LA CANTALETA DE MODA, NI AGUA NI TOROS… EN VENTA OREJA Y ESTOQUE DE PLATA REALES.

CREO QUE es buena costumbre, estamos apenas en el séptimo mes del año y ya comencé a comprar regalos que debo de dar en navidad, ¡dentro de cinco meses!. Sí, si tuviera dinero no lo haría, precisamente por estar fregado es que lo hago, poco a poco no lo resiento, ¡de repente ni el diablo lo siente!. Nada de alcoholes para la cena, que mis hijos compren los líquidos apendejadores si es que se quieren tomar una copa, máximo dos, afortunadamente no heredaron mi desgraciado pasado, hoy totalmente olvidado, vicio de ponerme hasta atrás y sentirme ingeniero químico para transformar cervezas, tequilas y rones en simple orina. Y hablando de temas etílicos…
PACO HUERTA fue un torero extraordinario, hombre no muy alto, delgado, moreno, callado y taciturno, con semblante entristecido, dotado de una clase muy especial para interpretar su quehacer en los ruedos, valiente y egresado de la mejor universidad taurina habida y por haber en México, la vida, la vida de maletilla, el recorrer pueblos, torear vacas y toros criollos que le dejaron listo para convertirse en el novillero triunfador de Guadalajara, Jalisco, y ganarse una alternativa de lujo que le dieron en 1959 Calesero y Antonio del Olivar, pero teniendo Paco el peor de los defectos, el desgraciado alcohol. Fuimos muy buenos amigos y verán lo que me hizo vivir en cierta ocasión que “me robaron” mi auto en su tierra.
LLEGUE A céntrico hotel casi al anochecer, dejé el coche en la puerta del mismo pues no había indicativo alguno de prohibición para hacerlo y muy confiado me registre, cene abundantemente y al saber que desde la recepción le echarían un ojo me fui tranquilamente a dormir. Al día siguiente no tenia en que moverme, el automóvil había desaparecido y nadie sabía que había pasado con el. Fácil imaginar las que pase para saber donde se encontraba, lo tenía transito, la grúa había hecho lo demás, se lo llevó al corralón argumentando muy tontamente que lo hicieron ya que pintarían esa noche la línea blanca indicativa que… ¡¡¡que está permitido el estacionarse en ese lugar!!!. ¡Viva México!…
HUELGA DECIR que mientras lo encontraba visite varias cantinas y termine por mandar al demonio el trámite para recuperarlo, primero lo que en esos años era lo primero, tomar “para olvidar” el mal, ya Dios diría como me hicieran llegar la factura solicitada a casa que amparaba la credibilidad de mi propiedad. Por las mañanas iba a la plaza de toros, muy temprano, la resaca era como un puntual despertador y presente me hacia quizás para que el platicar con los amigos mitigara “mi desgracia”.
YA HABIAN pasado varios días “del extravío”, por supuesto que el dinero escaseaba de manera alarmante, había sobrevivido de milagro pero la cuenta del hotel aumentaba cada 24 horas, malas caras eran las que veía al salir por las mañanas pero la administración entendía la parte de su culpa, además siempre me había hospedado ahí y esperaban solo no muriera de ingestión etílica para liquidarles. Cierta madrugada la deshidratación me pedía a gritos la ingesta de algún líquido que tuviera algunos grados, no le hacía fueran 96, salí en busca de un aguaje y vaya sorpresa que me llevé, un milagro me esperaba en la acera de enfrente, Paco Huerta estaba recostado en el quicio de una puerta al mencionado hotel y sin mediar palabra alguna sacó de entre su ropa su inseparable botellita de alcohol y me la ofrecía diciendo. -Toma, con un trago te compones.-
INCREIBLE LA fidelidad de Paco, esa noche me confesó que los 14 días que yo tenía viviendo esos llamados días sin huella los había pasado dormitando en ese lugar “por si se me ofrecía” algo. Y claro que se me ofreció, desde luego que sí, pero jamás imagine tener un amigo tan amigo, tan fiel, tan cuate y tan sabio, por la vida que le llevó a la tumba, conocía a la perfección que tarde o temprano la cruda me haría salir de madrugada.
HOY LO recordé ya que siempre andábamos, en mis visitas a esa hermosa ciudad, junto a otro excelente matador de toros, Antonio Duarte, “El Nayarit”, quien por cierto está en una situación muy crítica. A sus setenta y tantos años no ha logrado su jubilación, anda arrastrando los pies de tanto año y enfermedad y con solo 20 años de antigüedad en una dependencia judicial nadie se ha apiadado para conseguir agilizar los tramites y se quede ya en casa como creo corresponde a una persona de su edad. Hace unos minutos saludé telefónicamente a Antonio y me pide que por este medio ofrezca la oreja y el estoque de plata que toreramente ganó en la plaza México y en el Progreso de su tierra, Guadalajara, respectivamente. ¿Los taurinos seremos verdaderamente unidos?…
EL NUMERO donde pueden encontrar a Antonio, después de las ocho de la noche, es el 01 33 3180 27 23. Solo él debe de dar informes respecto al precio, ¿será cierto que hay una familia taurina?, vuelvo a preguntarme. “EL NAYARIT”, nació en una ranchería cercana a Tequila, Jalisco, el alias viene por sus constantes visitas a los novenarios en el estado vecino, tomo la alternativa el 15 de marzo de 1964 en la plaza México de manos de Jaime Rangel y de Paco Camino con toros de don Jesús Cabrera. Carlos Arruza le ayudaba, en otra ocasión les platicaremos de este tema… Nos Vemos.

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