24 julio, 2021

RESUMEN DE LA FERIA DE SAN FERMIN 2011 DE PAMPLONA: EL JULI TRIUNFADOR CON CINCO OREJAS Y DOS PUERTAS GRANDES.

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2011, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña

Con la intención de que el lector tenga un concepto general de los resultados de algunas ferias de la temporada taurina europea del 2011, resumo lo más relevante sucedido en el abono de esas ferias.
Mi método es simple, primero hago algunos comentarios generales sobre el abono de la feria. Luego, añado una lista con los carteles, mostrando los resultados de toros y toreros en forma de reseña, según los datos obtenidos de la prensa que aparecen en el Internet. A continuación menciono cualquier acontecimiento o dato importante relacionado con el abono ferial y el resultado económico, basado en la asistencia de público a la plaza. Finalmente, comento algo más detenidamente sobre los diestros que han conseguido sobresalir en sus actuaciones y, además, en un anexo informo sobre los premios que pudieran haber sido concedidos a los triunfadores de la feria por las instituciones locales.
Advierto que trato de moderar mis opiniones particulares sobre las actuaciones de los toreros, ya que estos resúmenes están basados en la información difundida por los medios de comunicación. Sin embargo, las muchas imágenes, videos, e incluso de retrasmisiones televisivas de corridas, que ahora pueden verse en las pantallas de la televisión y del ordenador, me ayudan tremendamente para escribir con más apreciación los resúmenes de las ferias.
Sobre la Feria de San Fermín-2011 y su abono.
La popular, alegre, ruidosa y típica Feria de San Fermín, que se celebra en el mes de julio en Pamplona, España, es la feria taurina más conocida universalmente, principalmente por sus encierros matinales, los cuales son televisados para el mundo, como si estos fueran espectáculos deportivos. La popularidad internacional de esta feria se debe en parte a que el premio Nobel de literatura Ernest Hemingway hiciera de las fiestas patronales pamplonicas un tema recurrente en sus escritos, que luego se dieron a conocer aun más al ser Pamplona y sus fiestas el escenario para varias películas.
Por otro lado, en un sentido estrictamente taurino, San Fermín es la feria más importante de las celebradas en una plaza de toros clasificada como de segunda categoría, y también se distingue por el énfasis que se pone en la monumentalidad y el trapío de los astados lidiados en el ruedo pamplonico, por lo que la feria también es conocida como la “del Toro”.
Otra característica especial de la feria está relacionada con el público que asiste a la plaza, pues en los tendidos, especialmente en los de sol, reina un espíritu festivo y se oye un ruido ensordecedor. La realidad es que una mayoría de los asistentes va a la plaza a divertirse, y si lo que sucede en el ruedo no satisface su gusto, se distrae tocando música, bailando, comiendo y bebiendo. Por otro lado, ese entusiasta público es generoso para premiar a los diestros, pues tiene la tendencia a pedir orejas, reaccionando más a los gestos de valentía y de entrega del torero y al toreo accesorio que a la intrínseca calidad de una faena clásica y de hondura.
Otra particularidad de la feria es que no está organizada por empresarios profesionales con la intención de lucro, sino por la institución pública Casa de la Misericordia de Pamplona, cuya única meta es recaudar fondos para fines benéficos. Los beneficios son enormes pues la plaza se llena lo mismo para presenciar festejos con carteles con figuras que para ver corridas con carteles modestos.
El abono de esta Feria de San Fermín se compuso de 10 festejos, una novillada, que el martes 5 de julio abrió el ciclo, un festejo de rejones celebrado al día siguiente, y ocho corridas de toros que se dieron consecutivamente desde el miércoles 7 hasta el jueves 14 de julio.
