20 junio, 2021

SE IMPREGNO LA MONUMENTAL DE SOLERA Y TORERÍA… CORTAN DOS OREJAS ELOY Y MORO, Y UNA EL CAPITÁN Y FERMÍN.

Derramando torería y solera los toreros, inundaron el coso Monumental, en el mango festival organizado para conmemorar el centenarios del natalicio del mejor torero mexicano que consigna la historia del toreo, como fue el saltillense Fermín Espinosa Saucedo, Armillita Chico, miembro distinguidísimo de una dinastía de toreros que parece no tener fin, y que mejor que rendirle pleitesía a un diestro de su catadura, de su nivel, que toreando sus hijos, el primogénito Manolo, Fermín y el menor Miguel

Derramando torería y solera los toreros, inundaron el coso Monumental, en el mango festival organizado para conmemorar el centenarios del natalicio del mejor torero mexicano que consigna la historia del toreo, como fue el saltillense Fermín Espinosa Saucedo, Armillita Chico, miembro distinguidísimo de una dinastía de toreros que parece no tener fin, y que mejor que rendirle pleitesía a un diestro de su catadura, de su nivel, que toreando sus hijos, el primogénito Manolo, Fermín y el menor Miguel, que ahora alejados de los ruedos, pero sin desligarse de la fiesta, continúan muy ligados a ella, invitando a participar a otros diestros de singular nivel.
Lograron cortar dos apéndices, Eloy Cavazos, lo mismo que Moro hijo, y una Fermín Espinosa y José Antonio Ramírez “El Capitán”, mientras que Manolo dio la vuelta al ruedo, en tanto que Miguel saludo en el tercio.
Luciendo la Monumental una excelente entrada, tratándose de un festival, este dio inicio y una vez concluido el despeje de cuadrillas, con el saludo en el tercio por parte de los toreros actuantes, Manolo Espinosa, con un novillo de su propia ganadería (vuelta al ruedo), Eloy Cavazos con uno de Montecristo (dos orejas) Fermín Espinosa con Teófilo Gómez (oreja) Humberto Moro lidiando uno de Santa Bárbara (dos orejas), Miguel Espinosa con otro de Teófilo (al tercio), y José Antonio Ramírez “El Capitán” con un Santa Bárbara, (vuelta al ruedo).
Del juego dado por los novillos se destaca de forma brillante el proveniente de la ganadería de San Isidro, por el estupendo fondo de bravura y calidad, después el de Montecristo, por su bravura, raza, motor y transmisión, sexto de Santa Bárbara de mucha claridad al embestir acusando un puntito de falta de fuerzas, mientras el de Manolo Espinosa, con buenas condiciones, fallando lamentablemente los dos de Teófilo Gómez, mansos, de escasa duración.
Manolo tuvo algunos momentos plausibles, sin llegar a emocionar, no obstante que fue prodigo en la duración de su trasteo.
Eloy encontró en el de Montecristo un novillo emotivo, bravo, enrazado, exigente, al que sometió en el engaño, haciéndole una faena alegre, variada con redondos que emocionaron al tendido. Mato bien y corto dos orejas.
Fermín, con un novillo que duro muy poco, ilumino la tarde primero con una torerísima media verónica, y después con pases sobre la diestra, cambios de muleta por delante rematados con el desdén, que fueron un poema, al igual que los pases de trinchera, mandones, soberbios y dignos del mejor pintor. Mató de media estocada trasera y tendida, para cortar una oreja.
Quien se ha llevado par de orejas fue el torero rubio, hoy peinando canas, Humberto Moro, que viéndose muy bien, en los momentos en que el aire se lo permitió, instrumento los muletazos en redondo con majeza, con dominio, con elegancia, llevando ligeramente abierto el compás, aprovechando perfectamente las excelentes condiciones de un novillo de San Isidro, con bravura, con destacada calidad, mucho temple y movilidad, siendo a la postre el mejor de la tarde, mientras que Moro se dio gusto toreándole en redondo con empaque y soltura, para cortarle las orejas y salir por la puerta grande en compañía de Eloy.
Acusando una mansedumbre manifiesta, el novillo de Teófilo para Miguel, aparte de salirse constantemente suelto de los engaños, para corretear por todo el ruedo, no tuvo durabilidad, sin impedir que el menor de los Espinosa, se dejara ver en algunos destellos brillantes, aun y las molestias de aire que se acentuó en el último tramo del festejo. Saludó en el tercio.
Sobreponiéndose a una voltereta inicial, El Capi nos ha regalado con estupendos fulgores del arte inconmensurable que lleva implícito su toreo, y que un día le condujo a inmortalizar al novillo de nombre Pelotero de la ganadería de San Martín en la plaza México. Mas como el que tuvo retuvo, El Capi ha tenido estupendos momentos con el novillo que cerró plaza, proveniente de Santa Bárbara, que por desgracia no tuvo fuerza y además el viento molesto mucho al desteta del toreo.
Con estos resultados, llego a su término el festival para conmemorar el primer siglo del natalicio del Maestro de Maestros Fermín Espinosa Armillita Chico.

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