24 julio, 2021

NI EL ESPEJTIO DE LA BRUJA PUDE CAMBIAR EL ROSTRO HORRIPILANTE DE LAS NEFASTAS COMISIONES TARUINAS.

ARRASTRE LENTO… Ayer, al incorporarme para iniciar mis actividades de todos los días, y luego de sacudirme la fatiga del fuego apagado del tórrido ajetreo que sostuve con la almohada, me vi en el espejo y, la verdad, sentí cierta pena. Era la pena de ver mi rostro garabateado, dibujado en moldes de tentativa no lograda. La imagen que tenía ante mis ojos se miraba grotesca y curiosa, como las que se desprenden cuando hay interrogantes que en una noche de desvelo no se pueden aclarar.

ARRASTRE LENTO… Ayer, al incorporarme para iniciar mis actividades de todos los días, y luego de sacudirme la fatiga del fuego apagado del tórrido ajetreo que sostuve con la almohada, me vi en el espejo y, la verdad, sentí cierta pena. Era la pena de ver mi rostro garabateado, dibujado en moldes de tentativa no lograda. La imagen que tenía ante mis ojos se miraba grotesca y curiosa, como las que se desprenden cuando hay interrogantes que en una noche de desvelo no se pueden aclarar.
¿Qué querrán los promotores de tanta incertidumbre?
Con la incógnita en el cerebro me vi en el espejo y experimenté alegría al ver que, resistente cual roble, éste no se deshacía en maltrecha padecería. Y hasta me reí cuando recodé el episodio de la bruja aquella que, ignorando su fealdad, le conminaba al espejito para que el trance de horror se convirtiera en dulce mentira. ¿Verdad espejo que no estoy tan feo como me veo?
¿Qué querrán los promotores de tanta incertidumbre?
Ignoré los garabatos del rostro que tenía ante mis ojos, y continué riéndome de la tierna bruja que quiso escamotearle la verdad al espejito resignado. Adiviné que ante el espejo y ante el toro no hay horror más escandaloso que la mentira. Y cuando me acicalaba la desordenada cabellera que traviesa burló la ducha fría comprendí que a veces mirarse en el espejo es meter un poco las narices en un sitio donde vivir sin mentiras y en constantes preguntas vale la pena.
¿Qué querrán los promotores de tanta incertidumbre proponiendo cambios en el biombo, en el reglamento, armar una Comisión, y algunos etcéteras más-?
Le di un manotazo virtual a la imagen del espejo, y ya de camino a la loma trepo trotando buscando eliminar la oxidación y la polilla de la edad, me dispuse a retozar con la pregunta que desde hace varias noches me suena como el sonsonete del danzante. Y el espejo se salió con la suya: por nada del mundo pudo cambiar la tosca apariencia de un rostro que se asombra con el busto sin cabeza que deja a los aficionados con irresolubles cuestionamientos.
Cuando el velo de la noche echó sobre mí las sábanas me perturbó la plenitud del silencio mi fracaso: no pude atinar, resolviéndolo, el crucigrama. ¿Qué quieren en el fondo los promotores de tanta incertidumbre proponiendo ocurrencias que en tatos otros sitios han significado ser un lastre anti funcional y en contra del verdadero espíritu solidario de la Fiesta?
Ciertamente que, perfectible como es, la Fiesta en Aguascalientes puede pulir sus preceptos normativos; qué bueno que, a la luz del sentido común, la sensatez de los aficionados proponga el equilibrio ascendente hacia la utópica perfección. De ahí que, aprovechando la experiencia ajena, resulte un contrasentido intentar aplicar aquí medidas que en tantos otras ciudades han sido un sorprendente “petardo”.
Ni lo podía creer: en la modorra del entre sueños vi en el espejo de la imaginación el rostro de las Comisiones taurinas que han existido en México: simuladoras, chantajistas, serviles a intereses profanos, tramposas, volubles, antidemocráticas, intolerantes, revanchistas, irrespetuosas, anti protocolarias, irrespetuosas de la norma ambiental, ignorantes de la tradición.
¡Brujita sin escoba, chimuela y tuerta, rechoncha y tartamuda, mal garabateada en sus toscos perfiles, dime la verdad! Finalmente que quedó claro que el toreo, arte –rito y magia- escénico de primerísimo nivel, no puede ser cabalmente apreciado a través de la ruindad del espejo mentiroso de la conveniencia personal.
arrastrelento@gmail.com

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