Los veinticuatro puestos de las ocho corridas de toros lo ocuparon veintitrés diestros, siendo El Juli el único matador que hizo doblete. El interés de las figuras por participar en la feria pamplonica ha estado decreciendo en los últimos años, pero en esta edición del abono es aun más evidente, pues Ponce, Morante, Manzanares, Talavante y Cayetano brillaron por sus ausencias. En cambio, aparte de El Juli, El Cid, Castella y Perera también entraron en la feria ocupando posiciones estelares. Si la falta de las figuras es un punto negativo, en lo positivo es admirable que la empresa ha contado tanto con notables nuevos valores como Daniel Luque y Rubén Pinar, como con maduros y jóvenes toreros que, sin ser figuras, han triunfado en algunas de las primeras ferias del año y están abriéndose paso o recuperando el sitio perdido, tales como César Jiménez, Serafín Marín, Iván Fandiño, Arturo Saldívar, Alberto Aguilar o Esaú Fernández. Por consiguiente, en los carteles no podían faltar los veteranos Antonio Ferrera y Juan José Padilla que por varios años han sido ídolos de las peñas locales por jugarse la vida con los encierros toristas, ni tampoco el torero local Francisco Marco.
En el capítulo ganadero se lidiaron tres corridas de las ganaderías duras, Dolores Aguirre, Miura y Cebada Gago, otras tres de las predilectas de las figuras, Núñez del Cuvillo, Victorino del Río y el Pilar, y dos de entremedio, Fuente Ymbro y Torrestrella.
Carteles con reseñas y un sumario cuantitativo.
A continuación aparecen los diez carteles del abono de la Feria de San Fermín con los resultados en forma de reseñas, según los datos obtenidos de las publicaciones taurinas del Internet, más unos sumarios cuantitativos.
Martes 5 de julio. 1º de San Fermín. Novillada. Novillos de El Parralejo (bien presentados y manejables en conjunto, aunque faltos de clase, excepto el 4º manso y con dificultades) para Jiménez Fortes (vuelta tras petición mayoritaria y bronca al presidente por no conceder la oreja; saludos), Sergio Flores (ovación tras un aviso; silencio) y López Simón (vuelta tras petición; ovación tras aviso. Entrada: 2/3.
Miércoles 6 de julio. 2º de San Fermín. Toros de San Mateo (de buen juego en general) para Hermoso de Mendoza (dos orejas; saludos; salida a hombros), Sergio Galán (oreja; ovación) y Roberto Armendáriz (vuelta; dos orejas; salida a hombros). Entrada: lleno.
Jueves 7. 3º de San Fermín Toros de Torrestrella (serios y bien armados, de juego desigual; nobles el 1º y el 4º, manejables el 3º y 6º, y con complicados el 2º y 5º) para Rubén Pinar (vuelta tras petición; oreja), Arturo Saldívar (ovación; silencio) y Esaú Fernández (silencio; silencio). Entrada: lleno.
Viernes 8. 4º de San Fermín. Toros de Cebada Gago (bien presentados y bien armados, de poco juego y con peligro en conjunto, excepto el 6º que fue bueno y noble y el manejables pero descastados 3º) para Francisco Marco (silencio; silencio), Morenito de Aranda (silencio; ovación) y David Mora (vuelta y herido; oreja y herido). Entrada: lleno.
Sábado 9. 5º de San Fermín: Toros de Dolores Aguirre (bien presentados; el mejor, el 1º, 2º y 5º manejables; el 3º bravo y noble y el 4º y el 6º deslucidos y peligrosos) para Salvador Cortés (silencio tras dos avisos; silencio tras aviso), Alberto Aguilar (silencio; saludos) y Joselillo (oreja; petición y vuelta). Entrada: lleno.
Domingo 10. 6º de San Fermín. Toros de Miura (serios y muy bien armados; descastados y deslucidos con dificultades) para Juan José Padilla (silencio; ovación tras petición), Rafaelillo (silencio tras aviso en ambos) y Serafín Marín (silencio en ambos). Entrada: lleno.
Lunes 11. 7º de San Fermín Toros de Fuente Ymbro (excelente presentación; manejables pero descastados) para Antonio Ferrera (silencio tras aviso; silencio tras dos avisos), César Jiménez (ovación tras petición; oreja tras aviso) e Iván Fandiño (oreja; ovación tras aviso). Entrada: lleno.
Martes 12. 8º de San Fermín. Toros de Victoriano del Río (justos de presentación y manejables en general, excepto el rajado 6º; el de mejor juego el 3º) para Curro Díaz (ovación; silencio), El Juli (oreja; dos orejas; salida a hombros) y Perera (oreja; silencio). Entrada: lleno.
