28 julio, 2021

RESUMEN DE LA FERIA DE ASTE NAGUSIA 2011 DE BILBAO: FAENA MEMORABLE DE MORANTE

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2011, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet, seguida por un sumario numérico de esos resultados más el resultado económico de la feria. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones y, además, en un anexo informo sobre los premios que pudieran haber sido concedidos a los t

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2011, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet, seguida por un sumario numérico de esos resultados más el resultado económico de la feria. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones y, además, en un anexo informo sobre los premios que pudieran haber sido concedidos a los triunfadores de la feria por las instituciones locales.
Advierto que trato de moderar mis opiniones particulares sobre las actuaciones de los toreros ya que, no estando presente en esas ferias, estos resúmenes están basados en la información difundida por los medios de comunicación con la gran ayuda de las muchas imágenes, videos, e incluso de retrasmisiones televisivas de corridas, que ahora pueden verse en cualquier parte del mundo gracias al Internet.
Sobre la Feria Aste Nagusia de Bilbao y su abono del 2011.
La trilogía de las ferias taurinas españolas de más prestigio está formada por la de Abril de Sevilla, la de San Isidro de Madrid y la de Aste Nagusia, o Corridas Generale, de Bilbao. Las dos primeras protagonizan en la primavera la primera parte de la temporada, cuando escasean las ferias de importancia. Por el contrario, la de Bilbao se celebra en agosto, el mes más taurino del año, cuando la temporada está en pleno apogeo y las ferias se celebran a granel en el territorio taurino europeo. Aun así, el ciclo ferial vasco acapara la atención de los medios de comunicación y de los aficionados, eclipsando lo que pudiera acontecer en las otras concurrentes ferias.
Por lo tanto tampoco MMDT puede dejar pasar el resumir los resultados de lo sucedido en el ruedo de Vista Alegre, que así se llama la plaza de toros de Bilbao. No obstante, antes entrar en esa faena, anotaré aquí las peculiaridades, pertinentes al público bilbaíno y al abono ferial de Aste Nagusia.
El público bilbaíno es ecuánime en sus juicios y, a diferencia de los de Sevilla y Madrid, no tiende a mostrar favoritismo hacia ciertos diestros. También, es más comedido y no dado a las reacciones extremas con respecto a enjuiciar a los lidiadores, pitando o abroncando en exceso a los toreros cuando sus actuaciones no son satisfactorias, o premiándolos con excesivos trofeos cuando torean con brillantez. Con respecto al ganado, exige que en las corridas se lidie el toro con edad, peso y trapío, y reconoce y aprecia los esfuerzos que los diestros hacen cuando las condiciones de esos serios cornúpetas no son apropiadas para el triunfo. Por otro lado, también esa feria se distingue de las de Sevilla o Madrid con respecto a la extensión del abono, pues ni los organizadores ni las autoridades de Bilbao han caído en la trampa de confundir la cantidad con la calidad. Así que mientras durante la segunda mitad del siglo XX los abonos de las ferias sevillanas y madrileñas eran similares a los de Bilbao, esos han ido creciendo desorbitadamente, mientras que el abono de la feria vasca ha permanecido constante, sobrepasando desde hace una treintena de años solamente en un par de festejos a los siete originales.
El abono de la Feria Aste Nagusia 2011 se inició el sábado 20 de agosto con un festejo de rejoneo y se cerró el domingo 28 del mismo mes, y ha constado de una corrida de rejoneo más ocho de a pié.
En las ocho corridas de toros dieciocho diestros cubrieron los veinticuatro puestos de los carteles. Seis matadores, Enrique Ponce, Juan José Padilla, El Juli, José María Manzanares, Diego Urdiales y David Mora torearon dos corridas cada uno. Iván Fandiño estaba anunciado en dos corridas pero, al no estar recuperado de una grave cornada, fue sustituido por Urdiales en su primera tarde y por Mora en su segunda. Este a la vez, que no aparecía en ningún cartel original, sustituyendo a Leandro, otro torero herido, se ganó la segunda sustitución de Iván. Los doce restantes espadas actuaron solamente en una corrida. De las figuras, el único ausente era Cayetano, y claro el fenómeno José Tomás que desde su reaparición en el 2007, no ha pisado todavía el ruedo de Vista Alegre. Una novedad del abono era el anuncio de que el novillero puntero Jiménez Fortes se doctoraría en la cuarta corrida de toros.
