24 julio, 2021

LO QUE SUFRE EL TORERO CUANDO SE DESBOCA GALOPANDO TRAS SU SOMBRA SOLITARIA.

ARRASTRE LENTO… Lo han visto mis ojos. La afición de Aguascalientes, con razón o sin ella, pero alardeando de autoridad, se jacta de su visión y conocimientos en la materia. ¡Ya había visto algo semejante!

ARRASTRE LENTO… Lo han visto mis ojos. La afición de Aguascalientes, con razón o sin ella, pero alardeando de autoridad, se jacta de su visión y conocimientos en la materia. ¡Ya había visto algo semejante!
Sólo que el hecho que haya nevado sobre mis cabellos me permite reconocer que tales actitudes masivas representan los lisonjeros vericuetos psicológicos por donde transitan despampanantes, ignorando su cruel fatuidad, la vanidad y el orgullo paternalista.
Y esos aficionados hablan y presumen que, haciendo referencia a un nacimiento virtual, así como la plaza San Marcos fue cuna en la cual entre arrullos maternales se mecieron José Tomás y Julián López “El Juli”, máximas figuras de la época moderna, así se han mecido en ella tres niños que, ya convertidos en toreros, de momento traen vueltos locos a los taurinos locales. Me parece normal que lo celebren.
Conmovida ante la revelación en España de Juan Pablo Sánchez, Arturo Saldívar, y José Guadalupe Adame, el “Joselito” de Aguascalientes, la afición les concede la supremacía momentánea, entendida ésta como la adoración del barrio, de la colonia, de la ciudad, y hasta de la región, a los tres chavales que, delgados como son, ya debieron haber mandado ensanchar las puertas de sus domicilios para poder pasar. Así de orondos y ampones se han de sentir.
El que haya nevado sobre mis cabellos me da píe a contar lo que mis ojos han visto. He visto las locuras de la veleidosa admiración –y adoración- humana, y nada de lo que produzca me sorprende.
Para esto tan sólo me limitaré a contar lo que el aficionado puede recordar: al ídolo de ayer – ¿3 o 4 años acaso?- esa afición ya lo olvidó. Y fue la misma afición la que obligó a que el idolatrado cediera el trono a los nuevos reyes de Aguascalientes. ¿Quién, ¡vaya ironía! a pesar de semejante escándalo que armó, hoy le concede el sitio que a pulso se ganó Arturo Macías?
A este torero las circunstancias lo dejaron solo: nadie de los profesionales, ya fuese en rivalidad, o bien en armónica aventura, le acompañó en su meteórico ascenso. Así las cosas, es dable argumentar que algo sucedió que al verse y sentirse Arturo en la cúspide en solitario dio la impresión de no poder con semejante carga admirativa. Y es hoy cuando, viéndose marginado del sentimiento paternalista de la afición, paga las consecuencias del abandono. De tal suerte que ayer fue rey Arturo, y hoy lo son Juan Pablo, Saldívar y Adame. ¡Nada nuevo hay bajo los rayos del sol.
Pero eso también pone en alerta al sentido común de la orgullosa afición de Aguascalientes pues, inconscientemente tal vez, espera lo que en el toreo resulta inevitable: la competencia y la rivalidad entre los propios toreros.
Y también lo saben los toreros aludidos: a pesar de que la conclusión de las ponderaciones admirativas los adula como reyes, entienden que en la cima sólo hay lugar para uno. ¿Quién la ocupará? De ahí que se antoje interesante la futura rivalidad que, en las arenas de los coliseos, sostendrán los toreos locales que se partirán el alma por quedarse con el cetro y el trono del toreo de Aguascalientes, y hasta de México.
arrastrelentogmail.com

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