24 julio, 2021

EL TORO MEXICANO TIENE UNA MORFOLOGÍA MUY DIFERENTE AL ESPAÑOL.

A ÚLTIMAS fechas en ciertos medios de comunicación se ha estado hablando mucho sobre unas declaraciones vertidas por Jesús Solórzano Pesado, concretamente las hizo sobre el peso del toro mexicano, aun así no conozca el fondo de estas confesiones, meteré mi cuchara y externare la mía sobre el peso del ganado que vemos en cosos mexicanos.
LOS ENCASTES que se han manejado en nuestro campo bravo son “de caja” muy diferente a otras que por su natural morfología soporta más kilos.

A ÚLTIMAS fechas en ciertos medios de comunicación se ha estado hablando mucho sobre unas declaraciones vertidas por Jesús Solórzano Pesado, concretamente las hizo sobre el peso del toro mexicano, aun así no conozca el fondo de estas confesiones, meteré mi cuchara y externare la mía sobre el peso del ganado que vemos en cosos mexicanos.
LOS ENCASTES que se han manejado en nuestro campo bravo son “de caja” muy diferente a otras que por su natural morfología soporta más kilos. La envergadura de su cuerna también, por lo mismo al que come por las praderas nacionales es imposible “meterle” cosmético para que aparente mas guapura, más trapío, corriendo el riesgo de que de hacerlo lo conviertan en un fraude disfrazado de grasa o inútil cebo. Inclusive estoy errado, las antiguas praderas ya se han convertido en recortados espacios no suficientes para el correcto hábitat y desarrollo de las reses. Lo notamos en veces por la manifiesta debilidad en el transcurso de su lidia y de esto se da mi opinión a que sin comida, y tiempo natural, es ilógico hacer un mastodonte fuerte y sano. El toro gordo es más pantalla que realidad en nuestro México lindo y querido.
POCO CONOZCO de las declaraciones de Chucho Solórzano pero siento que sus razonamientos se tergiversaron.
IMAGINEMOS A un Raúl, “El Ratón”, Macías, ex campeón mundial de peso gallo, 52. 163 kilos obligatorios en esa categoría y uno de los más grandes ídolos deportivos en nuestro país, queriendo convertirse en un welter de de 69 kilogramos, o meterse a los pesados donde las bolsas son estratosféricas, pero condicionados a dar en la bascula un mínimo de 90, equivaldría a subir de 10 a 30 kilos… ¡Un suicidio!. Y el ejemplo es muy sencillo con nosotros los humanos, bastaría cargar un garrafón de agua purificada medio día y creo acabaríamos con la espalda hecha añicos, esto se debe que “no somos pesos pesados”.
LO QUE no dudamos, al contrario, lo afirmamos, es que se está abusando del toro chico, en edad, en trapío y en bravura desde hacen ya muchos años, además lo prefieren con poca, o ya nula casta por raro que parezca o suene. Eso vieja frase de “toros de cinco hierbas” ya no es válida, eso fue parte de una ganadería que dio triunfos muy serios y creíbles en un pasado ya lejano. La edad es primordial y las cinco hierbas daban un peso natural y en tiempo real.
PERO LOS recuerdos son de forma contundente, vemos viejas graficas o películas de la llamada Época de Oro y notamos que efectivamente la corpulencia de lo lidiado en esos años no era exagerado, lo que tenía era casta y los asistentes, que por lo general llenaban los cosos, jamás de los jamases solicitaban el toro con elefantiasis, muestra inequívoca son los toros inmortalizados en aquellos años del medio siglo pasado por los toreros que nunca rehuían a lidiar dehesas a las que a la materia prima les sobraba su esencia, ¡la casta!.
CORPULENCIA, GUAPURA, volumen, magnitud, mole o masa, tiene que ir de acuerdo con la naturaleza y esta es la que conjuntamente con la edad dará el trapío, la casta es “harina de otro costal”, al toro mexicano no se le puede meter más kilos que los que su morfología le permite aceptar, intentarlo además es sofocar una realidad que no ven aquellos que se han españolizado vía televisión.
NO ES un pecado decir que de 450/460 kilos para arriba, sin llegar a la exageración solicitada, que se sobrepase de la media tonelada por reglamento, sería un peso muy correcto y adecuado. En lo personal preferiría ver corridas justas en kilos pero con casta, de nada serviría asistir a un festejo en donde los bureles se preocuparan mas por respirar que por acudir a un cite y sin lograr ver la faena ligada que a todos nos gusta presenciar, largas, ligadas y con bravas embestidas que emocionen al espectador. Se ha perdido la rivalidad en quites por eso mismo, porque ya la suerte de varas es un remedo de ella y basta un picotazo ínfimo para acabar con la poca casta que en la actualidad vemos. Ni pensar a ver a un gordinflón y descastado toro con media vara adentro, ni con viagra se levantaría y la supuesta faena por la que asistimos a presenciar no aparecerá nunca jamás.
SON GUSTOS, son criterios muy personales, no queramos ser más papistas que el Papa, experiencias pasadas nos lo dictan así, el toro gordo y sin edad nunca ha funcionado y conectado a los tendidos, que ciertos toreros lo pidan para fingir lo que no es, o no son… Eso, eso es otro cantar que nosotros no nos tragamos… Nos Vemos.

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