Con respecto al ganado bravo hay que anotar que se lidiaron tres encierros de las corridas duras, Miura, Victorino Martín y Fuente Ymbro, y cinco de los de hierros más comerciales, Núñez del Cuvillo, El Pilar, Jandilla, Victoriano del Río y Alcurrucén.
Ahora seguiré este resumen de la feria incluyendo primero las reseñas de los festejos, seguidos por unos datos cuantitativos basados en las reseñas. Luego, continuaré haciendo unos comentarios con énfasis en los diestros que sobresalieron en sus actuaciones, y completaré el trabajo con un apéndice que muestra los ganadores de los premios que algunas organizaciones conceden a los protagonistas más distinguidos de la feria. Reseñas y datos cuantitativos.
A continuación aparecen los carteles del festejo de rejones y de las ocho corridas de toros, mostrando los resultados de las actuaciones de los diestros y la asistencia a la plaza en cada festejo. Luego, sigue un resumen cuantitativo del ciclo taurino bilbaino.
Sábado, 20 de agosto. 1ª de feria. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez (de juego variado) para Hermoso de Mendoza (saludos; oreja), Diego Ventura (saludos; oreja), y Leonardo Hernández (silencio; oreja). Entrada: ¾.
Domingo 21. 2ª de feria. Toros de Miura (descastados con peligro; el 2º y 6º fueron retirados por falta de fuerza, 2º bis de La Campana noble pero con poca fuerza, y el 6º de Marqués de Domecq complicado) para Juan José Padilla (silencio; ovación), Rafaelillo (silencio; ovación) y Raúl Velasco, sustituyendo a Serafín Marín (silencio; silencio). Entrada: 1/2. Lunes 22. 3ª de feria. Toros de Fuente Ymbro (bien presentados; descastados y con dificultades en general; los mejores el 1º con un buen lado derecho y el 3º manejable) para Diego Urdiales, sustituyendo a Iván Fandiño (vuelta al ruedo tras leve petición; saludo), César Jiménez (silencio; silencio) y Matías Tejela (silencio; silencio). Entrada: ½.
Martes 23. 4ª de feria. Toros de Núñez del Cuvillo (encastados y con movilidad a excepción el 4º que manteo en el primer tercio y el 6º que fue incierto y con peligro) para Morante de la Puebla (saludos; dos orejas tras aviso; salida a hombros), José María Manzanares (saludos; oreja tras aviso) y David Mora, sustituyendo a Leandro (saludos tras aviso; saludos). Entrada: 2/3.
Miércoles 24. 5ª de feria. Toros de Jandilla (bien armados pero descastados, más manejable los tres primeros y con más dificultades los tres últimos) para El Juli (aplausos; silencio), Talavante (silencio tras aviso; ovación tras dos avisos) Jiménez Fortes, que tomó la alternativa (ovación tras aviso; silencio). Entrada: 2/3.
Jueves 25. 6ª de feria. Toros de Victoriano del Río, el 6º con el hierro de Toros de Cortés, (serios, pero descastados y de escasos juego en conjunto; sin ser fáciles los más manejables fueron el 1º y el 3º) para Enrique Ponce (aplausos; silencio), El Juli (ovación tras aviso; ovación) y Miguel Ángel Perera (ovación; ovación). Los tres diestros brindaron uno de sus toros a Santiago Martín El Viti que celebra el 50º aniversario de su alternativa. Entrada: lleno de “no hay billetes”.
Viernes 26. 7ª de feria. Toros de Alcurrucén (bien presentados y encastados con movilidad que en conjunto fueron a más en el último tercio; el mejor el bravo y noble 4º y con dificultades el 5º) para Enrique Ponce (saludos tras aviso; oreja con fuerte petición de otra tras aviso), David Mora, sustituyendo a Iván Fandiño (oreja; ovación tras aviso); y Daniel Luque (vuelta tras aviso y ovación con petición tras aviso). Entrada: ¾.