Miércoles 13. 9º de San Fermín. Toros de El Pilar (serios y con trapío, descastados en general y con complicaciones, los más difíciles por el peligro el 1ª y el 2ª, algo más manejables el 5ª y el 6ª) para El Cid (silencio en ambos), El Fandi (ovación; silencio) y Daniel Luque (ovación; silencio). Entrada: lleno.
Jueves 14. 10º de San Fermín. Toros de Cuvillo (desiguales de presentación, faltos de casta y fondo y deslucidos en general; el 2º se acostó al final de la faena y tuvo que apuntillarlo en el ruedo; el 5º manejable y con movilidad) para Juan Mora (silencio; herido, El Juli remató al toro), El Juli (silencio; dos orejas; salida a hombros) y Sebastián Castella (silencio; ovación tras petición). Entrada: lleno.
Las reseñas de las ocho corridas de toros muestran que el público y la presidencia evaluaron las 48 faenas completadas por los 23 matadores de la manera siguiente:
Con dos avisos: 2;
con bronca, pitos o división de opiniones: 0;
con silencio: 24;
con ovación, aplausos o salida al tercio: 10;
con vuelta al ruedo sin oreja; 3;
con una oreja: 9;
y con dos orejas: 2.
Los novilleros no obtuvieron ningún trofeo, pero dieron dos vueltas al ruedo; mientras que los rejoneadores cortaron un total de 5 orejas y uno dio 1 vuelta al ruedo sin trofeo.
La Puerta Grande se abrió para que la cruzaran a hombros 1 matador, dos veces, y 2 rejoneadores.
Como es la norma en esta popular feria, el éxito económico ha debido ser cuantioso para La Casa de la Misericordia, pues la plaza se ha llenado en todos los festejos, excepto en la novillada, en la que se cubrió dos tercios del aforo. Obviadamente, la crisis económica no cuenta en la Feria de San Fermín.
Comentarios.
Ahora completaré este resumen con unos comentarios sobre los acontecimientos más relevantes realizados por los protagonistas de los diez festejos.
La novillada.
Aunque la novillada que abrió el abono de San Fermín el martes 5 de julio no fue un festejo triunfal, sí fue muy interesante y entretenido, pues el malagueño Jiménez Fortes, el madrileño López Simón y el mexicano Sergio Flores dieron muestras de que, cada uno en su estilo, tiene buenas maneras toreras, voluntad y valor para con suerte llegar a ser gente en el toreo. Los tres pudieron haber obtenido al menos un trofeo, pero el malagueño lo perdió por la injusticia del presidente, y sus dos compañeros por el mal uso de los aceros. Unas cosas que los tres tuvieron en común fue el deseo de competir, pues además de torear bien y variado con el capote a sus novillos, hicieron sus correspondientes quites a los astados de sus compañeros, y también mostraron una gran disposición y entrega para buscar el triunfo toreando con la muleta.
Los novillos del Parralejo estuvieron bien presentados y fueron manejables en general y tuvieron más o menos grado de movilidad. Al mismo tiempo, no eran hermanas de la caridad, pues tenían algunas dificultades que los novilleros intentaron remontar, recibiendo en el intento revolcones y volteretas.
Jiménez Fortes fue el que estuvo más cerca de puntuar. Con el capote veroniqueó con temple y buen estilo a su primer novillo, y con la muleta, después de torearlo con firmeza por naturales y derechazos, se pegó un arrimón tan apretado que terminó siendo volteado sin más consecuencia que el susto. Mató de un estoconazo, y quien sabe por qué razón, el presidente no le concedió la merecida oreja que el público pedía. Se tuvo que conformar con una vuelta al ruedo y consolarse oyendo las protestas dirigidas al presidente. Con su segundo, el menos potable del encierro, el malagueño estuvo igual de decidido, pero mostró no tener recursos para sobreponerse al novillo, llegando incluso a ser volteado un par de veces en su intento de redondear la faena. Mató de una estocada defectuosa. Fue ovacionado. Durante la lidia de este utrero dejó la impresión que su anunciada alternativa en la próxima Feria de Bilbao quizás pudiera ser algo prematura.
