EN LOS IBELLES. LA INTENCIÓN ES BUENA, LOS RESULTADOS AÚN NO.

A falta de festejos taurinos en la capital, nos fuimos a la cercana placita de toros que tiene el gran aficionado y taurino Raúl Ibelles, donde ha creado un bello cortijo que le bautizó con su apellido y donde se juega tanto él como un grupo de amigos, algunos centavos con tal de sacar un torero, entre ellos a César Ibelles hijo de Raúl, quien ha toreado ahí y en otras plazas un buen número de novillos a la fecha.
El día fue esplendoroso con sol cayendo a plomo, a la entrada se regalaba la edición del diario ESTO, (que sirvió bien para taparse del sol) donde se anuncia las dos primeras novilladas sin poner la hora de inicio, aunque en los carteles de mano decía que era a la una de la tarde, la asistencia fue poca, menos de un cuarto de placita a la que debe de caberle algo así como unas mil personas, tal vez esperando la llegada de algunos retrasados por las inconveniencias que tiene el camino para llegar a este cortijo, la novillada dio inicio a las 2 de la tarde con algunos minutos.
La verdad y hay que anotarlo, todo se hace con el profesionalismo que algunos de los miembros lo saben hacer por el tiempo que llevan dentro de la fiesta brava. Aunque también y todo es parte del aprendizaje, en las cinco temporadas que le han llamado de “La Ilusión”, entre el grupo de “Los Ibelles” y la peña “Los Juncales” que dan estas novilladas, aún no sacan un torero que pudiera ser la esperanza de un futuro halagador. Ya saldrá alguno.
Se lidio un encierro de El Batan del matador y ganadero Gabino Aguilar, bien presentados todos y solo un novillo, el que se lidio en cuarto lugar, salió lastimado de las patitas traseras, pero con bravura que de haber estado completo de sus facultades no le habría podido su presunto matador.
De primer espada salió el veterano novillero Rodrigo Hernández que se las ingenio con su experiencia para pasaportar a su primer enemigo de pinchazo y estocada caída y se dio vuelta al ruedo entre la complacencia del asoleado y respetable público. Su segundo fue el lesionado de los cuartos traseros, al que por la mucha voluntad y casta del burel, logro sacarle pases a cámara lenta y se aprovecho que al despacharle de estocada contraria y caída, le regalaran una orejita, la única del festejo.
César Ibelles en su primero estuvo voluntarioso pero sin romper ni poder ante un novillo que pedía aguante y mando, con la espada mete casi entera trasera y salió al tercio. Se supero con su segundo que igualmente le pidió aguante y mando, el que ahora si demostró y saco los mejores pases de la tarde calurosa pero agradable, en un descuido se lo echo a los lomos y se levanto con casta para seguir en la cara del de Gabino Aguilar, sacándole pases bien toreados y, le despacha de pinchazo y casi entera dando vuelta al ruedo.
Rodrigo Cuevas se las entendió con dos novillos que pronto se quedaron parados por lo fuerte que los picaron y como dijo su señor padre quien fuera novillero también y ahora ganadero Ernesto Cuevas. “Ahí estuvo, que era lo que se tenía que hacer” y no paso nada más. El segundo cartel sin hora de inicio, será el 15 de mayo con Saúl Vázquez, Luis Ignacio y Pepe Mayor, un novillero español que dicen tiene algo así como 47 años de edad o sea, la versión hispana de “Corralito”.
Saludos, Alfredo FLOREZ.
“El toreo, es arte efímero que se lleva en el alma.”
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