2 agosto, 2021

EL PASEÍLLO… Y AHORA BALEARES.

Los antitaurinos, como el rayo de Miguel Hernández, no cesan. Al fin y al cabo es su labor, que por otra parte bastante triste debe ser volcar tus energías en destruir algo en lugar de dedicarlas a crear, pero cada uno es libre y mientras algunos, al repasar su vida podrán, vanagloriarse de haber contribuido a enriquecer el acerbo cultural común, otros tan solo podrán regodearse de haber intentado eliminar una parte fundamental del mismo.

Los antitaurinos, como el rayo de Miguel Hernández, no cesan. Al fin y al cabo es su labor, que por otra parte bastante triste debe ser volcar tus energías en destruir algo en lugar de dedicarlas a crear, pero cada uno es libre y mientras algunos, al repasar su vida podrán, vanagloriarse de haber contribuido a enriquecer el acerbo cultural común, otros tan solo podrán regodearse de haber intentado eliminar una parte fundamental del mismo.
No obstante a los antitaurinos los ver venir y su peligro es relativo, porque como fuerza política no tiene la más mínima significación, lo realmente alarmante es cuando reciben el apoyo abierto de un partido mayoritario, como el Partido Socialista de Baleares, que se presenta en coalición con Iniciativa Verds y Entesa, y entre otros puntos esperan conseguir que Mallorca se convierta en una “ciudad antitaurina, contraria a la práctica de las corridas de toros”.
Estaba claro que tras el culebrón catalán, la batalla por la supresión de los toros se iba a desplazar al resto de la geografía. También estaba claro que en la mayoría del territorio nacional este tipo de iniciativas no iba a encontrar la respuesta que obtuvo en Cataluña, entre otros motivos porque en las demás comunidades no existe entre sus dirigentes ese ansía de romper vínculos comunes con el resto de España a costa de perder su propia identidad.
Tampoco en Baleares creo que la cosa vaya más allá de una simple intentona, pero lo preocupante no es la intentona en sí misma, sino el hecho de esta vaya apoyada por una federación del mismo partido que gobierna en España.
El ejemplo francés debe cundir de una vez por todas en nuestro país y en el resto de naciones con festejos taurinos para acabar, de una vez por todas, con las constantes amenazas a las que nos vemos expuestos. Merecemos mucho más de lo que se nos da, merecemos que nuestros gobernantes defiendan nuestros intereses en relación directa con nuestro peso específico en la sociedad. Merecemos que los medios de comunicación públicos dediquen a los toros el espacio que realmente merecen.
Merecemos que los festejos sean subvencionados en la misma medida que el resto de manifestaciones culturales, para que los precios sean equiparables a éstos exista una competencia justa con los mismos. Merecemos, en definitiva, un trato justo y equiparable, un reconocimiento real de la importancia cultural, histórica y económica de la fiesta y una defensa firme de nuestros gobernantes frente a ataques carentes de toda lógica.
Clama al cielo que “Greenpeace”, la mayor organización ecologista del mundo, jamás se haya manifestado contra los toros, consciente de la importancia que las ganaderías tienen para la conservación de nuestro medio ambiente, y tengamos que soportar que desde nuestra propia casa se cuestione a la fiesta por un puñado de votos.

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