SIN LLUVIA… Y SIN TOROS.

CALMA CHICHA, tranquilidad taurina, sin actividad en los diferentes frentes de batalla, todo en esa mala paz que dan estos meses de supuesta temporada de lluvia… ¡Todo en mala paz!.
MANERAS DE decir las cosas por la quietud en los cosos, solamente es por eso. Que mas quisiéramos, quisiéramos que se dieran corridas dentro de temporadas establecidas, que viéramos novilladas por montones, que se permitieran las novilladas sin picadores, que los muchachos “expulsaran” su verdor en ellas, que las antiguas milagrosas y guiadoras vacadas se revivieran, las verdaderas formadoras de toreros, las que enseñaban el camino de la dedicación, del sacrificio, de que la profesión es dura y sacrificada pero los dejaba listos para ir digna y correctamente al mencionado frente de batalla, a la guerra de la vida escogida. Esto era positivo de todas formas y maneras, los muchachos de esa manera podían medir sus alcances y les evitaba petardear en plazas importantes, todo a su tiempo.
ME GUSTA tocar este viejo tema, con el me involucre en la fiesta, dentro del comencé a ver toros, ahí conocí a mis primeros amigos toreros, a Julio Palma Chimal, hoy mi compadre, a Jaime Manjarrez, a Fernando Gómez, a Fernando Méndez, “El Magañas”, a Jesús Delgadillo, “El Estudiante”, a José Antonio Enríquez Barraza, a Paco Huerta, a Chucho Peralta, a Rubén Salazar, a Javier Maceira y un hombre que jamás olvidare por su don de gente bien nacida y de un corazón que no le cabe en su gigantón cuerpo, Germinal Ureña, todos ellos formados en pueblos, con vacadas, con asistencia constante al hoy desaparecido “paracaidismo” en tentaderos. Bonitos recuerdos que en pasadas ocasiones ya he tocado.
VI DEBUTAR en la Plaza México a los hermanos Emilio y Rafael Rodríguez Vela, a Sergio Zermeño, a Humberto Arnava, a Juanita Aparicio, a Patricia Mac Cormick, a los hermanos Graciela, Eugenia y Arturo Ruiz Loredo que teniendo una edad no mayor de los doce años atiborraron el coso como niños, lógico, rejoneadores. Era enormemente bonito ver esa grandota plaza casi llena en temporada de festejos menores, saber que los debutantes hacían malabares y peripecias mil para conseguir ropa de torear, para tener con que pagar el hotel y ni se diga la ilusión de ver al maestro Estrada, y a varios más, para conocer la fotos logradas en es su tarde de mayor ilusión, la de eso, la de su presentación en la plaza más grande del mundo y más importante de América.
ME TOCÓ vivir el temblor del 28 de julio de 1957 en el Distrito Federal, que siempre creí fue un sábado y la explicación es sencilla, me acosté en esa fecha y el sismo fue de madrugada, cuando el Ángel de la Independencia no soportó la temblorina terrenal y visito el cemento en donde se inicia la glorieta que le da nombre al monumento de la avenida Reforma. A la aurora del nuevo día veía por la ventana los relámpagos causados por el contacto de los cables eléctricos que seguían de baile y dejaban un colorido espectáculo, que no dejaba de ser tétrico, pero el mayor de mis problemas era pensar que la novillada en El Toreo de Cuatro Caminos pudiera cancelo. La verdad es que no recuerdo el cartel pero el festejo no se suspendió, desde luego que el terremoto no fue de la intensidad del que se vivió el 19 de septiembre de 1985 y por lo mismo no se paralizó la ciudad. Esa tarde fui vecino de un novillero español que había llegado solo unas horas antes de su tierra, Cortijo El Torbiscal, Utrera, Sevilla, él era Juan Gálvez y por ser gitano le achacaban posteriormente haber traído el temblor de tierra. El llamado “Gitano de Utrera” falleció hace diez años en la ciudad de León, Guanajuato, donde finco su residencia desde la fecha en que llegó a nuestra patria.
NO HABRA lluvia, no habrá corridas de toros, no habrá novilladas pero qué bonito es recordar esos viejos tiempos. Platican que hablaban dos españoles, uno le pregunta a su amigo que para el cual tiempo saboreo mas, si el tiempo de Franco o las de la actualidad. Sin pensarlo mucho contestó que con el dictador, que entonces era joven y todo disfrutaba, ya de viejo aun con libertades la edad lo reprimía para muchas cosas. Creo tenía razón y lo bailao nadie lo quita.
COLUMNA DE brindis, brindis especial a un hombre “muy callado”, al zacatecano Eduardo Ramírez, “El Pato”, al cual espero no distraerlo mucho de su “intensa actividad laboral” como apoderado de toreros… Nos Vemos.

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