24 julio, 2021

SALDIVAR… O LAS GANAS DE SER TORERO.

Decimoctava corrida de abono, la lluvia hizo su aparición con fuerza horas antes de la corrida, lo que obligó a reparar el ruedo a toda prisa, para que a la hora programada, todo estuviera a punto para que los cinco toros de Las Ramblas y uno de José Vázquez, saltaran a la arena venteña, donde El Cid, El Fandi y Arturo Saldívar, les esperaban con la ilusión de lidiar esta tarde, con éxito, la última corrida de San Isidro 2011

Decimoctava corrida de abono, la lluvia hizo su aparición con fuerza horas antes de la corrida, lo que obligó a reparar el ruedo a toda prisa, para que a la hora programada, todo estuviera a punto para que los cinco toros de Las Ramblas y uno de José Vázquez, saltaran a la arena venteña, donde El Cid, El Fandi y Arturo Saldívar, les esperaban con la ilusión de lidiar esta tarde, con éxito, la última corrida de San Isidro 2011, de cada uno de ellos. Al menos esto es lo que estaba previsto, pero los cinco toros de Las Ramblas, los dos de José Vázquez, el de Ortigao Costas y el de José Luís Hiniestas, que salieron por la puerta de chiqueros, (nueve en total) se encargaron de dar al traste con todo lo que pudiera parecerse a una corrida de toros. No hubo ni uno que se librara. Con este material está claro que los matadores no firmaran una corrida, precisamente, para la gloria. Solo pudimos ver un par de tandas de buenos naturales de El Cid, al cuarto, tercer sobrero de José Luís Hiniesta; un magnifico tercio de banderillas de El Fandi, al quinto y unas ganas juveniles de ser torero, del mexicano Saldívar.
El Cid, se hizo aplaudir en los lances de saludo, y sobre todo en las dos medias con que los remato. Mal comenzamos, el toro es blando, dobla las manos y el pañuelo verde que asoma. Se corre turno y sale en su lugar el que tenía que salir cuarto, un toro de José Vázquez, que no muestra mucha más fuerza que el que se ha devuelto, aunque acude con fuerza al caballo de Ruiz Román. Brinda al público el de Salteras, y en los medios, comienza la faena con derechazos de mano baja que el toro toma con cierta calidad, pero con poca transmisión. El toro va a menos y a la salida de un pase de pecho, hace amagos de rajarse. Prueba con la zurda, pero allí ya no hay nada que sacar. Una media, entrando con decisión es suficiente para que salude una ovación desde el callejón.
El que sale en cuarto lugar, es el sobrero de José Vázquez, que de no haberse corrido turno, hubiese salido en primer lugar. También se devuelve y sale otro de Ortigao Costa, que toma el mismo camino de chiqueros, y es sustituido por otro de José Luís Hiniesta, que sale correntón y no permite el toreo de capa. Se rompe en la pelea con el caballo y lo acusa en la muleta. Sin ningún muletazo de trasteo, se echa la muleta a la zurda y enjareta unas series de naturales largos vibrantes y templados, que el toro toma con calidad y la cabeza muy baja. El toro va a menos y prueba con la diestra, pero baja mucho por este pitón. De nuevo lo intenta por el izquierdo, pero el morlaco se ha terminado. En la memoria dos tandas de naturales largos y profundos, en los que toro y torero, lucieron al mismo son.
El segundo, un cinqueño de la ganadería titular, cornalón, astifino, con la cara muy lavadita, y algo vareado, acude al caballo corneando el peto con la cara muy alta y haciendo sonar el estribo. Garboso quite por chicuelinas de Saldívar y todo preparado para el espectáculo Fandi, con los garapullos. El tercio resulta en esta ocasión más sobrio que en otras ocasiones. Parece que, de momento no hay demasiada comunión entre público y torero. El toro es algo tardo y embiste con la carita alta. David lo muletea con suavidad por el pitón derecho, pero sin decir mucho. Vemos poco motivado al torero, que encuentra poco calor en los tendidos. Lo intenta una y otra vez, sin conseguir nada, por lo que opta con acabar con su oponente de media, algo baja.
Al quinto, un colorao astifino y cornalón, lo recibe El Fandi, de rodillas al hilo de las tablas, se le pica muy poco para dejarlo crudito en banderillas. Saldívar, no perdona y entra en quites por tafalleras. En este toro el tercio de banderillas es otro, El Fandi coloca los dos primeros pares de poder a poder y un tercero corriendo para atrás, que es un ejemplo de preparación y conocimiento de los terrenos. El habitual sector de “entendidos puristas” protesta sin saber que, faltándole el respeto al torero. Al granadino se le ha subido su natural estima y brinda al público. El toro ha cumplido con su cometido de estar pronto en banderillas y llega a la muleta embistiendo sin gracia y sin fuerzas. David lo intenta pero no puede haber lucimiento. Un espadazo arriba entrando por derecho, y el toro rueda sin puntilla. El público aficionado le ovaciona con fuerza.
No necesita mucho Arturo Saldívar, para tratar de estirarse con el capote, del que el castaño de Las Ramblas, sale suelto. También este es protestado y la pelea con el caballo es fea. El mexicano viene con una decisión fuera de dudas y lo recibe, en el mismo platillo de la plaza, con las dos rodillas en tierra. Los muletazos son deslucidos por la poca clase que demuestra el burel, que embiste por obligación y con la carita alta. Saldívar se la juega en cada muletazo y también se la juega entrando muy por derecho a matar, dejando una estocada que es suficiente. Ese es el camino, Arturo. El público se lo reconoce sacándolo a saludar al tercio.
Al sexto, el toro de más peso de la corrida, el mexicano lo lancea con suavidad. En la muleta el toro se viene abajo, y los intentos del mexicano, se chocan con la pesadez del mulo que ha sorteado en último lugar.
Por fin muy cerca de las 10 de la noche, el festejo se termina, con pocas cosas que recordar.

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