24 julio, 2021

FUIMOS DE PASEO A SAN MIGUEL EL ALTO. JALISCO.

EL SÁBADO nos dimos una vuelta por rumbos de San Miguel el Alto, Jalisco, fue relajante ver llover… ¡y no mojarse!. Campos verdes, milpas altas, parcelas bien cuidadas, fruto inequívoco de personas cabales y trabajadoras y no de la casualidad solo porque la bendita lluvia los está socorriendo. Establos por todos lados, edificios de silos al por mayor y como fin de fiesta una suculenta comida con un nuevo amigo, Esteban Vázquez, mandamás de la Casa Julián.

EL SÁBADO nos dimos una vuelta por rumbos de San Miguel el Alto, Jalisco, fue relajante ver llover… ¡y no mojarse!. Campos verdes, milpas altas, parcelas bien cuidadas, fruto inequívoco de personas cabales y trabajadoras y no de la casualidad solo porque la bendita lluvia los está socorriendo. Establos por todos lados, edificios de silos al por mayor y como fin de fiesta una suculenta comida con un nuevo amigo, Esteban Vázquez, mandamás de la Casa Julián.
A DECIR verdad no solo fue el paseo, fuimos con la idea de conocer el ambiente a la ya muy cercana feria que festejan a San Miguel Arcángel el mero día 29 de este mes, por cierto, septiembre, más dedicado a rememorar las gestas de los hombres que, mas que patria, nos dieron libertades en nuestra geografía. Debemos de agregar que por raro que parezca, también inconscientemente hartos días para que se puedan montar festejos taurinos, corridas, novilladas y hasta tardes de risa con espectáculos de toreros bufos que es como arrancaran este año las tradicionales fiestas en esa población.
LLAMÓ MI atención la sencillez del habla de Esteban cuando nos platicaba la manera de cómo nació su afición, nos dice… -“Somos catorce hermanos, mi papá tocaba en la banda de música que iba a la plaza las tardes de corrida, aquí nunca ha pasado la feria de solo dos tardes al año y así se suscitaba el problema familiar, se permitía que ellos, los músicos, fueran acompañados por dos menores solamente, de esta manera nos llevaba a la plaza, lo malo es que matemáticamente solo cuatro de nosotros podíamos asistir cada septiembre y no quedaba más remedio que esperar el largo turno para poder regresar a la plaza.-
SIMPÁTICA Y emotiva la anécdota, misma que trae a mi mente el enorme cariño de los padres que a diario luchan por cumplir con sus obligaciones familiares y sacar adelante a los críos, formarlos, darles sustento en todas sus formas, la diversión para los niños es primordial. Así es como un padre cumplido fue sembrando la “semilla taurina” entre su numerosa prole que hoy en día unos asisten a los coso más que otros pero no por eso pude sustraerme de la simpatía de este hecho tan singular, mismo que me recuerda que dos pequeños integrantes de la banda de música de Cadereyta, Nuevo León, son ahora matadores de toros, Enrique y Alberto, “Los Cuates”, Espinoza.
LA MÚSICA, la música taurina emociona y revive el alma del más deprimido o desinflado, ella tonifica estados de ánimo. Ahora comprobamos que no solo eso, también da toreros y aficionados. Le prometimos a nuestro estomago regresar al restaurante de Esteban en la fecha más próxima, vale la pena y ya estamos saboreando la comida y la nueva platica. Y para terminar otra muy simpática situación que se ha dado en este lugar…
CASA JULIÁN tiene un record curioso, es escogida por infinidad de jóvenes para comprometerse en matrimonio, ahí el enamorado entrega la tradicional sortija a la novia y poco falta ya para que Esteban agregue un espacio como altar y las bodas se realicen entre sabrosos olores provenientes de la cocina, mal haría su propietario con no tenerlo, el negocio es el negocio. Están ustedes avisados por si andan “pen(s)ando” en dejar las filas de la libertad… Nos Vemos.

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