29 julio, 2021

FINALMENTE EL INFORTUNIO SE CIERNE CON EL MODESTO MONOSABIO.

Que desgracia tan grande ocurrió el domingo pasado en el cosos Nuevo Progreso de Guadalajara, cuando el destino se ensaño con don Salvador Hernández, un hombre de 65 años, de oficio auxiliar de la morgue tapatía, donde se desempeñaba cotidianamente en la disección de cadáveres sometidos a la autopsia.

Que desgracia tan grande ocurrió el domingo pasado en el cosos Nuevo Progreso de Guadalajara, cuando el destino se ensaño con don Salvador Hernández, un hombre de 65 años, de oficio auxiliar de la morgue tapatía, donde se desempeñaba cotidianamente en la disección de cadáveres sometidos a la autopsia.
Como dice el adagio, boda y mortaja del cielo bajan, y quien iba a pensar que la fatalidad haría blanco en la humanidad de este hombre, uno de los modestos de la fiesta, que materialmente fue “reventado” por el novillo de nombre Norteño de la ganadería del Vergel, habiendo muy pocas posibilidades de salvar la lucha contra la muerte, no obstante la aplicación de los medios más avanzados de la medicina, y la experiencia del excelente cuerpo médico de plaza comandados por el doctor González Camarena.
Ojala y esta desgracia no pase desapercibida en el ámbito taurino mexicano, principalmente en plazas de Aguascalientes capital, sobre todo, en la conciencia de las autoridades municipales, que no debe prestar atención y perder el tiempo con jaladas como la pretendida formación de una comisión taurina que solo sirve para aquellos falsos redentores, y ser más estrictos en la selección a la hora de expedir las acreditaciones para el callejón, una de las zonas de mayor riesgo existentes en una plaza, y lugar predilecto de infinidad de personas, aficionados, taurinos e incluso ganaderos, que haciendo uso de amistades, finalmente consiguen un lugar en dicho lugar, sitio predilecto donde también se “cuelan” pseudos periodistas y fotógrafos, cuya afición aflora y recuerdan solo en ocasión de la feria, o tardes importantes, algunos de ellos, incluso dándose el gusto de escoger fechas a las cuales asistir, ante el consentimiento de las autoridades.
Autoridades, que la mayoría de las veces se ven rebasadas por la plaga de recomendados de políticos insensibles, que sin tomar en cuenta los riesgos que se corren y las complicaciones que provocan entre los profesionales estos invasores, primero, por el abultado número de visitantes; segundo, porque sin ser periodistas nada tienen que hacer en ese lugar; tercero, porque ignoran cual es la forma adecuada de andar en un callejo, cuando se pueden mover, y como se deben mover, ellos van simplemente a dar más vueltas al ruedo que los mismo toreros, con tal de hacerse notar o saludar a sus amistades.
Este accidente, debe hacer conciencia desde aquel encumbrado político que recomienda y exige un lugar para su recomendado, como también a quien valiéndose de la amistad con tal o cual profesional de la fiesta, se cuelan al callejón, sin tomar en cuenta la seriedad, orden y riesgo que ahí impera, y ahora lamentablemente, lo vive la fiesta, en uno de sus miembros, que lejos de ser un colado, desempeñaba su trabajo, No debe pasar desapercibido este fatal desenlace, hay que tomar cartas en el asunto y evitar al máximo que llegue a ocurrir algún percance o un accidente.
No se debe esperarse a que lamentemos una tragedia que como ocurrió en Guadalajara que pueda ser de fatales consecuencias, para entontes tomar cartas en el asunto.
Desde estas líneas enviamos nuestras más sentidas condolencias a los deudos de Don Salvador Hernández.

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