Sergio Flores, le completó a su primer novillo, el mejor del encierro, una buena faena, ejecutada con soltura, firmeza y valor, en la que sobresalieron varias ligadas series de pases fundamentales, seguidos por un final con emocionantes adornos. Su labor, que fue precedida por una buen toreo de capa, en conjunto hubiera merecido un trofeo pero, al pinchar varias veces antes de terminar con el animal, el premio se redujo a una fuerte ovación. En su segundo, de su labor sobresalió más su entusiasmo y entrega novilleril que la profundidad de la intermitente faena. De nuevo mató mal, necesitando tres pinchazos y estocada para terminar con el animal. Hubo silencio.
Tampoco la espada fue el fuerte de López Simón pues al tercero de la tarde lo mató de estocada caída y descabello, costándole una oreja, y al que cerró plaza, lo pinchó cuatro veces antes de cobrar una estocada, aun así fue ovacionado. Su primera faena fue la más lúcida. La comenzó con pases cambiados en los medios, continuó con una serie de buenos derechazos con las rodillas en tierra, y toreando ya de pie, también gustó su toreo más clásico pero menos efectista. El descabello le robó la oreja, pero no una aclamada vuelta al ruedo. Su segunda faena tuvo similares características, y hubiera merecido también un trofeo, pero esta vez la espada emborró malamente lo bien hecho.
La corrida de rejones.
El miércoles ante una plaza llena a rebozar, como ya seria la norma en los sucesivos festejos, los rejoneadores navarros Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz, este hacia su debut en Pamplona, y Sergio Galán les cortaron cinco orejas a los astados de un buen encierro de San Mateo. El primero en puntuar fue el maestro Hermoso que se enfrentó con un toro bueno, pero con una bravura con genio y acometividad, que daba emoción a todo lo bueno que le ejecutó el rejoneador navarro. Dominó al toro, evitando con maestría, elegancia y limpieza, que el animal le tocara a sus caballerías. Hubo verdadera emoción en la plaza, pues Hermoso no dio un paso en falso, colocando en todo lo alto rejones de castigo y banderillas largas y cortas. Remató su hacer con rejonazo que tumbó al toro sin puntillas. Paseó dos orejas. Hubiera también obtenido un trofeo en el cuarto, un toro con más nobleza, al que lo rejoneó con más templanza, pero con algo menos de emoción. Sobresalió la colocación, a lomos de Pirata, de un excepcional par banderillas cortas a dos manos. Terminó con el toro con un rejón algo caído que necesitó de un golpe de descabello. Saludó desde el tercio.
Hermoso no solamente disfrutó con su triunfo, sino también presenciando el de su paisano Roberto Armendáriz, quien se ha formado como rejoneador a su sombra y bajo su tutela. Roberto le brindó al maestro su primer toro, al que no desorejó, después de lucirse con él, por matar con un rejón de muerte tras pinchar dos veces. Dio una vuelta al ruedo. En el sexto, el debutante mostró algo su falta de oficio, pero lo cubrió rejoneando con arrojo, sobresaliendo la buena colocación de una serie de banderillas cortas. Un rejonazo en lo alto hizo rodar al buen animal, poniéndole en sus manos las dos orejas, lo que le permitió abandonar el ruedo a hombros por la Puerta Grande, acompañando a su paisano y maestro.
Por otro lado, Sergio Galán también tuvo buenos momentos especialmente rejoneando a su primero. El punto más brillante de su labor llegó clavando banderillas a dos manos con el bonito y valiente caballo Apolo. Luego, el toro se vino abajo, por lo que su labor fue más intermitente, teniendo que buscar el lucimiento prácticamente provocando al astado con el pecho y la grupa del caballo. Se deshizo del animal de un rejonazo, ganándose una merecida oreja. Su labor la con el quinto fue igualmente brillante, toreando, dominando y templado con sus caballos a un toro algo abanto. En cambio, el uso del rejón de muerte fue diferente, pues esta vez perdió el trofeo por pinchar.
Las corridas de toros.
Llegó el Día de San Fermín y los espectadores que, en la novillada y en la corrida de rejones, habían puesto su completa atención a lo que sucedía en el ruedo, desde ese día en adelante se interesarían tanto en lo que sucedía en el ruedo como con las actividades de las fiestas que espontáneamente surgían a su alrededor.