Sábado 27. 8ª de feria. Toros de El Pilar (bien presentados y manuables en conjunto, el mejor el bravo y noble 1º) para El Cid (oreja tras aviso; ovación), Castella (ovación tras petición y aviso; silencio) y Manzanares (ovación tras aviso; ovación tras aviso). Entrada: casi lleno.
Domingo 28. 9ª de feria. Toros de Victorino Martín (bien presentados y de variado juego; los tres primeros rajados, y los tres últimos encastados pero con algunas dificultades; el mejor el noble y bravo el 5º) para Juan José Padilla (silencio; oreja), Diego Urdiales (silencio; vuelta tras aviso) y Luis Bolívar (oreja; saludos). Entrada: ½.
Las reseñas de las ocho corridas de toros muestran que el público y la presidencia evaluaron las 48 faenas completadas por los 18 matadores de la manera siguiente:
Con tres avisos: 0;
Con dos avisos: 1;
Con bronca, pitos o división de opiniones: 0;
Con silencio: 15;
Con ovación, aplausos o salida al tercio: 23;
Con vuelta al ruedo sin orejas tras petición: 3;
Con una oreja: 6
Con dos orejas: 1.
También muestran que en el festejo de rejoneo 3 actuaciones fueron premiadas con una oreja, 2 faenas fueron recompensadas con salida al tercio y 1 con silencio.
En total en el ciclo ferial se cortaron 11 orejas, 3 en el festejo de rejones y 8 en las ocho corridas de toros. La Puerta Grande se abrió solo una vez para un matador de toros y ninguna para los rejoneadores.
Con respecto a la asistencia a la plaza, los datos muestran que el público no ha respondido como en la feria previa, a pesar los atractivos carteles del abono, pues solo ha llenado el coso de Vista Alegre en la corrida del 25. En cambio, cubrió tres cuartos del aforo en el festejo de rejones que abrió la feria y en las corridas de los días 26 y 27, y dos tercio del aforo en las corridas de los días 23 y 24; y los espectadores cubrieron algo más de media plaza en las corridas de los días 21, 22 y 28.
Comentarios.
Poniéndole nombres a algunos de estos datos cuantitativos vemos que Morante de la Puebla fue el único diestro que cortó dos orejas a un toro, y por lo tanto abrió la Puerto Grande, y que los espadas Ponce, Padilla, El Cid, Manzanares, Mora y Bolívar más los rejoneadores Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo Hernández obtuvieron un trofeo; y que además Urdiales dio dos vueltas al ruedo, y Luque una sin obtener trofeos.
Un magistral Morante por la Puerta Grande.
Los aficionados bilbaínos que no ocuparon una tercera parte de los asientos del coso de Vista Alegre el martes 23 de agosto, no se perdonarán el haberse perdido la magistral faena del torero artista Morante de la Puebla. Uno espera que al menos alguno de esos aficionados hayan presenciado esa faena en la pantalla de la televisión como tantos miles de aficionados de todo el mundo taurino han hecho, incluido el que esto escribe.
Morante abría el cartel con José María Manzanares y David Mora lidiando una seria y brava corrida de Núñez del Cuvillo. Pero brava, no el sentido de toros noblotes que van y vienen, sino con movilidad, agresividad, y algunos incluso con genio. Toros, unos mejores o peores que otros, que no regalaban nada a los diestros, y estos a base de entrega y conocimientos tenían que sacarles lo bueno y la casta que llevaban dentro, y los tres espadas se lo sacaron. Fue con el cuarto toro con el que Morante dio una lección de cómo se debe lidiar a un toro.
