28 julio, 2021

¿POR QUÉ TRIUNFAR EN AGUASCALIENTES ES COMO DARLE OTRA DIMENSIÒN AL RANGO Y EL PRESTIGIO TORERO?.

ARRASTRE LENTO… Porque Aguascalientes no ha perdido la fragancia de aquella sensualidad rústica, entre aborigen y campesina, que a través del tiempo le ha dado un carácter propio, es que aún, pese a la tendencia a la generalización y globalización, mantiene amplias diferencias con el resto –y el alma- del país.

ARRASTRE LENTO… Porque Aguascalientes no ha perdido la fragancia de aquella sensualidad rústica, entre aborigen y campesina, que a través del tiempo le ha dado un carácter propio, es que aún, pese a la tendencia a la generalización y globalización, mantiene amplias diferencias con el resto –y el alma- del país.
Porque Aguascalientes sigue conservando ese no sé qué de languidez acogedora y pausada que recibió de sus ancestros como una herencia legada al hijo predilecto, es posible que se sigan iluminando las mansiones de los moradores en las que las primeras oraciones matinales son para los dioses del toreo.
Porque Aguascalientes, ataviada con el multicolor rebozo del remanso primaveral de abril, hace posible que por sus filtros los taurinos vean con regustada admiración cómo la ciudad dibuja sus perfiles en una Andalucía muy a la mexicana. Amalgama el brío mahometano de los moros y árabes con la suavidad y el misticismo aborigen dando lugar a esos aires ambientales en los que el desmayo crepuscular lancea a la verónica como lo pudo hacer el más puro de los diestros en la arena del firmamento.
Porque Aguascalientes, hospicio de una rara nobleza mundana sin títulos honoríficos, a no ser el concedido a los que se han graduado como aficionados, lleva colgada al cuello golpeando el busto la gruesa cadena del toreo que, cual señorial camafeo que más se afina mientras más se envejece, centellea para envidia de las comarcas en las que la Fiesta se vuelve asunto polémico y controversial por fastidiar las pudorosas conciencias que no se han desprendido de sus atávicos prejuicios moralistas.
Porque en Aguascalientes el corazón de la ciudad se agita conmovido cuando se encuentra con las huellas pasajeras de los fugados relámpagos del toreo a veces convertidos drama y pasión.
Porque en Aguascalientes se convulsiona el alma cuando siente acariciar las siluetas esfumadas que iluminan la magistral escenografía de sus dos primorosas arenas con especialidad en tauromaquia.
Porque Aguascalientes es una de las pocas ciudades que, dando albergue a un pueblo anónimo nutrido de leyendas, de magia, y de un ascetismo penitente por religioso y misterioso, eligió como alternativa creadora, cual fiel esposa, al romance del toreo.
Porque Aguascalientes es considerado el hogar espiritual de los toreros que ardorosamente intentan evolucionar para llegar a la cima convertidos en rutilante piedra preciosa.
Porque Aguascalientes se ha convertido en polo magnético del ceremonial, litúrgico y ritual, festividad solemne, de intensa concentración bohemia y espiritual.
Porque Aguascalientes ha tenido el coraje de no agotar el exquisito manantial del cual históricamente ha emanado el vital líquido que ha regado el jardín de la Fiesta mexicana.
Porque Aguascalientes ha accedido a ser el escaparate natural del toreo como espectáculo y mística.
Porque Aguascalientes era, y sigue siendo, el alma mística de los idealistas que, para salir de su posición social, por lo general de bajo nivel, envueltos en aires de romanticismo se abrazaban al toreo con briosa cuanto piadosa disposición.
¿Le faltarán al lector motivos para entender porqué triunfar en Aguascalientes como torero es tocar el cielo?.
arrastrelento@gmail.com

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