5 agosto, 2021

LA AFICIÓN FUE TESTIGO DE QUE LAS ILUSIONES SE PUEDEN CONVERTIR EN REALIDADES CONCRETAS.

ARRASTRE LENTO… “Las velas de mi barca al viento daban, y en tanto navegaba, me acariciaba la suave y perfumada brisa de los pétalos de rosas… de las ilusiones”.
Retomando algunos episodios del pasado serial, por la intensidad del recuerdo me viene bien celebrar la aparición de un torero local que ha emprendido el arduo camino al estrellato. ¡Nada, que viéndolo me recordó a los gallos de pelea!

ARRASTRE LENTO… “Las velas de mi barca al viento daban, y en tanto navegaba, me acariciaba la suave y perfumada brisa de los pétalos de rosas… de las ilusiones”.
Retomando algunos episodios del pasado serial, por la intensidad del recuerdo me viene bien celebrar la aparición de un torero local que ha emprendido el arduo camino al estrellato. ¡Nada, que viéndolo me recordó a los gallos de pelea!
En contraste con la actitud de los pesimistas, que bellos momentos, como flor en primavera, se abrieron a los ojos de los aficionados en el pasado serial. Momentos que no fueron sombras sino verdaderos rayos de intensa luz.
Como ese en el que Juan Pablo Sánchez se rebeló contra el argumento que daba a entender que sólo de caridad, por obra y magia de la misericordia divina, algún suceso podría trascender. Y fue él quien con empaque, hondura y sentimiento, nos hizo vaticinar que será el próximo líder de la torería mexicana.
Con su actitud me hizo replantearme algunas ideas que, siendo básicas en la teoría de la tauromaquia, parecen olvidarse convirtiéndose en sombras. Y su teoría en comprensible sine le auxilio de los doctores de la ciencia taurina: el toreo es pensamiento, sentimiento y acción. Después del derroche de Juan Pablo me quedó claro que con el solo pensamiento el toreo sería para soñadores inútiles; que con el solo sentimiento el toreo sería un capricho y veleta que gira según el primer aire que la empuja; y que con la sola acción el toreo sería como la conducta de un animal bien educado.
Le agradezco que me haya recordado que la teoría suele degenerar en charlatanería, que la ley en tiranía, y la mística en superstición. Así las cosas, me complace observar el chasco que se llevaron los que creían que el espíritu galán del toreo era un alarde insustancial, y que su poesía era sorda y sin brillo. Por fortuna volvió el cincel del arte a ser un elemento de grata vista para el romance y la inspiración.
Aplaudo que la gracia gitana del toreo dé señales de estar viva y jovial, sin temor a diluirse en una acumulación de sensaciones aparentemente inconexas, como cosas desamarradas del tronco que las contiene, dando pie a concepciones tan pueriles que pudieran hacer perder al toreo la sólida consistencia de un arte mayor.
Y como lección de vida Juan Pablo estableció, inyectándole esencia al concepto, que a los toreros poco les sirve invocar a seres invisible para que en el ruedo cuide sus intereses. Que mejor oportunidad para estimar como cierto el refrán aquel que honra a la voluntad guiada por proyectos: el torero es el arquitecto de su propio destino.
Y me llenó de un endiablado optimismo saber que el ser humano, tal y como lo experimentó en los brillantísimos momentos de éxtasis el diestro que va que vuela para convertirse en toda una celebridad, puede ser extremadamente feliz…. “en la cara del toro”.
Qué bueno que hubo toreros que con su actitud hicieron saber que ser figura del toreo, siendo un portentoso milagro, es cosa de actitud y celo pues hay que evolucionar en gran medida para mantenerse en primera línea.
Me queda claro que de Juan Pablo Sánchez se puede decir que ¡va por buen camino! Y que, tras él, en el mismo frente de batalla, hay una lista de toreros que con el corazón como arma, desde ahora tienen firmado el contrato para la cartelera ferial del año 2012.
arrastrelento@gmail.com

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