En los dos primeros tercios, el toro no paraba, parecía que iba a ser manso. Ahora sí, repetía sin fijeza a todo lo que se movía. Con él no había lugar para florituras con el capote. Entonces el de la Puebla comenzó la faena con una larga serie de doblones sobre las piernas hacia los medios, haciéndolo con el sabor añejo que lo hubiera hecho un lidiador como Domingo Ortega. Los doblones castigaban al mismo tiempo que ahormaban y enseñaban a embestir al indisciplinado animal. Al retirarse el diestro para dar tiempo para que se recuperara al toro, se oyeron algunos pitos, ya que el público creería que el torero iba abreviar e ir por la espada, como acostumbra hacer a menudo cuando percibe que no hay material para plasmar una artística faena. Lo que siguió no fue su típica faena, la que los críticos describen como bordada, pinturera e inspirada con duende y con otros clichés parecidos, si no una faena que se podría poner como ejemplo de cómo lidiar a un toro con problemas. Completó repetidas series de templados y bien ligados pases con ambas manos, y cuando apreciaba que el toro perdía el ritmo, no dudaba en intercalar pases de tanteo menos lucidos para de nuevo corregir las embestidas del astado, y luego seguir toreando con grandeza. Lo más sorprendente fue que, cuando ya tenía los trofeos en sus manos, aun seguía toreando sin cansarse a un toro que no era facilón. Cobró una buena estocada después de oír un aviso por alargar la faena, y el presidente, sin una duda, le concedió dos orejas de gran peso.
Fue una faena de esas que queda en la memoria tanto de los aficionados como de los profesionales que la vimos, en la que mostró la clase de torero redondo que puede ser, si a veces no se conformara con esperar a su toro, pues en verdad tiene conocimientos y valor para hacer esto, o algo similar, más a menudo. Pero claro, Morante es Morante y sabe que la gente lo espera.
Con el que abrió plaza, un toro que a mitad de la faena se vino abajo y que presentando dificultades, el sevillano estuvo queriendo y en su hacer no faltaron pasajes de su toreo artístico. Mató de una estocada corta y fue fuertemente aplaudido.
Con referencia a la magistral faena al cuarto del genial maestro sevillano, leí el siguiente verso en el ESCALAFON DE AFCIONADO de Juan Medina:
Dios te salve, Morante.
Lleno eres de gracia
La afición es contigo
Bendito tú eres entre todos los toreros
Y bendito es el fruto de tu arte, ¡olé!
Ponce, oreja en su 54ª presentación en Vista Alegre.
Nunca se oye decir que tal o cual diestro es un “torero de Bilbao”, al igual que se categorizan a ciertos espadas como “torero de Sevilla” o “de Madrid” por estos tener una especial relación con los aficionados de esas ciudades. Pues bien, si esto sucediera, en estos tiempos el mejor candidato para ser “torero de Bilbao” sería sin duda Enrique Ponce, pues desde su alternativa en el 1990 hasta el viernes 26 de agosto ha toreado en Vista Alegre 54 corridas, obteniendo múltiples sonados triunfos. Sin embargo, ya parecía que se iba a despedir de esta feria sin conseguir uno de esos triunfos, pues la espada le hizo perder un trofeo en la corrida del jueves, y tampoco obtuvo trofeos al día siguiente al deshacerse del primer toro. Ahora bien, el valenciano no quería irse de su plaza sin llevarse consigo al menos una oreja, y esta se la cortó, después de hacerle una soberbia faena, al último toro que lidió en esta feria.
El jueves 25 Ponce actuó con El Juli y Perera lidiando un serio, pero descastado, encierro de Victoriano del Río, que dio escaso juego y que no hizo posible el triunfo de ninguno de los tres diestros, aunque ellos lo intentaron, y en el proceso ofrecieron algunos pasajes de buen toreo como, por ejemplo, Enrique hizo en el toro que abrió plaza, el más manejable del encierro. El valenciano le completó una faena derechista limpia y lucida, pero sin rotundidad por falta de ligue, ya que a menudo tenía que sacar los pases uno a uno, dándole al animal espacio y tiempo, para así continuar la lidia. Mató de pinchazo y estocada tendida y descabello, y el público le hizo salir al tercio a saludar al doblar el toro. Menos oportunidades tuvo para el lucimiento con el cuarto, un buen mozo con 569 kilos, que presentó dificultades para su lidia. Mató de pinchazo y estocada y fue silenciado.
