16 septiembre, 2021

JOSELITO ADAME TRIUNFADOR DE LA CORRIDA Y DEL SERIAL.

Joselito Adame no sólo se alzó como el triunfador de la sexta y última corrida, al cortar dos orejas, sino que, también se convirtió en el máximo triunfador del Serial Taurino de la Feria Nacional de Zacatecas, al acumular el corte de tres valiosos apéndices, que a la postre le otorgan el Escapulario de Plata, trofeo que disputaron todos y cada uno de los actuantes de todos los festejos.
Fue así entonces como el gallo de Aguascalientes cantó con más fuerza que nunca, pues con el sexto de la tarde, de la dehesa de Boquilla del Carmen, bordó una faena cumbre que coronó de buena forma con la espada, lo que le valió salir a hombros.

Joselito Adame no sólo se alzó como el triunfador de la sexta y última corrida, al cortar dos orejas, sino que, también se convirtió en el máximo triunfador del Serial Taurino de la Feria Nacional de Zacatecas, al acumular el corte de tres valiosos apéndices, que a la postre le otorgan el Escapulario de Plata, trofeo que disputaron todos y cada uno de los actuantes de todos los festejos.
Fue así entonces como el gallo de Aguascalientes cantó con más fuerza que nunca, pues con el sexto de la tarde, de la dehesa de Boquilla del Carmen, bordó una faena cumbre que coronó de buena forma con la espada, lo que le valió salir a hombros.
La tarde de toreros artistas no pudo ser redondeada por el juego de los ejemplares de Boquilla del Carmen, presentados, de lámina, pero con falta de codicia en el último tercio, aún así, tanto Garibay, como Macías estuvieron a la altura, e incluso por encima de las condiciones de los que por suerte les correspondieron; ambos cortaron una oreja.
La Monumental Zacatecas que registró dos tercios de entrada en su remozado graderío atestiguó la lidia del primero de la tarde, de nombre “Héroe”, y cual correspondió al fino torero Ignacio Garibay, quien vestido en un terno azul rey y oro, tuvo una actuación tesorera, iniciando discreto con la capa, para después entrar en un duelo de quites con Arturo Macías, quien se adornó con ajustadas gaoneras, mismos que le fueron respondidos por Garibay, quien bordó tres ajustados mandiles.
Garibay estuvo a la altura en su quehacer muleteril, consintiendo al toro de poca transmisión, pero de profunda nobleza, tanta que por momentos correspondió al esfuerzo del torero. Por pitón izquierdo logró buenos trazos, con cadencia, y serenidad. Continuó su trasteo, dejando buenos trazos, sobre todo una rematada serie por la diestra. Se tiró a matar en la suerte contraria para señalar un pinchazo. Acertó al segundo viaje, y saludó en el tercio.
“Corregidor”, fue el cuarto de la tarde, con el que Garibay saludó con cadenciosas verónicas. Ejecutó un tesonero quite por chicuelinas, para después, rodilla sobre la arena iniciar su trasteo muleteril que logró calar prontamente en el tendido. El capitalino comenzó a correr a placer la mano derecha, aprovechando a cabalidad la momentánea condición del burel. Con temple e inteligencia torera, Garibay se sobrepuso a las condiciones del de Boquilla del Carmen, con el que continuó valiente y codicioso. Dejó una estocada certera, suficiente para pasaportar a “Corregidor”, y también suficiente para que el juez, Carlos Ibargüengoitia concediera una oreja como premio al gran esfuerzo realizado por Garibay.
Arturo Macías, el segundo espada, realizó un esfuerzo por demás loable con sus dos astados, logrando a base de esa casta que lo caracteriza cortar la oreja del primer de su lote, “Comendador•, de 515 kilogramos, al que recibió con buenos lances a la verónica. Buen inicio de faena tuvo el de Aguascalientes, quien aprovechó a cabalidad la condición del toro de la dehesa zacatecana. La Pelea de Gallos volvió a sonar con fuerza para acompañar la faena que comenzó a tomar ritmo. Valiente, y al igual que sus alternantes, por encima del astado de le vio a Macías, quien estructuró una faena con recursos e inventiva. La espada quedó en buen sitio, por lo que el ejemplar rodó sin puntilla. Macías recogió como retribución a su esfuerzo una oreja.
Con el segundo de su lote, “Bizarro”, Macías salió a por todas, por lo que recibió al toro con una larga cambiada de rodillas para después saludar toreramente con la capa. Brindó la muerte de su ejemplar a don Manuel Fernando Sescosse, y a su familia.
En los medios comenzó su labor muleteril que no fue más que un aviso de la condición del toro, que no acometió ni acudió con prontitud al engaño del hidrocálido, aún así, Macías estuvo puesto y dispuesto, con muletazos con son, y de calidad. Desafortunadamente la faena fue de más a menos, por lo que el de Aguascalientes terminó por regatear las embestidas. Exponiendo el cuerpo en todo momento, Macías lió la muleta, montó el estoque, y dejó más de media ración de acero, suficiente para dar muerte al toro; pese a la fuerte petición de oreja, el juez no concedió el trofeo, quedando como premio una vuelta al ruedo.
El tercer espada, y, a la postre el triunfador, fue Joselito Adame, quien lidió en primer turno a “Granadito”, con el que se abrió con dos largas cambiadas de rodillas. En la suerte de varas, el picador Mauro Prado fue largamente ovacionado por el buen puyazo que dejó al ejemplar de Boquilla del Carmen. La faena de Adame fue voluntariosa ante un toro con poca tela para cortar. Tuvo fallas con el acero y se retiró entre palmas, momento justo cuando la lluvia comenzó a caer sobre el coso de cantera.
“Arcabuz”, fue el toro con el que Adame cerró con broche de oro la tarde, y el Serial Taurino, un ejemplar bravo, de codicia, emotivo y con transmisión. El joven torero dispuesto a llevarse el triunfo, recibió al burel de manera vibrante a porta gayola, momento digno de revivir en cámara lenta, pues el toro prácticamente voló por encima del espigado cuerpo de Adame.
Con alegría desbordad, Adame continuó con un farol de rodillas que ligó con dibujadas verónicas que remató con media revolera. Después toreó artísticamente por un quite por chicuelinas. Solvente en el segundo tercio estuvo Adame, quien dejó clavados tres buenos pares.
Con la muleta, Adame dejó muestra de su buen toreo, y es que cuando se conjuga un toro con las condiciones del de Boquilla del Carmen, y un torero con enormes cualidades y recursos artísticos, la magia surge instantáneamente en el ruedo, tal y como sucedió con el que cerró plaza.
En torero y con temple, largueza y recorrido, palabras que definen a la faena de Adame, quien se recreó en cada pasaje que desgranaba los olés más sentidos de toda la tarde. La estocada fue certera y mortal, el toro rodó sin puntilla, y Adame recibió dos orejas, ganas a ley. Al término del festejo, el gallo de Aguascalientes salió a hombros.

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