24 julio, 2021

INGRATITUD DE LA MEMORIA: HOY CUMPLE 115 AÑOS LA PLAZA SAN MARCOS, Y NADIE SE ACUERDA DE ELLA.

ARRASTRE LENTO… Con el jaleo que se traen los taurinos locales y foráneos, concentrados en la fiesta que se ha armado en la Monumental, ni tiempo tienen para recordar que hoy cumple años la plaza San Marcos. ¿Quién en Aguascalientes no ha estado por lo menos una vez en la sencilla, modesta, humilde, simpática, acogedora y ya centenaria plaza del barrio que le da carácter propio a la ciudad?.

ARRASTRE LENTO… Con el jaleo que se traen los taurinos locales y foráneos, concentrados en la fiesta que se ha armado en la Monumental, ni tiempo tienen para recordar que hoy cumple años la plaza San Marcos. ¿Quién en Aguascalientes no ha estado por lo menos una vez en la sencilla, modesta, humilde, simpática, acogedora y ya centenaria plaza del barrio que le da carácter propio a la ciudad?.
El “juego de toros”, un espectáculo que, importado al principio de la Colonia, y pese a lo tosco y primitivo que resultaba, fue cautivando a legiones que lo hicieron suyo al grado de incluirlo en el apartado de la diversión pública. Fue el principio de lo que por su alto contenido emocional se ha perpetuado a través del tiempo. Me quiero imaginar aquellas plazas improvisadas, en las que los asistentes quedaban a la intemperie quedándose sentados sobre incómodos tablones, a merced del sol, la lluvia y el polvo. Y me quiero imaginar la exaltación de ánimo ante la puntualidad del drama.
De la misma manera me vienen a la mente aquellas corrientes que, según los narradores de la época, se arremolinaban en torno a los cosos, gente que se dejaba deslumbrar, además con la nutrida sucesión de emociones, con el vistoso ropaje de los toreadores que, llegando a dominar lo básico y rudimentario en cuestión del oficio, en ocasiones eran verdaderos ídolos que cautivaban con su destreza, galanura y temeridad, seres que inspiraban un irresistible interés, y cuyos lances producían un extraño vértigo en el ánimo de la apasionad concurrencia.
Si bien para el pueblo el juego de toros era un espectáculo público de mayor atractivo, a los impugnadores aquello les parecía un acontecimiento pérfido, visceral, inútil, cruel, bárbaro, sanguinario, y reprobable tanto en lo moral como para la civilización ilustrada. Cabe suponer entonces la dimensión e intensidad del enojo que causaba entre los que lo repudiaban. Empero, paralelo al odio corría el fervor de los fanático que, a partid de entonces, se volcaron materialmente sobre las improvisadas plazas.
Así, pese a las hirientes, enconadas y sistematizadas protestas, el juego de toros quedó enraizado en el sensible espíritu del pueblo mexicano. La Fiesta, ya considerada como tradición, penetró lo nacional para incorporarlo a sus muy particulares modos. Y si ello sucedió en lo general en el país, en lo particular tomó carta de naturalidad en Aguascalientes.
La historia nos habla de la realización del espectáculo, ya celebrado y festejado con la estruendosa algarabía de la población, en diversos sitios de la ciudad, pero es a partir de la plaza Buen Gusto cuando propiamente la Fiesta toma el perfil cupular que hoy todavía conserva. Luego al ceder el trono a la plaza San Marcos el 24 de abril de 1896 los festejos, de la mano con la verbena en honor al evangelista, adquieren una relevancia por demás harto significativa. La nueva plaza llegó a ser uno de los escenarios más fastuoso, importante y trascendentes del México del 1900.
La historia de la plaza es interesante: si el hecho de haber sido construida a una velocidad de vértigo le da en lo material el carácter de hazaña, en lo sentimental se recubre con un aire de joyel inspirado en romance. Además el causal que dio origen a la determinación de edificarla es de suyo singular. La nada discreta diferencia entre el propietario de la plaza Buen Gusto, Jesús López Nava, y José María Dosamantes, rico hacendado y ganadero de abolengo, fue la gestación virtual de esa joyita de plaza hoy elevada al rango de monumento histórico y patrimonio del Estado.
arrastrelento@gmail.com

Deja un comentario