SE DICE QUE EL AGRADECIMIENTO ES LA MEMORIA DEL CORAZÓN, Y SE ESPECULA QUE AQUÍ NACERÁ UN REVOLUCIONARIO!

No por ser simple el detalle deja de tener altura. Lo cierto es que el fino gesto de dirigirse a los medios y agradecerles el invaluable apoyo que a lo largo de su fructífera etapa como novillero le han brindado, habla muy bien de la actitud asumida por Gerardo Adame de cara al compromiso más relevante y significativo en su historia personal: tomar la alternativa.
Tecleando, me pregunto qué se puede decir –que no sepa ya el aficionado- de Gerardo luego de ser reconocido como un novillero con la suficiente simpatía torera para reunir en torno suyo a la comunidad taurina de la región. En todo caso, y luego de haberle visto en sus dos últimas actuaciones en el centenario circo de la antigua calle Democracia, reafirmar el entendido de que su estilo tiene en una misma constitución la reciedumbre del hombre y la delicadeza del artista. Es un bocadillo ideal para los paladares que están hartos de los eructos obscenos de las mediocridades saciadas.
¿Habrá en tono a él otra clase de sospechas? Ninguna que no sea el reconocer que, de mantener el ritmo y su constancia de triunfos podrá llegar a ser tan exitoso como vigorosa lo sean la energía y entereza de su espíritu y la vitalidad de su corazón.
Por cierto: ¿qué se escucha en el medio unas horas antes de que concluya -el próximo domingo- la temporada de novilladas en la San Marcos? Se dejan oír varias afirmaciones. Una de ellas, acaso la que más cala, es reconocer que al ciclo de festejos menores le faltó brío, contundencia, temperamento de arrebato, que las flamas se convirtieran en incendio.
Aún así, y como reconfortante bálsamo en etapa de rehabilitación, con timbre de alegría se escucha la victoriosa proclama que celebra regocijada el hecho de que Aguascalientes vaya a la punta de la producción de toreros con alternativa. El acontecimiento, que para él lo será, en el que Gerardo Adame sea ascendido de rango, e ingrese al selecto listado de celebridades que merezcan la borla de matadores de toros, autorizará a expresar con júbilo que la ciudad es la entidad en México con mayor número de diestros contemporáneos en activo.
También se escucha algo que, pudiendo parecer utópico, tiene en sí mismo un raro sentido de realismo futurista. Se habla de que, cual maravilloso presagio, aquí habrá de nacer el revolucionario del toreo que tanta falta hace a un medio que se enfría con los aires del aburrimiento, y que se congela con las oleadas de la desesperación anímica que, como mortal letargo, termina por paralizar los ánimos.
¿Y el revolucionario? Que sea bienvenido pese a que la palabra revolución, y por ende el revolucionario pues como actor es un ejecutante directo, sugiere el desmoronamiento del orden establecido, pueda ser sinónimo de caos y brusco cambio.
Así las cosas, en ese cáliz es donde apuro mis deseos. Siento que la Fiesta mexicana moderna está muy burocratizada, y lo peor, muy aburguesada, contaminada con una comodidad tan cortés que hasta para meterse al terreno del toro los toreros buscan tener garantías de inafectabilidad a su integridad física. Y es que en el ambiente se percibe la frustración que han ocasionado los intentos fallidos por revitalizar el espectáculo con actores cuya versatilidad no ha sido tan intensa como escandalosa.
Lo cierto es que al toreo mexicano moderno le urge borrar la imagen de ser un artículo de falsedad consumada, de progreso y evolución no alcanzado, de prosperidad no rematada.
arrastrelento@gmail.com

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