NO PODÍA SER DE OTRA FORMA… GARIBAY EN MADRID, SIN TRASCENDER Y CORNADO.

No podía ser de otra forma, si el fracaso de Ignacio Garibay era a golpe cantado, pero aun así, sin nadie que le dijera la realidad de su situación, del momento por el cual tiene tiempo de venir transitando, sin la mentalización, sin los argumentos taurómacos, sin la previa mentalización alejada de todo lo superfluo, de una realidad mediocre, después de 10 años de alternativa, tiempo en el cual ha toreado, sí, pero sin haber acumulado ni con mucho, un capital taurino y económico tan siquiera similar a toreros más jóvenes que él como Arturo Macías, que se da el lujo de regalar su sueldo integro de una corrida. Pero qué le vamos hacer, si esta fiesta está llena de gentes sin cabeza, sin rumbo, sin ambición.
Deseando mas ilusoriamente que ciertos de un triunfo en la catedral del torero como son Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid, contemplamos por televisión la confirmación de alternativa de un Ignacio Garibay, vestido regiamente de azul y oro muy recamado, pero hueco de talento, de actitud, de argumentos técnicos; primero, para aceptar ir a aprobar una asignatura de tan grandes proporciones, no precisamente transitando por su mejor momento como torero, segundo; aceptando matar toros de una ganadería con muy pocas posibilidades de éxito, de las consideradas como duras, de imponente y terrible morfología que deja ampliamente satisfechos a los ocupantes del temido y exigente, tendido 7, tercero; sin contar con el respaldo de un apoderado convencido de las cualidades y alcances del torero, capaz de hablar fuerte por él, ante empresas como la de Madrid, para defender al poderdante, y cuarto; sin ninguna garantía de hacer campaña en España.
Ante tan desolador panorama, en la tarde ha tenido solo dos detalles que habrán de trascender, pero que de ninguna forma le servirán para ganarse segundos contratos: una serie de pases en redondo casi al final de la faena a su primero, un toro muy potable y con condiciones, y la otra, el haberse quedado en el ruedo ya herido, hasta no liquidarle al cuarto golpe con la espada corta, pasando a la enfermería por su propio pie, cuando llevaba una cornada, grande pero limpia.
De ahí, que en nuestra crónica correspondiente a su segundo compromiso en el serial San Marcos 2011, escribíamos después de su gris y carente por completo de ilusión, de ambición, de mentalización, no veíamos clara su presentación en Madrid, y ay de Garibay, caro, muy caro pago su infausta incursión por Madrid.
Finalmente, solo una reflexión; y mañana que. . . . .

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