19 junio, 2021

ENTRE LA MANSEDUMBRE Y LAS ESPADAS MAL AFINADAS SE PERDIERON LAS OREJAS.

Castella sale a hombros con dos orejas y Zotoluco una al igual que Juan Pablo.
Qué pena amigos lectores, pero una tarde mas se ha repetido como una copia al carbón los trascendentes acontecimientos que ha venidos singando una feria que parece convocada a la privación de triunfos redondos, no obstante la aparición en el ruedo de la Monumental de toros que han ofrecido todas las posibilidades de triunfar a los toreros.

Castella sale a hombros con dos orejas y Zotoluco una al igual que Juan Pablo.
Qué pena amigos lectores, pero una tarde mas se ha repetido como una copia al carbón los trascendentes acontecimientos que ha venidos singando una feria que parece convocada a la privación de triunfos redondos, no obstante la aparición en el ruedo de la Monumental de toros que han ofrecido todas las posibilidades de triunfar a los toreros.
Sin embargo, el triunfo grande, el éxito importante, se ha esbozado, si, como hoy con sendas faenas de Eulalio López Zotoluco y Juan Pablo Sánchez, mas también el publico se esta hartando de ver salir por chiqueros toros que no lo aparentan, ni en presencia ni en edad, campeando una mansedumbre que raya en el descaro.
Ayer, se lidio en lo que vino a ser la novena corrida del serial, un encierro de Bernaldo de Quiroz, con tres anovillados ejemplares, y otros tres en mejores circunstancias, y uno de Teófilo Gómez, que al final cambio de lidia, mas todos, si, todos, exhibiendo una ausencia el la ya tan degradadas gotas de bravura que se han extraviado entre la actitud comercial del ganadero, y las exigencias de toreros poco profesionales, que ahuyentan de la plaza a los aficionados de nuevo cuño, ante la falta de triunfos.
Mucho es el saldo pendiente de la ganadería titular de la tarde, a cuyos astados se enfrentaron Eulalio López Zotoluco vestido de tabaco y oro (silencio, silencio y oreja en el de regalo), Sebastián Castella de canela y oro (dos orejas y palmas con salida hombros) y Juan Pablo Sánchez de azul celeste y oro (silencio y oreja con protestas).
La Monumental se engalano como en sus mejores galas bajo el marco de un lleno hasta las farolas, el primero del ciclo de un publico animado, entusiasta, sensible y conocedor, con mucho ambiente, que disfruto intensamente, primero con el brillante trasteo de Castella, después con la valentía y entrega de un Juan Pablo pletórico de ambición, de actitud y serenidad, que perdió varios apéndices por pinchar, abandonando la plaza con buen sabor de boca por la garra y faena de Zotoluco al toro de regalo en el que fallo lamentablemente con el acero.
Y bien, el torero de Azcapotzalco, Eulalio López, con el animo muy visible renovado, pecho con el lote sin posibilidades del festejo, en una tarde donde se le habían ido por delante el francés con dos orejas y Juan Pablo con una, y aquello, no era cosa fácil, entonces sacando la raza, seguramente reaccionando como un torero que no le gusta dejarse ganar la pelea fácilmente, o también, con esa reverdecida ilusión, regalo el tercer sobrero, este de Teofilo Gómez, porque su lote de la ganadería titular, no sirvió. Su primero, de poca presencia y escasa bravura y trasmisión, careció de energías como para que el capitalino alcanzara el éxito, mientras su segundo, otro toro deslucido, sin emotividad ni fuerza, impidió al torero toda posibilidad de triunfo. Así las cosas, y teniendo en contra al publico, anuncio el regalo de un sobrero, el de Teofilo, que de salida hizo asco a las telas, sin fijeza alguna, presagiando la nulidad de toda posibilidad de una faena triunfal, sin embargo, la fe del torero no desfalleció jamás, contrariamente a su cuadrilla, iniciando su faena con muletazos con buen trazo y mando, cruzándose siempre al pitón contrario y atacando a la res desde un principio, sin quitarle la muleta de la cara, hasta conseguir que el toro tomara la muleta en la que llevo materialmente cosido a la res, hasta consumar una faena poniendo la Monumental a revienta calderas, y explotando el grito consagratorio de torero-torero. Señalo una punzadura sin soltar el arma, cobrando una entera caída y delantera. Se le otorgo un apéndice con petición del otro trofeo.