Esa tarde se lidió un serio, bien armado y complicado encierro de Torrestrella, ganadería que hace unos años era una de las predilectas de las figuras, y ahora la evitan. Formaban el cartel tres jóvenes espadas, el albaceteño Rubén Pinar, el mexicano Arturo Saldívar y el sevillano Esaú Fernández. Rubén se llevó el mejor lote con el que triunfó, Arturo el lote más complicado con el que solo cumplió mostrando un gran deseo de agradar, y Esaú, con dos toros con algunos problemas, pero toreables, no tuvo recursos suficientes para sacarles algún partido. Fue un encierro que necesitaba de toreros con experiencia y rodaje, y el único que tenía era Pinar, pues esta era la tercera corrida que toreaba el mexicano en España, y la segunda en la que actuaba el sevillano después de la alternativa en Sevilla. Pinar con el capote recibió con verónicas a pies juntos al manejable primer astado, y luego con la muleta inició la faena con la derecha en los medios. Completó tres series de derechazos con mando y temple, pero sin demasiado ajuste. Al torear por naturales el toro fue a menos y también el lucimiento. Antes de cobrar una estocada ejecutó unas manoletinas más unos pases de adorno. Hubo petición de oreja, que al no concederse, el premio quedó en una vuelta al ruedo. En cambio, si paseó una oreja del cuarto toro, el mejor de la tarde, al que le completó una faena similar a la primera, pero con más ligue y ajuste.
Mató de una buena estocada. Con un lote que no era fácil, Saldívar estuvo muy decidido y valiente. Sobresalió por su variado toreo de capa, tanto toreando sus toros como interviniendo en sus correspondientes quites, como por sus gestas de valor con la muleta, como el comenzar sus faena con pases cambiados en los medios. A sus labores le faltó redondez, y lo bueno hecho lo estropeó usando mal los aceros. Fue silenciado en su primero y aplaudido en su segundo. Esaú también recurrió a gestos de valor para ganarse las peñas, como el recibir con una larga cambiada en el tercio al tercer burel y a portagayola al sexto. También intentó una vez y otra vez completarle faena tanto a este astado, una mole de 630 quilos, como al tercero, ambos que, sin ser buenos, eran más manejables que los dos del mexicano. Intentó completar faenas pero solo consiguió dar algunos buenos pases sueltos, mostrando tener falta de ideas y de recursos para lidiar animales tan exigentes. Mató mal, sin paliativo.
El viernes 8, Francisco Marco, Morenito de Aranda y David Mora lidiaron un impresionante encierro de Cebada Gago, del que cuatro toros dieron pocas oportunidades para el triunfo a Marco y Morenito, y dos, el descastado pero manejables tercero y el bravo sexto, permitieron a Mora mostrar lo buen torero que es. El navarro Marco, quien actuaba por enésima vez ante sus paisanos, pasó por el ruedo sin dejar un rastro notable, solamente cumplió, como se dice en el argot taurino. En su defensa hay que aclarar que tampoco el ganado era apropiado para el lucimiento. Tampoco Morenito, con los complicados segundo y quinto toros se encontró con buen material bovino. Tuvo sus mejores momentos con el quinto, al que le completó un par de series cortas de buenos derechazos y algunos que otros pases aceptables. A ambos toros los pasaportó de sendas estocadas, aun así no atrajo la atención de los peñeros, que siguieron la fiesta ignorando su actuación. En cambio, Mora acaparó toda la atención, pues tuvo una actuación de esas que dejan recuerdos y que avalan la buena calidad de un torero, que no está tan bien situado como debiera estar. Al tercer astado lo lanceó con temple, y luego le hizo un quite por chicuelinas mirando al tendido, cosa extraña en un diestro no dado al efectismo. También, comenzó la faena de muleta con pases con las rodillas en tierra. Lo bueno vino luego, cuando esculpió una serie de derechazos, dando el pecho, adelantando la muleta, enganchando suavemente y dirigiendo las embestidas del animal para llevarlo largo, dejándolo listo para repetir otros pases de la misma condición. Dio otras dos series más con la misma mano y otras dos con la izquierda. Faena de orejas, pero el toro herido de muerte por una buena estocada, se amorcillo y tuvo que ser descabellado. Mora dio una vuelta al ruedo, seguida por su primera visita a la enfermería, pues fue cogido espectacularmente al descabellar, siendo herido en el gemelo. Se retiró a la enfermería de donde salió para enfrentarse al sexto, un astado noble y bravo. De nuevo sorprendió con su toreo variado de capote, al recibir al toro con una larga cambiada en el tercio, lancear con temple y ejecutar un ajustado quite por gaoneras. Con la muleta la faena fue tan clásica como la primera, pero aun más redonda. Al cobrar una bien ejecutada estocada, de nuevo fue volteado y herido, esta vez en la axila, y de nuevo el toro se resistió a doblar, teniendo que descabellar. El premio fue de una oreja, robándole el descabello la segunda. La paseó por el ruedo, ignorando la sangre que le fluía de la axila y, al completar la vuelta, pasó a la enfermería… Paso a un torero clásico que tiene clase y valor sin cuento.