El viernes Ponce, Mora y Luque se enfrentaron con toros Alcurrucén que, en conjunto, fueron encastados y tuvieron movilidad. Al valenciano le tocó un buen lote; el primero manejable y el cuarto bravo y noble, que necesitaba un gran torero para que le sacara lo que llevaba dentro. Ponce al primero le pudo cortar una oreja al completarle una elegante faena, pero los aceros le hicieron perderla, pues mató de pinchazo, estocada tendida y descabello. De todas maneras, saludó en el tercio para agradecer la cariñosa ovación de su público. Lo grande lo dejó para el final, y esto es lo que escribió de esa labor el crítico de ABC Andrés Amorós:
El cante grande, «jondo», llega en el cuarto, que brinda al público: preciosos cambios de mano; suavidad al provocar la embestida; circulares completos; series de derechazos que son verdaderos carteles de toros, uniendo el dominio absoluto y la estética; tres poncinas que levantan clamor; naturales de frente… Suena un aviso y sigue toreando: inmensos ayudados, rodilla en tierra. Ha bordado el toreo. Mata con decisión pero la estocada queda desprendida: sólo le dan una oreja, para enfado del público.
Manzanares mantiene su cartel con un trofeo en dos corridas.
El fino diestro José María Manzanares fue una de las únicas tres figuras que hicieron doblete. Actuó en la corrida del martes 23 con Morante y Mora lidiando dos nuñezcuvillos, cortándole una oreja al segundo astado de su lote; y repitió en el penúltimo festejo del abono, en el que El Cid, Castella y él se enfrentaron con un encierro de El Pilar.
Después del triunfo de Morante el martes, José María tenía una difícil papeleta que solucionar, ya que mantiene una competencia con el sevillano, pues aunque en el segundo de la tarde el alicantino había estado bien con un toro exigente, no había conseguido redondear la faena. La inició con unos elegantes doblones, para después completar varias tandas bien logradas con la derecha con la majestad y elegancia que le infunde a su toreo. Ahora bien, el ritmo decayó al torear por naturales, sufriendo un desarme y algunos achuchones. De nuevo su labor subió de tono al ejecutar una buena tanda de templados derechazos, rematada con unas trincherillas. Pinchó antes de cobrar una estocada haciendo perfectamente la suerte de recibir. Saludó en el tercio. En cambio en al quinto no hubo pinchazo, sino un estoconazo. Así fue descrita esta actuación en APLAUSOS:
Bien embistió el quinto al capote de Manzanares, que toreó con cadencia a la verónica. David Mora puso los pelos de punta en un ajustado quite por gaoneras. Saludó en banderillas Juan José Trujillo tras parear con solvencia. Manzanares se impuso al de Cuvillo, un toro exigente y con mucho que torear que tomaba la muleta muy humillado y hasta el final. El alicantino asentó las zapatillas y cruzado siempre, tiró muy bien del toro llevándolo muy atrás. Importante la colocación y la manera de perder un paso para ligar. Claridad de ideas y mente despejada. Solvencia de figura en una faena de las que marcan diferencia. Mató de un gran estoconazo en la yema al encuentro. OREJA TRAS AVISO.
En la corrida del sábado a Manzanares le devolvieron el tercero de El Pilar por blando, y en su lugar salió un pesado sobrero con el mismo hierro con 683 kilos en los lomos, que tuvo nobleza y movilidad sobre todo por el pitón derecho. Manzanares estuvo muy firme con el animal en una faena que fue de más a menos. Tuvo un buen inicio con dos tandas sobre la mano derecha, elegantes y relajadas, aunque algo faltas de ajuste. Decayó la intensidad de la labor al torear por naturales, ya que el toro comenzó a quedarse corto. Lo mató recibiendo en los medios de media estocada, que necesitó un golpe de descabello. Fue aplaudido. El último astado de la tarde, otro tío con 619 kilos, era encastado, y embestía con nobleza y movilidad, y el alicantino lo toreó con más ajuste que al anterior, consiguiendo redondear más la faena. Sobresalió sobremanera la última fase de su labor, al ligar unos circulares interminables con cambios de mano, y rematados con trincherazos más unos inspirados adornos. Tenía ganada la oreja, pero al matar de un pinchazo, una corta estocada más un descabello, no hubo trofeo, sino una aplaudida salida al tercio.
Mora pide sitio en las ferias grandes.
