29 julio, 2021

JOSE GUADALUPE ADAME ¡TRAS LA CONSAGRACIÓN!

ARRESTRE LENTO… Tarde importantísima para el paisano Adame. Confirmar la alternativa en el gran coso venteño no da oportunidad de que falle el hilo de oro de la entrega -hasta el arrebato inteligente- pues de ocurrir así se deshilvanarían los pespuntes del mágico bordado de las ilusiones.

ARRESTRE LENTO… Tarde importantísima para el paisano Adame. Confirmar la alternativa en el gran coso venteño no da oportunidad de que falle el hilo de oro de la entrega -hasta el arrebato inteligente- pues de ocurrir así se deshilvanarían los pespuntes del mágico bordado de las ilusiones.
El gusto que daría a su gente que a José (que no Joselito que en Madrid no pasan de tres los Joselitos adorados) lo trajeran, a pesar del gran charco que nos separa, en volandas –que así le dicen los españoles a los paseos en hombros- hasta su tierra. Por lo menos que el acontecimiento virtualmente confirmara que mereció la aprobación y el reconocimiento de la afición catalogada como la máxima autoridad.
En suma, desde Aguascalientes le habrán de llegar al torero que, luego de tan buen proceder que realizó en la pasada feria de su tierra, las buenas vibras para que arme tal alboroto que los titulares de aquí y allá se desborden en elogios admirativos. ¡Plas, plas, plas! que el eco de las palmas madrileñas reconozcan que viene rumbo a México el cetro del toreo toda vez que Arturo Saldívar le apartó un sitio en el primer vuelo de la fantasía torera. Y en espera de darle otro empujón está Juan Pablo Sánchez.
Así las cosas, a Joselito el azteca -me doy por imaginar que así lo dirían los españoles con su típico hablar- que le ha llegado la gran cita. El púlpito y la audiencia están en espera del discurso del mexicano que habrá de sustentar su tesis en tauromaquia con los conceptos de temple, arrojo, naturalidad, técnica, inspiración, romance, profundidad, y sobre todo un gusto enorme por la ejecución de las suertes.
Obvio que la afición mexicana está en espera de que cualquier connacional perfeccione la ponencia que, con manos de bronce y corazón de seda, trazaron con su toreo aquellos que pusieron su nombre en la infinita línea del horizonte. Aquellos que con su técnica, arrebato, inteligencia y sensibilidad llegaron al inalcanzable límite del arte cuyo aroma perfumó los jardines de la torería con el pellizco y la gracia.
En fin, es mucho decir para una sola ilusión ¡triunfar!
¿Qué vendría después del triunfo? La cotización del que vale oro. Cierto es que antes de su confirmación Adame ha vencido muchos obstáculos, pero no todos como para haber convencido a ¡todos! Y se le ha respetado, sí, pero –anoto un pero adversativo- sus formas y actitudes aún no han logrado la depuración final de la personalidad del torero genial.
De tal suerte que hoy pudiera ocurrir que, después del intimo e intenso trabajo reflexivo que antecede a las grandes tardes de los toreros, aflore el torero que José lleva dentro.
Y es que, de no darse las cosa en el grado e intensidad que las ilusiones lo propusieron, ya no habría mayor ascenso significativo para el mexicano. Todo quedaría reducido a una simple anécdota, la cual por cierto enriquece la bitácora de muchos otros mexicanos que habiendo confirmado en Madrid, regresaron contentos por su experiencia, pero sin títulos nobiliarios que los elevara al reino de los titanes místicos de la Fiesta.
Lo cierto es que si el paisano quiere la nada injusta- que así ha sido siempre- tesitura del toreo, triunfar en todas las plazas de importancia, empezando por la primera que es Madrid, tendrá que jugárselo todo en una carta: en ¡Madrid! la tarde de hoy. (Y de nuevo lo escribo como si lo dijera un español muy a su estilo: que la tarde de hoy es pa´trascender y olvidarse de los marginados.
arrastrelento@gmail.com

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