En la corrida del sábado Salvador Cortés, Alberto Aguilar y Joselillo se enfrentaron a los toros de Dolores Aguirre, una de las ganaderías predilectas del público navarro del sol. Sin embargo, en este San Fermín el encierro, aunque estaba muy bien presentado y tenía movilidad, fue descastado. La excepción era el lote de Joselito, que comprendía el bravo y manejable tercero, al que le cortó una oreja, y el bravío con genio sexto, al que estuvo a punto de cortarle otra. ‘Langosta’ era nombre del tercero, y pesaba 580 quilos. Joselillo inició su labor de muleta en los medios, dando un molinete de rodillas, para proseguir con templadas series de muletazos por ambas manos. Toreó con decisión, firmeza y soltura, y al matar de una buena estocada cortó una merecida oreja. El sexto toro, que embestía con genio y a oleadas, puso a prueba la decisión del vallisoletano, y este respondió con mucha casta, peleándose con el toro, buscando como fuera obtener otro triunfo, para así salir por la Puerta Grande. El toro terminó viniéndose abajo y el torero se deshizo de él con una buena estocada, motivando una petición minoritaria que, al ser ignorada, quedó en una vuelta al ruedo, aclamada por sus muchos partidarios navarros. A sus compañeros Cortés y Aguilar no les acompañó la suerte, pues sus respectivos lotes carecían de las mínimas condiciones para el triunfo. Ambos torearon con decisión, pero ninguno pudo redondear una faena, aunque Aguilar estuvo más lucido que el sevillano. Los resultados finales fueron: Salvador, silencio tras dos avisos y silencio tras uno; y Alberto, silencio y aplausos.
El domingo 10, los toros de Miura fueron caricaturas de esos peligrosos toros que hasta hace unos años lidiaba esta ganadería. Los de esta tarde eran moles, algunos rayando los 700 quilos, que en vez de dar la sensación de peligro que proyecta el toro bravo con dificultades, tenían el peligro latente del manso amoruchado que busca la oportunidad de meter el pitón en las carnes toreras, cuando los diestros menos lo esperan. Los seis toros salían andando de los chiqueros, en varas se dolían del castigo, y a la muleta embestían a cabezazos, y topando los engaños, haciendo imposible que Juan José Padilla, Rafaelillo, ambos especialistas de este ganado duro, y Serafín Marín, nuevo en estos menesteres, les pudieran sacar un buen partido. Solo Padilla pudo disfrutar de oír una fuerte ovación al matar al cuarto toro, pues sus compañeros solo oyeron silencios al mandar a mejor mundo a sus toros. Lo más lucido del jerezano fueron los arriesgados tercios de banderillas que efectuó evitando ser colgado en las enormes encorvaduras, como si él fuera un pelele y la facilidad y oficio con que lidió a sus toros. Rafaelillo, como siempre, no dio su brazo a torcer al intentar el lucimiento, haciendo gestos valerosos, como el recibir a sus toros con largas cambiadas de rodillas. Ahora bien, no pudo completar faenas ligadas, pues sus toros eran tardos, se quedaban muy cortos y tenían medias arrancadas. Falló con los aceros, especialmente en el quinto, necesitando media estocada tendida, seis pinchazos y dos descabellos para deshacerse del morlaco. Por otro lado Marín, que debutaba lidiando miuras, después de intentar lo imposible usando una buena técnica, abrevió su hacer matando con facilidad. En conjunto un festejo en que lo mejor fue el hecho de que los tres diestros abandonaran el ruedo por sus propios pies sin pisar la enfermería.