No extrañaba que en el abono original de Aste Nagusia no apareciera el nombre de David Mora, un torero que por varios años ha toreado poco y siempre en carteles de toreros guerrilleros con los encierros duros. Sin embargo, esta temporada se está dando a conocer como un torero de un valor frío, pundonoroso y con un clásico, sobrio y hondo estilo que le capacita para codearse con los diestros importantes. El destino quiso que Bilbao reafirmara lo que recientemente en Madrid y Pamplona ya mostró, que es un torero para ferias importantes. Entró en el abono sustituyendo a Leandro en un cartel de categoría con Morante y Manzanares, y lidiando un encierro selecto de Núñez del Cuvillo y, sin obtener trofeos esa tarde, impresionó tanto su actuación que volvió a torear en la 7ª corrida de la feria, esta vez sustituyendo a Iván Fandiño, para completar otro buen cartel, encabezado por Ponce, y rematado por Luque para lidiar un serio encierro de Alcurrucén.
Sin entrar en detalles de lo que logró hacer en sus presentaciones, uno puede preguntarse qué hizo a sus cuatro toros para que, a pesar de solo cortar una oreja y no redondear una grandiosa faena, pues no le tocó un toro apropiado para ello, salió de Bilbao revalorado como un gran torero que con algo de suerte puede convertirse en figura. Primeramente, actuó las dos tardes con una resolución, tranquilidad y valor absoluto como si llevara toreada medio centenar de corridas, y sin pensar que un mal paso le podría costar el continuar formando exclusivamente parte del circuito de las duras. Con el capote sorprendió, pues lidió con conocimiento, veroniqueó con templanza y clase, e hizo quites variados a sus toros y a los de sus compañeros, como chicuelinas y gaoneras, rematados con medias y airosos recortes. Con la muleta, hizo un toreo clásico, basado en los pases esenciales por ambos lados, aunque sin olvidar los adornos y gestos valerosos. Componía las series cruzándose y, con la muleta muy planchada, la adelantaba, dando el pecho, para enganchar suavemente al animal y llevarlo largo, dejándolo listo para continuar la tanda con otros bien logrados pases. Ahora bien cuando el toro no iba, que pasaba a menudo, no le importaba dar pases forzados, incluso con enganchones exponiendo el físico, pues quería triunfar a toda costa. Su punto flaco fue la espada y su mal uso le costó la oreja del sexto toro de Núñez del Cuvillo. Este astado lo hirió al torero ejecutarle un natural. Esto no evitó que siguiera en el ruedo hasta terminar con el agresor, y que al día siguiente triunfara cortando dos orejas en Almería, ni que le cortara otra oreja al quinto astado de Alcurrucén en la corrida del viernes, a pesar de llevar una herida con 15 puntos en el escroto. Paso a un buen torero.
El Cid corta el único trofeo al buen encierro de El Pilar.
El Cid actuó en la penúltima corrida del ciclo junto a Castella y Manzanares. Se llevó el mejor lote del buen y bien presentado encierro de El Pilar; el primero, un animal bravo, noble y repetidor, y el cuarto que era manejable pero tenía poco fondo. El sevillano paró al primero con unas templadas verónicas, y con la pañosa, comenzó la faena con doblones rematados con unos ajustados y magistrales trincherazos. Tres tandas de elegantes, largos y mandones derechazos, rematados con dobles pases de pecho, más unos inspirados toques artísticos fueron la fundación de la faena. Con la izquierda, relució la majestuosa primera serie, mientras que el tono bajó en la segunda tanda por tener algunos enganchones. Su hacer volvió a relucir con más toreo derechista, para después de adornarse cobrar una efectiva estocada que le hizo tocar pelo. Al cuarto también lo toreó con firmeza, logrando momentos muy lucidos, pero le faltó continuidad a la faena ya que, por el toro pararse, hubo puntos muertos ente pase y pase. Mató de una estocada trasera y salió a los medios a recoger los nutridos aplausos.
Por otro lado, Castella, también en su única presentación, estuvo a punto de corlarle una oreja al segundo, un toro noble como sus hermanos, pero justo de fuerza. Su faena llegó a su cumbre en la recta final, con su valiente toreó de cercanías. Hubo una fuerte petición que el presidente decidió ignorar. Como ya se ha comentado anteriormente, tampoco Manzanares obtuvo trofeos. Por lo tanto, la oreja otorgada a El Cid fue la única que se le cortó a los manejables astados de El Pilar.
