LA DEBILIDAD Y ESCASA BRAVURA DEL GANADO DE MARRÓN SE CARGARON LA TARDE.

La enjundia de Frausto que cortó una oreja selló la tarde.
Habiendo registrado la Monumental una estupenda entrada, se llevó a cabo el primer festejo menor de este serial taurino San Marcos 2011, continuando con la presencia de astados carentes de remate y seriedad, al enviar ayer el ganadero José Marrón un encierro muy disparejo en tipo, colándose por ahí dos novillos jovenzazos, dentro de un lote débil, rodando por la arena la mayoría de su pupilos, habiendo sido devuelto el quinto de la tarde, que se mantuvo más tiempo tirando lastimosamente sobre la arena que de pie, ordenando la autoridad su inmediata devolución a los corrales, ordenando se diera suelta al sobrero de las misma casa ganadera, por ahora deja un saldo negativo en contra, ante el juego tan irregular que dio el ganado. Para continuar con la mala fortuna del ganadero, en único novillo que rompió por delante fue el cuarto, al que desperdicio su presunto matador, siendo sus restos aplaudidos en el viaje final en reconocimiento a su estupendo buen fondo de calidad.
Fueron dos los aspectos del encierro que marcaron el derrotero final la primera novillada de feria, la ausencia total de bravura trapío, y por lo tanto la carencia de emotividad, y su falta de fuerzas, haciendo que los astados doblaran las manos, en lo mejor de los casos, o derrumbándose lastimosamente por la arena.
Estos dos factores impidieron la luminosidad de una tarde cobijada por un manto sombrío, sin los rayos candentes del astro rey, que por ayer brillo por su ausencia, aminorando en muchos las tardes anteriores donde el calor parecía insoportable.
El triunfador de la tarde lo ha sido el novillero acalitano Ricardo Frausto vestido de grana y oro al cortar la oreja de su primero y siendo avisado en su segundo, mientras que el segundo espada Alejandro López de tinto y oro, verde aun, no ha encontrado enemigos a modo para eslabonar un triunfo más, y el meridense Michelito Lagravere de durazno y oro, silencio en su primero y su papá lo saco al tercio en su segundo, cuando tres niños lo solicitaron únicamente, siendo ruidosamente abucheado cuando abandonaba la plaza.
Abrió la tarde el niño este meridense, teniendo enfrente a un astado sin respeto, al que lidio sin esbozar o estructurar una faena, teniendo algunos chispazos acompañados de actitudes melodramáticas que divirtieron al público, y retirándose a los maderos en medio de sepulcral silencio, permaneciendo fuera de la tronera del burladero de matadores, esperando, a su juicio, que el público le llamara al tercio, lo que no ocurrió, porque la seriedad y categoría de la Monumental, y en sí de la feria, no son similares a los pueblos de la península de Yucatán.
A sus manos fue a caer lamentablemente, el novillo mas potable de José Marrón, un novillo que rompió a bueno, con un estupendo fondo de calidad, con el que el jovencito ha tenido algunos destellos, pero sin lograr aprovechar las excelentes bondades de Llaverito, que ha tenido la mala fortuna de irse al destazadero con las orejas sin mutilar, pero saliendo por el honor de este hierro ganadero, que ha dado a la fiesta buenos productos. Luego de pinchar de lo lindo en más de cinco ocasiones, como ya lo describimos anteriormente, saludó en el tercio inmerecidamente, con notoria y ruidosa más que divisan de opiniones.
El segundo espada Alejandro López, alcanzo los mejores momentos de su actuación frente al primero de su lote, un novillo que acudió al cite sin malas ideas, si acusando sosería y carencia de facultades, pero que dejo al muchacho andar desahogado en una tarde de mucha responsabilidad por ser su presentación en el coso Monumental y dentro de una feria de tanta importancia como la de San Marcos. Al término de la lidia del novillo salió al tercio. Con el quinto, el novillo de mayor presencia y con trapío del encierro, que solo tuvo diez embestidas, logro aprovecharlas, porque pronto burel de muy escasas fuerzas, le dio por solamente pasar que no embestir, sin humillar, estando Alejandro sin la confianza de otras tardes.
Quien a la postre fue el único en tocar pelo cortando una solitaria oreja, ha sido el espigado novillero Ricardo Frausto, que también hizo su presentación en el coso de la calle López Mateos, en una tarde de gran compromiso, en que rivalizo en quites con Alejandro, mas saliendo avante de esta seria responsabilidad, cuando logró ponerse a tono con su primero, un novillo débil, sin trasmisión, por lo tanto sin bravura, como todos sus hermanos, al que le ha realizado una faena muy firme con buenos pases en redondo que encontraron eco en las alturas, y como estuviese acertado con el pincho a sus manos fue a caer un apéndice que lo distingue como el triunfador de la tarde.
Con la misma actitud, salió a por todas con el sobrero de la misma vacada, porque el de lo ordinario de la lidia, un invalido que rodó y rodó y rodó por la arena, exigiendo el publico su devolución, la que se dificulto mucho poniendo en evidencia la ineficacia de los torileros, en ese sentido, concluyendo por aburrir al respetable, que prodigo una cerrada ovación a Juan Carlos Sánchez, por su valiente y definitiva actuación que finalmente concretó el regreso a chiqueros del invalido aquel. Ya frente al sobrero, Frausto de nuevo se ha puesto ahí con los ánimos por arriba, logrando momentos muy plausibles, ante un novillo zancudo, de feo tipo, jugándose la maroma, la que llego afortunadamente sin lesionar al muchacho, que muy tranquilo volvió a la cara de su enemigo para continuar pisando terrenos comprometidos. Dejo una estocada defectuosa, tendida y trasera, y acertando al primer golpe con la espada corta, siendo largamente aplaudido.
Axial llego a su término la primera novillada del feria, y vendrá un paréntesis para continuar el próximo sábado con el festejo donde se disputara La Oreja de Oro por Cesar Delgadillo, el español Roberto Galán, Víctor Mora, José Manuel Montes, Gerardo Adame y el zacatecano Antonio Romero en sustitución de Oliver Godoy, que pierde una fecha más por la lesión sufrida en Tampico. Se van a lidiar toros de La Soledad.

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