24 julio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Si, otra esperanza, renovada ahora como es de los aficionados a la más bella de las fiestas que no pierden en su mayoría la sensación siempre palpable de que pudiesen surgir en los ruedos acciones que llenen sus aspiraciones y hagan emerger emociones hondas.

Si, otra esperanza, renovada ahora como es de los aficionados a la más bella de las fiestas que no pierden en su mayoría la sensación siempre palpable de que pudiesen surgir en los ruedos acciones que llenen sus aspiraciones y hagan emerger emociones hondas.
ETM en su parte aguascalentense le quitó la cortinilla al primer cartel de la campaña menor de pre-feria que ya con cierta tradición se desenvuelve en el nimbo de la plaza San Marcos de Aguascalientes, y que deja a su paso un lago de frescas y cristalinas aguas taurinas en el que los gustosos de la tierra y más allá se recrean y dan de beber a sus ansias por disfrutar del espectáculo taurino.
Así se imprimirá el cartel a cuento: Domingo 27 de febrero, Gerardo Adame, Jorge Didier y Ricardo Frausto con seis de Real de Saltillo.
La combinación era de adivinarse, es más, me aventuré temerariamente a decirla a mis amigos y familiares, previamente haciendo uso de la natural capacidad de deducción que todo humano tiene.
Gerardo Adame es quizás hoy el novillero más importante de la patria y es de Aguascalientes. Cuantas ocasiones le han puesto ha triunfado, por lo menos en las plazas de ETM; mejor y más, el año anterior al bajar la compuerta la feria sanmarqueña le cuajó un trasteo de notado mérito a un novillo quemado con la efigie ganadera de Jesús Cabrera en medio de un vendaval. Para cerrar el tramo, parece que Guadalajara le ha aprobado como legítimo aspirante a matador, siendo El Nuevo Progreso el coso azteca que acoge a los aficionados más exigentes de nuestra patria. Justificado está que haga el paseíllo ese domingo ahora cercano.
Frausto se presentará como novillero ante sus coterráneos; de éstos, pocos saben de su palmarés, de sus logros, de sus cartas y de sus cualidades. Por ahí ha andado, actuando en plazas de localidades de menor importancia en donde, según también menores exigencias, ha cortado orejas. Es espigado de cuerpo y parece torero, pero la San Marcos le estará esperando con ojos severos, expectantes y en medida más elevada para juzgar el hacer cuando de la cara ante los utreros que le suelten de los departamentos de toriles. Otra más, por vez primera pisará un coso importante. Por natural buen deseo se espera que no sea uno más de los amontonados…
Jorge Didier es distinto caso. Pese a lo que él cree, sus intereses mayores no están dentro de los círculos ardientes, luminosos de sol y mistificados de sombras. Se hallan sus prioridades muy lejos a la sed que hoy tiene la fiesta; se trata de una sed que se transforma en necesidad de héroes que atrás no tengan más que la avaricia del triunfo a costa de lo que sea: sangre, sacrificios, dolor, desgaste, disciplina, entrega (entendida tal como una virtud de perfil especial para ser torero) y… hasta la vida biológica misma. En casa le espera mujer e hija, en el planeta urbano un trabajo productivo que aliviará los requerimientos económicos propios de una familia alejada de la aventura y el terrible acaso que presenta típicamente el planeta de los que visten con autenticidad el traje de sedas y brocados para lidiar reses bravas. El joven no tiene facilidad para asimilar la técnica del toreo, menos para hacerla valer y nada sobrepasa en la realidad profunda a este requerimiento despiadado. Las ocasiones en que ha empuñado auriculares, han sido consecuencia de la circunstancia y no de una solides taurina. Poco podrá dar esta fecha más allá de valentonadas, buenos pases y desplantes “por encima”.
El ganado es “negocio” aparte. La empresa ha propuesto a seis utreros marcados con el fierro de Real de Saltillo, dehesa que dentro de las que están en el remolino comercial ofrece algún atractivo en presencia y casta, por lo menos en Aguascalientes así ha sido. La última tarde que este hierro estuvo en la Monumental, fue con seis tres añeros cabales, fuertes, de buena presencia, trapío y morfología, musculosos y bravos al grado que Roberto Galán cuajó una faena de orejas sin cortapisas. Si en estas mismas rayas literarias he criticado acremente a las reses que os ofrecen en la Monumental, o a la mayoría de éstas cuando el ciclo ferial, hoy me incorporo, me quito el sombrero y aplaudo lo que el año pasado se jugó en la querida San Marcos. Fueron encierros, en su gran mayoría bien presentados, que dieron estupendo juego. Hubo ungulados de rabo, de orejas, de arrastres lentos y más… aquello que desembarcó don Ramiro Alatorre resultó un lujo, algo especial, emocionante, halagador. De seis animales uno se dejó, el primero, el resto embistió con bravura, clase y nobleza…
El llamado es claro para lo que quieran ser toreros. Ahí está a punto de levantarse el telón a este importante ciclo del que todos deseamos lance a más de dos novilleros realmente buenos.

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