Padilla y Bolívar puntean con los Victorinos.
El encierro de Victorino Martín, como ya es la norma, fue el postre de la edición 2011 de la Feria de Aste Nagusia, pero un postre agridulce ya que de los seis toros, tres de ellos tuvieron el peligro peculiar de este encaste, dos fueron manejables y uno, el quinto, fue noble y bravo. Se enfrentaron a ellos tres diestros que conocen de sobra las condiciones de este hierro y tienen el valor y conocimiento para salir bien del encuentro: Padilla, Urdiales y Bolívar. El jerezano le cortó una oreja al cuarto toro y el colombiano al tercero mientras que Urdiales tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo por no matar bien al quinto después de completar la faena más redonda.
Padilla, quien ya había actuado sin suerte en la primera corrida de toros del abono, estuvo muy por encima del descastado primero que se quedaba corto y buscaba el bulto. Le hizo una faena eficiente, pero sin brillo, que remató con un pinchazo y estocada. Hubo silencio para el torero y pitos para el toro. Al cuarto lo recibió con largas de rodillas y se lució en banderillas, tal como había hecho en su primero. Con la muleta, con algunos apuros metió el astado en el engaño para después, a un toro que iba a mejor, ligarle unas tandas de templados y ligados derechazos y naturales rematados con emocionantes pases de pecho. Mató de una buena estocada y paseó la última oreja concedida en la feria.
La penúltima oreja se la cortó Bolívar al tercero, y así Patricia Navarro juzgó la faena del diestro colombiano en el diario madrileño LA RAZON: Lo tuvo clarísimo. Tanto como que se fue al centro del ruedo con la muleta en la izquierda, sin prólogos, sin probaturas…Se vino el toro al cite, al encuentro, como un torbellino…, aguantó Bolívar, esperó Bolívar y allí mismo gobernó la encastada embestida del Victorino a una sin duda y con temple en el viaje. Rompió la plaza, se metió en la faena. Siguió Bolívar plantado en la zurda, crecido, y el toro acudió con menos largura. Se entretuvo en escarbar el victorino y el torero en buscarle las vueltas. Encontrada la muerte paseó un trofeo, ya habían despedido con palmas al toro.
Bolívar no cerró la feria con un broche de oro. Ya que la faena al sexto, toro que no era fácil, fue larga y machacona, aunque su hacer tuvo mucho mérito por lo valiente y voluntarioso que estuvo buscando lucimiento. Remató al toro con un pinchazo, media estocada y descabello. Salió a saludar al tercio.
Hermoso, Ventura y Hernández, un trofeo a cada caballero.
La corrida de rejoneo reunía a los tres caballeros de más interés del momento: Hermoso de Mendoza, Diego Ventura que hacía su presentación en Vista Alegre, y el joven Leonardo Hernández. Los tres caballeros cortaron una oreja, pero la actuación más completa fue la de debutante. El encierro salmantino de Ángel Sánchez y Sánchez dio un juego variado.
Ventura cortó la oreja al quinto de la tarde, un toro parado al que tuvo primero que encelarlo con la habilidad lidiadora de Chocolate, con él colocó dos rejones de castigo. Banderilleó extraordinariamente montado en Wellington y Morante, para rematar adornándose con la peculiar suerte del caballo mordiendo al toro en el morrillo. Luego, con Califa se lució colocando tres rosas antes de adornarse haciendo la arriesgada suerte del teléfono. Mató de un rejonazo y le concedieron una oreja, pero no la segunda que el público pedía. Hubiera paseado, al menos otro trofeo del segundo toro, si no hubiera marrado dos veces con el descabello, al toro no doblar con el rejón de muerte.
