Núñez del Cuvillo no pudo completar su segunda corrida del serial, corriéndose solo cuatro y completándose con dos bureles lusitanos de Ortigao Costa y uno, quinto bis de Carmen Segovia por devolución de uno de los portugueses que poco ofrecieron para lucir.
De los cuvillos destacó el sexto que cerró plaza, toro de buen estilo, con recorrido y obediencia a los engaños; un cuarto de escaso trapío con nobleza; un segundo playero falto de fuelle y un tercero con clara tendencia a la querencia. Falló de nuevo la presentación de la ganadería de moda alentando la hostilidad que en esta plaza se hace presente cuando de figuras se trata.
Julián López El Juli es, no se dude aquí en su tierra, garantía por su determinación y talante para triunfar a por todas. Sin cosa mayor con la capa, con la muleta se mira cual es, un maestro poderoso que ostenta su orgullo profesional, dentro de su natural valor y genio para someter bajando mucho el engaño, en un tenor esforzado y peleón muy fiel a su estilo personal con un depurada técnica para imponerse obligando la embestida y aguantando a pesar del viento. Toreo por abajo en ayudados con la derecha y al natural pisando seguro, intercalando el molinete y la trincherilla con cambio de mano y remate de pecho en una faena larga de gran mando rematada con estocada tendenciosa que le valió la oreja del cuarto entre franca división. Se le espera al de Velilla de San Antonio con verdadero interés.
Poco, muy poco, poquísimo puedo decir lo que lució el galo Sebastián Castella que se llevó el hueso del encierro. Intentos de hacer faena con sus personales formas con empeño y voluntad pero… Pero sin recompensa.
Tras de su soberbio paso, triunfador rotundo sin discusión mayor, por la Maestranza de Sevilla, Manzanares era esperado con verdadera ilusión. La ilusión misma que abriga la esperanza del éxito de un hombre joven, un torero con empaque, un artista de elegante corte, fino de formas y expresión estética, enmarcado todo en un valor real, de verdad, auténtico, sin estridencias con un arte quintaesenciado en su manifestación artística de impacto, dominando el oficio con un buena escuela bien asimilada, desborda su mensaje interior en su compás firme tanto de brazos como de pies, reunido, acompañando, aplicando sus muñecas, reponiendo lo justo, girando apenas sin un paso de más como tampoco de menos, marcando con despaciosa lentitud los tiempos del pase.
Series de ayudados con la derecha y al natural con la izquierda encajando los riñones y clavando las zapatillas en la arena, alternando cambios de mano, quedándose un tanto en la cara resultando cogido sin consecuencia mayor que el descosido del bordado de la taleguilla. Toreo de expresiva naturalidad, sin afectamientos, de armonioso mecimiento, rematado con mucho vacío con oportunidad y justeza con sendos de pecho de pitón a rabo aprovechando la fijeza del astado y teniendo en un puño a la afición venteña fuerte le batíamos las palmas.
Cuando el morito le pidió la estocada, en corto y por derecho, empuñando el acero con la muerte de perfil y no para abajo, deletreando los pasos de su bien adecuado tranquillo, fija la vista por sobre de lo alto del morrillo, girando la mano del acero al herir y se pasa haciendo la cruz a toro arrancado sepultando la hoja cañón ganándose dos apéndices y la puerta grande de Las Ventas…
Vaya torero… Vaya momento que vive… Madrid lo ha conquistado y él, Manzanares conquista a Madrid…
Correo electrónico: francisco@baruqui.com

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