El lunes 11 comenzó bien el último tramo de la feria. Esa tarde se lidió un bien n presentado y manejable encierro de Fuente Ymbro ,del que al toro tercero Iván Fandiño le cortó una oreja y César Jiménez le cortó otra al quinto, mientras que Antonio Ferrera se fue de vacío. Fandiño sigue probando que sus éxitos en Madrid no fueron casualidad, pues se le vio durante toda la tarde muy firme, usando la cabeza y toreando con valor y firmeza. Además, en Pamplona el diestro ha recurrido, como complemento de su sobrio estilo, a un toreo más efectista. Por ejemplo, recibió al tercer burel en las puertas de chiqueros por gaoneras, y comenzó el último tercio en el centro del ruedo con tres pases cambiados. Ahora bien apoyó su faena en el toreo clásico que es su fuerte pero, al astado venirse a menos por falta de fuerza, su labor decreció algo en intensidad, pero antes de cobrar una buena estocada volvió a remontar la faena dando unas apretadas bernardinas. Cortó una oreja de peso. Al sexto, que de salida embestía con celo, lo recibió con unas templadas verónicas. Con la muleta, después de ejecutar un par de series de lentos derechazos, la faena se vino abajo al tratar robarle las últimas arrancadas a un astado que perdía acometividad por momento. Concluyó con unas manoletinas algo atropelladas y remató su hacer con un metisaca bajo, media estocada y descabello. Fue ovacionado. Jiménez le cortó al quinto la otra oreja concedida esa tarde. El animal lucía tremenda encornadura, pero la usaba bien embistiendo por derecho sin malas intenciones, y el maestro madrileño aprovechó esa nobleza para componer una buena y larga faena, que fue de menos a más, y al rematarla con una estocada desprendida, que necesitó del descabello, tocó pelo. También tuvo petición de oreja al terminar con el primer toro de su lote. Comenzó la faena con derechazos de rodillas en los medios. Luego, completó un par de series de templados naturales, y entonces el animal dijo no más. El madrileño insistió en proseguir la faena y lo consiguió pero, al matar de una estoca baja, el presidente le negó el trofeo pedido por el público. Fue fuertemente ovacionado. En cambio, Ferrera, que tantas veces ha triunfado en Pamplona y que es un héroe de las peñas, pechando con el peor lote, estuvo buscando un triunfo que no llegaba. Los mejores logros fueron sus lucidos tercios de banderillas, y lo peor el mal uso de la espada, pues se deshizo del primer toro de la tarde con pinchazo, media estocada y cuatro descabellos, oyendo un aviso, y del cuarto de pinchazo, estocada y también cuatro descabellos, recibiendo dos avisos.
Antes de comentar sobre el octavo festejo de San Fermín en el cual El Juli dio el primer sonado chupinazo, me referiré primero a la antepenúltima corrida del ciclo, para a continuación tratar conjuntamente con las corridas del martes y el jueves en las que el maestro madrileño actuó.
El miércoles se lidió la esperada corrida de El Pilar, una de los encierros con más peso del abono, pero por la mansedumbre y dificultades sus toros ofrecieron un los espadas, fue uno de los encierros más deslucidos de la feria. El Cid, El Amador y Daniel Luque tuvieron la mala suerte de lidiar esos toros, y de sus actuaciones hay poco notables que recordar, aunque los tres intentaron resolver los problemas los astados les presentaban.
