24 julio, 2021

MADRID, UN PUEBLO MÁS DE ESPAÑA.

La Feria de San Isidro está resultando triunfal. A la plaza de Madrid no la conoce ni la madre que la parió. Se lidian toros terciados y se conceden orejas propias de plazas de segunda con reparos. Dicho sea desde un prisma estrictamente taurino. Lo que pasa en Madrid es lo mismo que pasa a otros niveles, ya sean taurinos o simplemente sociales. Hay una notable pérdida de valores en nuestra sociedad.

MADRID, UN PUEBLO MÁS DE ESPAÑA. Por Carlos Crivell ________________________________________ La Feria de San Isidro está resultando triunfal. A la plaza de Madrid no la conoce ni la madre que la parió. Se lidian toros terciados y se conceden orejas propias de plazas de segunda con reparos. Dicho sea desde un prisma estrictamente taurino. Lo que pasa en Madrid es lo mismo que pasa a otros niveles, ya sean taurinos o simplemente sociales. Hay una notable pérdida de valores en nuestra sociedad. En lo taurino, la amenaza de la desaparición, plasmada en Cataluña, ha condicionado una relajación total y un descenso notable de exigencias, como si al cortar muchas orejas la Fiesta fuera mejor, como si los triunfos fueras la única arma defensiva de una Fiesta en cuarentena y discutida.
Sevilla ha bajado el listón. Madrid lo ha machacado. En términos comparativos, la bajada de Madrid es más llamativa que la de Sevilla, a pesar del indulto. Los que rasgaron las vestiduras por el indulto, hacen la vista gorda con los toros chicos y anovillados de Madrid, y no se sabe qué es más grave si un indulto exagerado o muchos toros sin trapío y orejas a mansalva sin freno. Las plumas severas que nos dijeron que indulto era una barbaridad ahora callan antes el permanente atropello de la idiosincrasia de Las Ventas.
Y ni una cosa ni otra. La plaza de Madrid está muy barata. Es verdad, pero hay algo incuestionable: el toreo se ha venido arriba con la actitud de valor, garra y torería de algunos toreros. Sevilla santificó a El Juli y Manzanares, Madrid los ha confirmado a ambos y le puesto la corona a Talavante. La Fiesta tiene toreros. Es verdad que los triunfos de hoy no hubieran sido posibles hace años, cierto, pero este San Isidro, tan facilón, está siendo una maravilla para lo que ahora nos interesa, que la Fiesta es algo grande y que hay héroes que se la juegan de verdad.
Madrid tiene dos nombres: Talavante y Manzanares. El primero ha roto con una emoción incontenible, Manzanares ya es el torero del año, el que todos quieren ver, porque lo tiene todo. Tiene una cuadrilla inmensa, es valiente, da pases enormes y mata como casi nadie en la historia. Qué maravilla. Madrid, tan de pueblo, está devolviendo la alegría al toreo. Algunos deben andar algo cabreados.

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