29 julio, 2021

LA DEL DOMINGO: CORRIDA EMERGENTE Y EXTRAORDINARIA PLANEADA CON LOS DICTADOS DEL CORAZÓN.

ARRASTRE LENTO… ¡Hacer de nuestras caras máscaras de nuestros corazones!: Macbeth.
Sucede que, cuando se habla en el medio del corazón, se corre el riesgo de hacer referencia a un músculo, a una víscera, o a una simple metáfora. Tan ambiguo y diverso es su significado que hasta una vulgar parcela parece su matriz: “Si en ella germina el corazón, vuestra será la cosecha”.

ARRASTRE LENTO… ¡Hacer de nuestras caras máscaras de nuestros corazones!: Macbeth.
Sucede que, cuando se habla en el medio del corazón, se corre el riesgo de hacer referencia a un músculo, a una víscera, o a una simple metáfora. Tan ambiguo y diverso es su significado que hasta una vulgar parcela parece su matriz: “Si en ella germina el corazón, vuestra será la cosecha”.
Los taurinos por costumbre le asignan colores al corazón: para algunos es blanco –y enternecedor-, en tanto para otros es rojo -y endemoniado-. Y hasta evalúan su vigor: es fuerte, rudo, y consistente. Cual termómetro, lo catalogan como frío, cálido, tibio, ardiente, y saben su medida física y su dimensión emocional.
Aquel torero, dicen, tiene el corazón así de chiquito, en cambio el del otro es tan grande como el tamaño del mundo. Lo cierto es que, como aficionado, me divierte escuchar cuando se habla del corazón, sobre todo cuando lo extraen de un zoológico: a los diestros los acusan de tener un corazón de perro, un corazón de león, un corazón de gallina, de pollo, de paloma mensajera, de golondrina viajera, de zorra o de ballena. Y desde luego que para el aficionado es el corazón y no el hombre integral el que se comporta como valiente y arrojado, como osado y temerario, como apático y pusilánime, y es el culpable, cuando no generador, de conductas cobardes, pérfidas, traicioneras y mal intencionadas.
Es tan múltiple y variada la gama de representaciones del corazón que los aficionados lo hacen reír y llorar, y le conceden variables de alegría y de tristeza. Vaya pues con el corazón en los toros. Hasta le dan la palabra: “¡dad palabras al corazón para que hable en el ruedo!” No recuerdo quién lo dijo, pero afirmaba que “la desgracia que no habla murmura en el fondo del corazón.
Y en consecuencia de su poder de adivinación los aficionados dicen que hay corazones sangrantes, con heridas que nunca cierran. En cambio los sanos, así lo manifiestan los aficionados, son tan intensos que en mucho se parecen al sol que los alumbra en primavera. Pero no obstante la nobleza de sus atributos, ciertos aficionados afirman categóricos que hay corazones convertidos en cisternas que se llenan de odio, de rabia, y, como objeto insalubre, tienden a abatirlos.
Lo cierto es que el común denominador que caracteriza al corazón en el medio es el de “ser el motor y guía del alma”, y como tal lo recubren con el celofán de la dignidad y pureza.
Así las cosas, la corrida emergente y extraordinaria del próximo domingo está pensada, diseñada, y convertida en realidad, siguiendo los lineamientos del corazón que la concibió. Y será la ocasión ideal para que de nuevo hable con el corazón Fabián Barba, y para que le ponga más corazón Mario Aguilar a su oficio, y para que se le desborde el motor de su alma a Arturo Macías, todo corazón.
Y jure usted amable lector que la afición de Aguascalientes, siendo “puro corazón”, les aplaudirá a rabiar el esfuerzo que realizarán los diestros para ganarse el corazón –vaya redundancia- de la gente que tanto estima a los toreros que salen al ruedo a jugarse la vida llevando entre las manos el corazón en ofrenda.
arrastrelento@gmail.com

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