Frente a sí ha tenido Sebastián Castellá dos enemigos de muy diferente condición, mientras su primero ha tenido un poco de fuerzas, le dejo trazar una faena muy artística con estupendos y variados pasajes, frente a un torillo débil de buen estilo, al aparte de entenderle le ha templado jugando con las distancias, comenzando por citarlo de largo, y conforme fue transcurriendo el trasteo, fue acortando los terrenos, terminando por ejecutar el toreo en las cercanías, con pasmosa facilidad y entrega, como cuando llevando la muleta sobre la mano diestra, parecía que el toro iba cosido al engaño por lo templado del pase, respondiendo el publico con mucha fuerza, rematando su brillante y emotivo trasteo con una estocada casi entera que hizo polvo a su enemigo, recibiendo el galo el premio de las dos orejas de su enemigo, ganándose la salida a hombros por la puerta grande izado a hombros de los entusiastas, alzándose como el máximo triunfador de la tarde.
Tarde a tarde en Juan Pablo Sánchez se van descubriendo nuevas cosas, nuevos avances, y acentuándose otras cualidades, como su innegable valentía sin alardear, se solidifica su personalidad, y se materializa su claridad de ideas.
Así le vimos ayer, en otra tarde de mucho compromiso y responsabilidad al lado de dos figuras del toreo, sin arrugarse, sin revolucionarse, enfrento primero al enésimo invalido y descastado animal de Bernaldo de Quiroz, al que le eslabono buenos muletazos en redondo estando el joven muy empeñoso y con firmeza, en una actuación que entusiasmo al conclave, por la limpieza de los trazos, su calidad, y su variedad, y por los terrenos tan comprometidos que piso durante su brillante labor muleteril, que emborronando la plana con una estocada muy baja que chillo el publico, y que extrajo con atingencia y prontitud el peón Gustavo Campos, perdiendo Sánchez por lo menos las orejas ya conquistadas, retirándose a los maderos en silencio.
Con su segundo, el mas del encierro, un toro claro, con movilidad pareció tener buenas condiciones y por lo tanto siendo propicio para que el hijo del empresario Ricardo Sánchez, triunfara con fuerza, pronto se aquerencio en tablas, a donde Juan Pablo fue en su busca, pegándose un arriman al ponerse donde están las cornadas y el dinero importante, denotando siempre ser el amo en el ruedo, estando siempre a milímetros de los pitones y de la maroma, la que sobrevino cuando muy confiado el muchacho, podría decir, perdiéndole el respeto a la res, dando la impresión que aquello era tan fácil, que cualquiera del tendido lo podría imitar sin el menor riesgo. A tal grado fue lo cercano que estaba, que simplemente el toro alargo un poco la gaita y le pego un atragantan rompiéndole la franja del bordado, de tan cerca que estaba. Para su desgracia señalo dos pinchazos antes de cobrar la estocada que tiro sin puntilla al “socio”, y después de una fuerte petición, le concedieron una oreja, oreja que ese monstruo de las mil cabezas, cervezas y vinos, protesto con fuerza, depositando el auricular en manos de su peón Alejandro Prado.
El cartel de este día ha sido modificado en virtud de que el diestro tapatío Oliver Godoy, fue cogido aparatosamente por la rodilla derecha el sábado en Tampico, sin poderes recuperar, razón por la cual la empresa le sustituye con el toricantano Gerardo Adame que entra en el cartel, para actuar al lado del sevillano Antonio Barrera, y los mexicanos Fabián Barba y Mario Aguilar, con toros de Santa Fe del Campo.

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