Hermoso antes ya le había cortado otro apéndice al manejable y noble cuarto astado. Los caballos protagonistas de esta faena fueron Chenel, Ícaro y especialmente Pirata, a lomos del cual colocó un grandioso par de banderillas a dos manos. Se aseguró el trofeo rematando al animal de un rejonazo tras un pinchazo. La faena al primero de la tarde fue de más a menos por el toro irse apagando poco a poco. Ahora bien, rejoneó con la gran maestría y el temple de que hace gala este genio del rejoneo. Al igual que Ventura en el segundo, el navarro fue obligado a saludar en el tercio para agradecer las fuertes ovaciones del público.
Leonardo tuvo que esperar hasta el sexto toro para no irse de vacío. El animal era manejable pero descastado, por lo que el joven jinete tuvo que suplir con mucho valor y determinación la falta de transmisión del toro. Destacó banderilleando con temeridad y habilidad con sus caballos Verdi y Quieto. En conjunto la labor fue emocionante, y al rematar de un buen colocado rejón de muerte, se mereció el trofeo. De esta manera empató en trofeos con sus compañeros. Hernández tuvo la mala suerte de que su caballo Cairel fuera herido por el tercer toro, que derribó a caballo y caballero. El animal fue retirado al patio de caballo para ponerlo en manso de un veterinario, en cambio Leonardo se levantó conmocionado para, al reponerse, continuar rejoneando con entrega a un toro complicado. Al no ser certero con el rejón de muerte, su hacer fue silenciado.
Vueltas al ruedo sin trofeos: Urdiales dos, y Luque una.
No hasta el primer toro del encierro de Fuente Ymbro, en la segunda corrida de feria, se vio hacer el buen toreo en Vista Alegre, y ese toreo estuvo a cargo del diestro Diego Urdiales, quien sustituía a Iván Fandiño, y alternaba con César Jiménez y Matías Tejela. La razón era que en la miurada del día anterior, ni Padilla ni Rafaelillo, expertos con ese ganado, ni Raúl Velasco, nuevo en estas guerras, poco notable consiguieron hacer. No obstante, pusieron toda la carne en el asador, intentando sacar partido de los astados de Miura que, aparte de tener peligro, eran descastados y dos de ellos tan faltos de fuerza que tuvieron que ser retirados y sustituidos por dos sobreros, los que no fueron mucho mejores que los titulares. En cambio, el martes Urdiales recogió al primer toro de Fuente Ymbro con unos acompasados lances de recibo, para después hacerle un artístico quite por chicuelinas, rematado con una media verónica. Brindó al público y comenzó su labor metiendo al serio animal en la muleta con unos elegantes pases de castigo, llevándolo hacia los medios. La faena fue basada en el lado derecho, pues cuando intentó torear por naturales, recibió una aparatosa voltereta, de la que se levantó con el traje roto y con un fuerte varetazo. El toro no tenía un pase por ese lado. En cambio, embestía con gran temple por la derecha. Y por ese lado Diego bordó el toreo. Qué buena manera de ligar los pases, dejando la muleta muerta en la cara de la bestia al completar cada muletazo; y qué manera de rematar las tandas con unos largos y hondos pases de pecho con la izquierda, después de cambios de mano para evitar el lado malo del toro. Lástima, que un pinchazo antes de cobrar una estocada causó que incomprensiblemente el premio quedara solo en una vuelta al ruedo, que en verdad valía tanto como una oreja. No pudo redondear la tarde, pues el cuarto toro, un cinqueño con 566 kilos que manseaba y embestía a cabezazos y oleadas, no le permitió cuajar faena. Mató de media y descabello y fue aplaudido fuertemente. También se le fue otro trofeo por el mal uso de la espada en la última corrida de feria, en la que alternó con Padilla y Bolívar, enfrentándose a los famosos y temidos victorinos. Aunque sus compañeros empataron a una oreja, la prensa dedicó los comentarios más laudatorios a la faena que Urdiales le ejecutó al quinto astado, la que fue aun mejor y más redondeada que la que le bordó al de Fuente Ymbro, en su primera tarde. También, esta vez falló con los aceros y el premio mayor quedo solo en un deseo. Con el victorino, que se lidió en segundo lugar, un animal rajado y con peligro, poco lucido pudo hacer, más que estar firme y decidido. Los resultados fueron silencio y saludos, respectivamente. El maestro Urdiales se fue de Bilba

Deja un comentario