Con ese descastado ganado, el triunfar era una quimera. El Cid poco pudo hacer con capote y muleta con el manso abrió plaza, buscaba las querencias desde que apareció en el ruedo y, después de pincharlo varias veces, cuando lo descabellaba fue arrollado, teniendo maltrecho pasar a la enfermería, en donde le curaron de un corte en el pie. Volvió al ruedo para enfrentarse un segundo su, fue lidiado en quinto lugar en vez del cuarto. El toro de salida embistió con plena pujanza, pero se dejó la fuerza en el caballo al ser demasiado castigado, llegando al último tercio pecado poder ni con el rabo, frustrando el intento de lucimiento del diestro, quien lo remató de un estoconazo. El de Salteras fue silenciado en sus dos intervenciones. El segundo toro fue un animal con genio y mala casta y el poderoso Amador le pudo con capote y muleta pero pecado atraer la atención de las peñas, excepto de banderillas en el tercio, cuando tuvo exponer mucho para colocar tres buenos pares, aunque pecado el jugueteo él acostumbra. Al más pastueño cuarto lo banderilleó con más jugueteos, oyendo las más sonoras palmas de la tarde. La faena de muleta tampoco remontó vuelo, pues el toro transmitía poco y el torero no se ajustaba lo bastante. Mató ambos toros con facilidad, siendo ovacionado en su primero y silenciado en su segundo. De los tres espadas Luque fue el que con la muleta estuvo más cerca de cuajar faena un dos astados tenían más nobleza los del resto del encierro, pero también más sosería y menos transmisión. Con ambos estuvo firme, y con habilidad y tesón les instrumentó algunas series de templados pases. Al tercero lo mató con acierto y fue ovacionado. En cambio, emborronó con la espada lo bueno le sacó al sexto, siendo silenciado.
El Juli era la máxima atracción del abono de San Fermín. Era la única figura que hacía doblete de las pocas que dieron la cara en esta feria y, naturalmente, liderando los dos mejores carteles, se apuntó a los dos selectos encierros que debieran haber dado más garantía para triunfo. El madrileño actuó en la corrida del martes 12, lidiando, junto a Curro Díaz y Perera, toros de Victoriano del Río, y en la última corrida del ciclo, lidiando astados de Núñez Cuvillo, con Juan Mora y Sebastián Castella completando el cartel. Pues bien, la máxima atracción no defraudó pues resultó ser el máximo triunfador de la feria al cortar cinco orejas, abrir la Puerta Grande dos veces. Y lo mejor es que logró estos laureles dando lecciones de cómo triunfar con un ganado que pedía tener enfrente a un excepcional lidiador. Vayamos por parte.
En el festejo del martes, El Juli cortó tres orejas. La primera se la cortó al segundo de Victorino del Río, un toro tardo que embestía a media altura, y al que poco a poco lo fue metiendo en la muleta, hasta lograr completarle una lucida faena, rematada con una buena estocada. El doble trofeo lo obtuvo del quinto, un buen astado con movilidad, al que le completó una faena larga y variada, también rematada con un estoconazo. Cito aquí parte de la crítica del catedrático Amorós en ABC, como ejemplo de tantos elogios que motivó la gran actuación del madrileño:
Julián prolonga la embestida, manda mucho con la derecha, muestra su claridad de ideas, sus recursos, su oficio. Consigue una gran estocada y la primera oreja. Brinda al público el quinto, apenas picado. Lo dobla bien, le enseña a embestir: lo va embebiendo, al natural; lo cuaja por la derecha, en series largas, ligadas, arrastrando la muleta por la arena. Faena completa: le han funcionado a la perfección la cabeza, la técnica y la ambición. Mata con decisión, no perfectamente, y nadie le puede negar las dos orejas. ¡Y pasado mañana vuelve! Con esa actitud, manda en Pamplona. Y en el toreo.
También esa tarde Perera le cortó un apéndice al bravo y repetidor tercer toro de la tarde. El extremeño inició su faena en los medios con seis muletazos sin moverse, luego con firmeza atemperó las embestidas para proseguir toreando ejecutando series con ambas manos, terminando su labor con unos templados e interminables circulares. Remató su hacer con una estocada caída que no evitó que se le concediera una oreja. El sexto, el toro más serio y también el de peor condición del encierro, no le dio opciones para el lucimiento. Estuvo decidido con el astado, y al matarlo de dos pinchazos y estocada, fue silenciado. Por otro lado, Curro Díaz, que reaparecía del perc

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