28 julio, 2021

TERCIA DE OREJAS A BARBA… UNA IZA AGUILAR.

Incapaz de enviar un encierro rematado, en el que no se entrometa la duda y la mediocridad al etiquetar el trapío, Santa Fe del Campo, criadero zacatecano, desembarcó ocho ejemplares terciados de presencia y tipo, en el que se apreciaron astados con pitones inofensivos, de presencia cómoda para los actuantes y algunos más de mayor remate como el sexto o el séptimo. Contradiciendo el hilo vincular que pudiese existir entre la morfología y la genética, más de la mitad de este encierro tuvo comportamiento notado en el tercio de muerte.

Incapaz de enviar un encierro rematado, en el que no se entrometa la duda y la mediocridad al etiquetar el trapío, Santa Fe del Campo, criadero zacatecano, desembarcó ocho ejemplares terciados de presencia y tipo, en el que se apreciaron astados con pitones inofensivos, de presencia cómoda para los actuantes y algunos más de mayor remate como el sexto o el séptimo. Contradiciendo el hilo vincular que pudiese existir entre la morfología y la genética, más de la mitad de este encierro tuvo comportamiento notado en el tercio de muerte. Si en la faena importante de varas se escupieron los cuatro primeros, tres cumplieron –quinto, séptimo y octavo- y uno recargó fuertemente y abajo del estribo, ante la tela roja dieron destapadas opciones de triunfo los soltados en primero, segundo –aplaudido en el arrastre-, tercero, cuarto, quinto y sexto, al que también se le ovacionó cuando sus restos eran arrastrados al desolladero.
El sevillano Antonio Barrera, para su disgusto, se cruzó en el círculo con un ungulado bravo, de recias embestidas, que en todo instante regresaba en actitud combativa y al que, salvo los limpios mandiles, no le pudo hacer algo bueno, al nivel que exigía. Mató lo de estocada caída, dos descabellos y silencio sepulcral fue el premio.
Embestidas completas, apreciables fueron las del quinto, que atento estuvo al engaño siempre, tela que mal usó el ibérico, embarullándose, desafinado y muy abajo del rango del buen ejemplar. Absurda y desgraciada la imposición de este diestro que quitó, sin darle pena, un puesto a cualquiera de los muchos de nuestros diestros jóvenes que pueden ascender en su carrera.
Para sorpresa de varios, en el tercio supremo se observó a un segundo bovino enrazado, fijo y de embestidas claras, con un superior pitón siniestro. Fabián Barba se calificó tan deseoso como desatinado; dos largas a porta gayola y alguna serie por naturales, otras tantas dosantinas, a caso fue lo mencionable de su quehacer. Mejor se le ha tasado en otras tardes. Estoqueó bien y paseó la oreja.
Variado, decidido y completo se apersonó en el anillo, capote desdoblado. Se trataba de su segundo y con la sarga hizo mucho gustando a la mayoría, empero no convenciendo a la afición por lo desunido de los pases y la intención de expulsar las embestidas diáfanas, extensas y con clase que dio el ejemplar al que despeñó estupendamente y le cortó las orejas.
El tercero continuó la nómina de buenos astados; este tuvo transparente clase y fijeza notada. Si bien, concluyó con la testa en alto al final de los pases, francamente admitió se le hiciera el toreo. Mario firmó una gráfica de altibajos. Nunca rotundo, intermitentemente interpretó buenos detalles con ambos engaños. Mató de un espadazo caído y trasero y se le dio un auricular. La clientela se decantó por lo bueno que le observó. Se comprometió y consecuentemente se rifó la salud a pesar de la peligrosidad del adversario y del viento que transformaba en un puño su engaño. Aquello valió la pena y el cotarro lo entendió bien por lo que lo sacó al tercio después de que se deshizo del burel.
Clase, recorrido y fijeza no pudieron habérsele negado al cuarto, sin embargo el novel Gerardo Adame no tuvo lo necesario para potencializar esas virtudes del contrario. Pegó muchos pases, la mayoría limpios, pero humildes en sustancia. Algo le pasó y con él nada sucedió. Silencio elocuente se sintió cuando se metió al pasillo del anillo de la Monumental. Con el que cerró la función quiso pero ya no pudo más que darse vehemente, ganoso y decidido en busca de no pasar desapercibido en este que fue su estreno de doctorado. Las condiciones climáticas y las del bovino no eran las mejores como para poder cuajar un trasteo bello, estético y de muletazos templados y longitudinales, la mansedumbre del de Santa Fe y el viento feroz lo impidieron radicalmente. Con la capa se llevó un par de disgustos y con la muleta armada, que parecía bandera azotada por los mensajes de “Barbas de Oro”, tomó efigie más bien de joven gladiador enfrentando a una bestia que no era clara en sus pretensiones… apenas si exhibía media embestida y levantaba la bien armada testa en busca de cualquier sitio, menos el de la lidia. La gente reconoció el esfuerzo que hizo y le aplaudió sinceramente al deshacerse del oponente con un golletazo previo a un pinchazo.
Festival hoy, para honrar el C aniversario del natalicio del “Sabio de Saltillo”.
Hoy por la tarde, horario terriblemente taurino, en el coso Monumental se desahogará un festival que se presume será emotivo y en el que participarán Eloy Cavazos, los tres vástagos del maestro “Armillita”, Manolo, Miguel y Fermín, José Antonio Ramírez “El Capitán” y Humberto Moro con ejemplares de diversas dehesas. El motivo de este festejo será el de recordar y honrar al que fuera inmenso coloso de los anillo taurómacos, Fermín Espinosa Saucedo “Armillita”, el maestro que ha sido uno de los dos mejores matadores mexicanos y uno de los más notados en al cuadro internacional de todos los tiempos.

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