5 agosto, 2021

OREJAS DE PESO Y VALOR MUY DISTINTO CORTARON BARRERA, GARIBAY Y ESPINOSA.

Torera y bizarra tarde de El Cuate Espinosa.
No podía ser de otra forma, Carranco muy en su línea de comportamiento ha enviado un encierro muy disparejo y destartalado de presentación, donde 1º., y 5º., evidenciaron mas la escalera por su juvenil presencia, y salvo el 4º., que empujo con fuerza al caballo, los demás sangraron mas por los rejones de la divisa que por el castigo recibido en varas, pero todos acusando, no un puntito, un puntote de mansedumbre y debilidad, algunos derrumbándose por completo mientras otros quedándose corto y con sentido, como el sexto, aunque bien armado busco siempre herir las carnes del torero, lo que a un error de este, finalmente obtuvo su cometido.

Torera y bizarra tarde de El Cuate Espinosa.
No podía ser de otra forma, Carranco muy en su línea de comportamiento ha enviado un encierro muy disparejo y destartalado de presentación, donde 1º., y 5º., evidenciaron mas la escalera por su juvenil presencia, y salvo el 4º., que empujo con fuerza al caballo, los demás sangraron mas por los rejones de la divisa que por el castigo recibido en varas, pero todos acusando, no un puntito, un puntote de mansedumbre y debilidad, algunos derrumbándose por completo mientras otros quedándose corto y con sentido, como el sexto, aunque bien armado busco siempre herir las carnes del torero, lo que a un error de este, finalmente obtuvo su cometido.
Ante esas circunstancias, los espadas actuantes el sevillano Antonio Barrera de azul Purísima y oro (oreja y silencio), Ignacio Garibay de malva y oro (al tercio y oreja ruidosamente protestada que tuvo que tirar), y el norteño y a la postre triunfador de la tarde Alberto Espinosa de coral y plata (al tercio y oreja y cornada), bien poco pudieron hacer.
El andaluz Antonio Barrera ha pasado propiamente en la feria de puntillas, y más la tarde de ayer, que aun y habiendo cortado un apéndice sin peso alguno a su primero, no ha logrado calar hondo en los tendidos, más bien provocando el aburrimiento que la atención en los aficionados. Con su segundo, no cambio el panorama, ante un toro muy deslucido, carente de emotividad, motor y bravura, viéndose un tanto más voluntarioso. Silencio.
Otro que aparte de perder a su apoderado, ha dejado un sabor de boca amargo, es el capitalino Ignacio Garibay, más gris que el acero, con su primero, el más del encierro, un toro bien armado, caballón tocado del izquierdo, no le quiso exponer nada. Está bien que el toro fue malo, descastado y con poca fuerza, pero los toros de un torero joven, con sed de triunfo y mentalizado como Juan Pablo Sánchez, no le embistieron y sin embargo cortó un rabo. Y con el quinto, un anovillado animal, ha estado aparte de anodino, aburriendo al público, que al no encontrar diversión en el ruedo y a estas alturas de la corrida, comenzó a hacer la antitaurina y deportiva ¡ola¡, desatendiéndose por completo de una faena que alargo hasta el cansancio un Garibay, a quien no le vemos por ningún lado, ni el sitio, ni la actitud, ni la preparación, ni el ímpetu para ir a cumplir y comparecer a una plaza de la exigencia de Madrid. Aparecieron cuatro pañuelos de cuatro desentendidos solicitando la oreja, y prontito fue concedida, pero prontito la tuvo que tirar Garibay porque los regalos no los tolera el público. Dio una vuelta al ruedo saludando algunos parroquianos.
Quien en cambio ha tenido arrestos, carácter, actitud para continuar en el ruedo luego de sufrir lo que inicialmente se conoció como una cornada en el escroto, fue Alberto Espinosa, un torero con un largo trecho andado del camino, en quien se reconoce su entrega, valor y actitud, como el rasgo de ayer, cuando ya herido, solo luciendo un torniquete, prefirió permanecer en el ruedo hasta liquidar a un toro de pésimas condiciones sobre el pitón izquierdo, lado por el cual se quedaba corto, desarrollando mucho peligro, saliendo siempre buscando herir, lo que finalmente logro, mas teniendo enfrente a un torero honrado y valeroso, este le extrajo pases en redondo sobre la mano diestra, escuchando los oles más fuertes y entregados de festejo, y como matara acertadamente, el publico solicito un apéndice para el, con el cual dio la vuelta al ruedo, con un amplio reconocimiento del respetable. Con su primero, un toro codicioso y con temperamento en el caballo, que se dejo meter mano, El Cuate logro momentos muy plausibles con la mano diestra, pero denotando poco sitio. Sin embargo siempre se mantuvo en la cara de su enemigo, estando muy firme y corriendo bien ambas manos, siendo constantemente aclamado por el respetable. Al final el público le hizo salir de entre barreras para saludar en el tercio.
Hoy se anuncia la primera novillada del serial lidiándose un encierro de Marrón por los novilleros Alejandro López, Michelito Lagravere y Ricardo Frausto.

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