24 julio, 2021

¿QUÉ CRUEL EMPEÑO LE MUEVE A LA SOMBRA A QUITARLES EL SOL A QUIENES DE ÉL VIVEN, Y DE ÉL SE ALIMENTAN?.

ARRASTRE LENTO… Metáfora o fantasía, pero queda claro que algo hay que impide a los mexicanos convertirse en ídolos es España. ¿Por qué?.
También queda claro que las nubes, obedientes y sumisas, se mueven a donde les manda la voz del viento. Y a veces caprichosas, jactándose de su volátil encanto, dibujan los graves gestos de atormentada vanidad del amo Eolo, y hasta pintan a la atmósfera con colores de enfado.

ARRASTRE LENTO… Metáfora o fantasía, pero queda claro que algo hay que impide a los mexicanos convertirse en ídolos es España. ¿Por qué?.
También queda claro que las nubes, obedientes y sumisas, se mueven a donde les manda la voz del viento. Y a veces caprichosas, jactándose de su volátil encanto, dibujan los graves gestos de atormentada vanidad del amo Eolo, y hasta pintan a la atmósfera con colores de enfado.
Pero hay otras nubecillas más desconcertantes aún: las que por su opaca condición tan sólo sirven para hacer sombra a los seres brillantes. Sombra extraña, misteriosa, mientras más densa más incomprensible. ¿Qué cruel empeño le mueve a la sombra a quitarles el sol a quienes de él viven, y de él se alimentan?
¿Qué interés tiene la sombra de la nube en permanente vigilia para ocultar el sol en Madrid a los toreros mexicanos? ¿A qué voz obedecen con la precisión cronométrica del reloj más fino y exacto que la naturaleza ha creado?
Lo cierto es que entre esos nubarrones, nubarrones rotos y deshilachados, andan como jugando a las escondidas los grandes triunfos que hace años no se concreta para un mexicano en el coso venteño. Que dificultad tan notables es salir airoso y victorioso de la plaza madrileña.
Pero una interrogante lleva a otra. ¿La sombra de la que hablo, tal y como la nubecilla o el nubarrón que la origina, puede ser considerada como un accidente? ¿Es acaso un accidente temporal el hecho de que ningún mexicano contemporáneo pueda cortar dos, tres, y más orejas en Madrid, tal y como los españoles cortan el mismo número de apéndices en la plaza México?
¿Dónde está la explicación ontológica de la sombra tan misteriosa que le quita brillo a los diestros mexicanos en España?
Me gustaría creer que la fatídica sombra no es ni un accidente, ni una sustancia: y creer que tan sólo se trata de una aventura pasajera de la naturaleza humana. Y hay algo que, teniendo como paternidad a la fe, me mueve, incitándome, a creer que ya nacieron los toreros mexicanos que con la calidad de un orfebre, y la categoría de un artesano, anularán, diluyéndolos, los viciados contornos de las sombras traicioneras que tanto abruman a la torería azteca.
Y hasta puede que, una vez que lo vean y lo admiren, los madrileños queden ciegos con tanta luz emanada del portentoso diestro que seguramente ya viste sus carnes con el ropaje de los mortales.
Todo esto viene a colación por el tan hondo deseo –bastante insatisfecho todavía- de los aficionados y taurinos mexicanos de ver triunfar, escandalosamente bien, a un diestro mexicanos en la iberia.
Y vaya que los elogios que han recibidos los toreros mexicanos que hacen campaña en España luego de apareceré en la Monumental de Madrid han sido sustantivos. Pero no es el triunfo de apoteosis.
Ni hablar: la sombra de la nube sigue la voz de quien le ordena, y la orden sigue en píe: a seguir jugando a las escondidas –policías y ladrones- entre nubes y sombras cargadas de misterio dejando a la deriva el triunfo.
arrastrelento@gmail.com

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