29 julio, 2021

LA FIESTA EN LA ESPUERTA DE LAS NUEVAS GENERACIONES.

Luque cortó una oreja y Saldívar respondió con dos.
El título ganadero de Fernando de la Mora está impuesto por vicio pero no por virtud. Ayer al coso Monumental, que recibió la mala entrada de un tercio, en la cuarta función del serial sanmarqueño mandó un encierro destanteado, con ejemplares de diversos tipos, lo que indica que tiene un desorden de empadres en sus alambrados, mansos en general y con una porcentaje alto de animales sin trapío.

Luque cortó una oreja y Saldívar respondió con dos.
El título ganadero de Fernando de la Mora está impuesto por vicio pero no por virtud. Ayer al coso Monumental, que recibió la mala entrada de un tercio, en la cuarta función del serial sanmarqueño mandó un encierro destanteado, con ejemplares de diversos tipos, lo que indica que tiene un desorden de empadres en sus alambrados, mansos en general y con una porcentaje alto de animales sin trapío.
Queden salvados los jugados en segundo y tercer sitios. Es una política de su criadero el pastar reses sin belleza zootécnica y de risible presencia, lamentablemente.
En juego pueden quedar anotados con buena nota el primero y tercero sin embargo nadie salva la pitiza que se llevó el quinto –horrible de estampa- lo que provocó que se regresara, saliendo otro aun de menor cuajo… de este accidente fue víctima “El Dani” que pese a la oreja que bien cortara salió contrariado del inmueble.
Lo probón del primer ejemplar y “Barbas de Oro” evitaron que la fina capa de Ignacio Garibay se viera en plenitud. Las cualidades del bovino –fijeza, clase y buen recorrido- quedaron destapadas en el trasteo limpio del diestro; derechista básicamente que fuera. El quehacer no generó, sin embargo, la emoción completa gracias a que no engranó las series dejando muchos intervalos muertos entre aquellas, lo que equivale a decir que se le calló la faena. Lo de siempre. Se le dio mal el matar y oyó un aviso para ser silenciado. Las suertes de capa, ya en el cuarto, las realizó limpiamente pero sin la sustancia del sentimiento. Empeñoso muleta en manos, la fórmula resultó la misma y el resultado idéntico. Algo hay trastornado entre los hilos invisibles de conexión de su interior en relación con los del público. Alargó absurdamente y más bien aburrió a los consumidores. Se deshizo de la res con estocada delantera y se tapó en silencio.
Para coraje del aire Daniel Luque se replanteó las cosas, se adueñó de la situación y en finos cristales buriló una formidable serie de mandiles adornados con un final de extraña media. Repitió lo mismo en el quite y cuando muleta en mano se topó con un descastado inaguantable, generosamente hizo unas breves muestras de la natural maestría que posee. Como quien saca agua de un desierto, sobrado extrajo estupendo partido al ejemplar, sobre del que siempre se mantuvo y al que despachó efectivamente ordenándosele justa oreja.
Es una verdad que se le estropeó la posibilidad de redondear el éxito. Tras lo reseñado en rayas superiores, ya con el público bien cabreado, trató de hacer algo de interés empero nadie le agradeció esa intención y sensatamente decidió deshacerse pronto de aquel inepto animal.
No malos fueron los lances de Arturo Saldívar pero muy superior si el sello de esos… un recorte soltando el extremo del engaño; ni se digan las ceñidas chicuelinas para llevar al antagonista al caballo y el quite a modo de tafalleras, a la altura, es decir, muy completo se le observó al abrir boca. Llegó posteriormente el trasteo en ese mismo color. Bien parado, encajados sus riñones en los glúteos se perdió en la masa del toro personificando el derechazo y el natural aprovechando la clase y el recorrido de aquel. Solo paseó una oreja en respuesta al pinchazo que ejecutó antes de la aceptable estocada.
En fundidas chicuelinas basó las suertes capoteras de recibo y en el quite al cierra plaza. El joven de Teocaltiche torea muy reunido y con la mano baja. Al declararse tardo y descastado el bovino ante la sarga, Arturo la hizo de obstinado lo que le redituó pases valiosos, templados y extensos en su trazo, coronando dignamente el esfuerzo con un excelente espadazo que le llevó a empuñar la segunda oreja y el ser declarado máximo triunfador de la tarde.

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