LA INCREÍBLE ANÉCDOTA NO TAURINA QUE ME SIRVIÓ EN LO TAURINO… Y ALGO MÁS.

DICEN DE manera muy correcta que segundas partes nunca han sido buenas, hoy creo echare por tierra eso, con argumentos irrefutables y no porque yo lo diga, lo siguiente es una anécdota que siempre me ha gustado mucho, la conozco desde hace años y la conocí de boca del compositor tapatío Gabriel Ruiz Galindo, lástima que no sea taurina pero no faltaba más, la hacemos…
SE ENCONTRABA de viaje el actor, escritor, director y músico ingles Charles Chaplin, quien naciera en Londres, 16 de abril de 1889 y murió en Vevey, Suiza, 25 de diciembre de 1977, le acompañaba solo su fiel chofer por la campiña inglesa, al cruzar una pequeña población vieron un letrero indicando que en esos momentos se llevaría a cabo un concurso de imitadores del genio cómico y decidieron entrar para conocer a sus imitadores.
POR SUPUESTO que nadie les impidió el paso, todo lo contrario, de inmediato se le entregó un pequeño cartoncillo con el número que les indicaba el momento de su turno para presentar su rutina, nadie “descubrió” que era el original, Chaplin guardo silencio, ocupó el lugar que le señalaron y en su oportunidad subió al estrado y “se imitó” a sí mismo. La sorpresa fue mayor para el cómico al conocer que el jurado le había declarado ganador del segundo lugar, recogió el mismo y en silencio se retiró. Fue su chofer quien años después dio a conocer la anécdota, es por eso que se conoce.
TODO ESTO trae a mi mente lo que, ya como rutina, vemos por los callejones de las plazas a donde tienen la suerte de actuar los noveles, los gritos con los que les manejan “los apoderados”, los maestros y sus miles de “decidores”, se desgañitan dándoles indicaciones posiblemente muy tardías, muy fuera de cacho y que no les permiten desarrollar lo que ellos sienten. ¡No los dejan ser ellos!. Recuerdo, y esto lo escuchamos quienes estábamos en el burladero de prensa de la plaza San Marcos, que uno de esos sabios a todo pulmón le ordenaba al novillero… ¡¡¡Contrólalo, contrólalo primero!!!. Increíble… ¡pero cierto!. No controlan ellos sus impulsos de protagonismo y desean dictar cátedra vociferando a diestra y siniestra. Charles Chaplin debe de ser un ejemplo de humildad. Cambiando de tema.
EL ARCA y los apodos de los toreros. Dicen que un cartel se anunciaba a varios espadas por su alias, “Toros de Colmenar Viejo. Matadores: Lagartijo, Gallo, Lobito y Conejo”. Después de leerlo la picardía popular hizo su aparición y bajo el mismo escribieron… “Aseguro por mi fe, que eso no es una corrida, sino el arca de Noé”. Y ahora la legendaria y temida ganadería de Miura…
EN 1917 murió del ganadero don Eduardo Miura Fernández a consecuencia de una afección de las vías respiratorias, por expreso deseo del finado se prohibieron las flores y las coronas en su velorio. En 1842 el industrial sombrerero don Juan Miura compró a don Antonio Gil Herrera la manada que este poseía a la que le añadió más tarde vacas de José Luis Alvareda, de procedencia Gallardo. En 1850 se agregaron reses de doña Jerónima Núñez de Prado, viuda de Cabrera, de la casta Vistahermosa.
AL FALLECIMIENTO de don Juan la ganadería se anunció a nombre de su viuda y ésta se la pasó a su primogénito Antonio, cuando murió en 1893 se hizo cargo de la misma su hermano Eduardo; estuvo al frente hasta su muerte, la que en principio hacemos la observación. La heredaron sus hijos Antonio y José que en 1940 la cedieron a su hijo y sobrino Eduardo Miura Fernández, el segundo apellido coincidía con el de su abuelo. Al fallecer el 1996 la legendaria ganadería pasó a manos de sus actuales propietarios, sus hijos Eduardo y Antonio Miura Martínez. LOS TOROS llevan la divisa con los colores rojo y negro cuando se lidian en Madrid y verde y grana para el resto de las plazas. La señal es hendida y muesca en la oreja izquierda y despuntada la derecha.
INFAUSTO FUE el debut que tuvo la vacada en Madrid, el 20 de abril de 1862 se anunciaron tres toros de don Agustín Salido y tres de don Antonio Miura. El segundo de la tarde, “Jocinero”, berrendo en negro y capirote, cogió a José Dámaso Rodríguez “Pepete” cuando intentaba hacer el quite al picador Antonio Calderón, aparte de dos puntazos le infirió una cornada que le despedazó un pulmón y le ocasionó la muerte instantes después. Caso opuesto a Francisco Ruiz Miguel quien abandonó la plaza de Las Ventas 10 tardes en hombros, se especializó en corridas de las llamadas duras, tanto así que como torero en activo se le anunció 100 tardes para lidiar y matar toros de esas legendaria dehesa, 86 de Victorino Martín y 36 de Pablo Romero. En la actualidad, a los 63 años todavía torea de vez en cuando, es el propietario de El Algarrobo, ganadería enclavada en Los Barrios, Cádiz. Y para terminar.
EL JUEVES a las 9.30 de la mañana se oficializará la sociedad taurina de apoderamiento entre Arturo Macías y Fermín Espinosa en un restaurante del norte de esta ciudad de Aguascalientes. Mañana hablaremos de los planes inmediatos de la empresa zacatecana… Nos Vemos.

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