24 julio, 2021

TRIUNFO DEL VENEZOLANO CÉSAR VALENCIA Y FERNANDO TENDERO EN LA CUNA DEL QUIJOTE, ARGAMASILLA DE ALBA.

Argamasilla de Alba celebra ya varios años un festival con buen sabor, bajo la tutela de Ángel y Bernardino Galán y hoy resulto todo un éxito en lo artístico y ganadero tan solo falto algo más de público para que todo fuera perfecto.
Se lidiaron reses de La Rinconada con cuajo y nobles el sexto premiado con la vuelta al ruedo, el peor el segundo independientemente que se partiera el pitón con el burladero, primero noble y flojo quinto rebrincado, se dejaron en conjunto el mayoral salió a saludar con César Valencia.
La diversidad del cartel hacía presumir variedad en los estilos y así fue, desde el estilo mejicano de Fermín Spínola, el juvenil venezolano César Valencia y la escuela Manchega de Fernando Tendero, estaba la madrileña a cargo de

Argamasilla de Alba celebra ya varios años un festival con buen sabor, bajo la tutela de Ángel y Bernardino Galán y hoy resulto todo un éxito en lo artístico y ganadero tan solo falto algo más de público para que todo fuera perfecto.
Se lidiaron reses de La Rinconada con cuajo y nobles el sexto premiado con la vuelta al ruedo, el peor el segundo independientemente que se partiera el pitón con el burladero, primero noble y flojo quinto rebrincado, se dejaron en conjunto el mayoral salió a saludar con César Valencia.
La diversidad del cartel hacía presumir variedad en los estilos y así fue, desde el estilo mejicano de Fermín Spínola, el juvenil venezolano César Valencia y la escuela Manchega de Fernando Tendero, estaba la madrileña a cargo de Leonardo San Sebastián y el Rubio, ofrecieron un espectáculo muy digno para los aficionados.
Fermín Spínola se llevo una ovación fuerte y debió llevarse trofeos, el público aun frio dejo al mejicano sin el triunfo que mereció, estuvo bullidor y ofreció en todos los tercios variedad y gusto, banderilleó siempre en la cara, aunque con acople dispar y su faena estuvo llena de pulcritud y templanza, en su bagaje negativo entender demasiado tarde la nobleza del de La Rinconada, cuando lo capto era demasiado tarde pinchazo, estocada y descabello.
Antonio José, “El Rubio”, se encontró con un novillo bronco y que además tuvo la desgracia de partirse el pitón contra el burladero, la imagen y la conjunción de lo expuesto paso a un segundo plano donde no se le dio mucha importancia, brindo a Ángel el alma mater de los toros en la localidad falló estrepitosamente a espadas y se le concedió una orejita que anteriormente no paseo mereciéndola Spínola.
Leonardo San Sebastián estuvo cumplidor y con muchas reservas corto una oreja por dos series de trazo largo y templado muy al final del trasteo, se le ve con poco oficio y mucha dudas y el caso es que cuando embarca tiempla y manda hoy estuvo por debajo de su enemigo.
Fernando Tendero aparecía en los ruedos después del triunfo de Ciudad Real y para nada perdió el estilo ni las formas, con ganas y a ganarse contratos, su toreo a la verónica fu un preludio con la muleta a pesar de ser sorprendido y volteado de forma fea, un varetazo en el muslo no le impidió la lidia para recetar series con la derecha de mando y largura llevando muy tapado al noble y bravo de la Rinconada, al natural dos series sin ventajas y el de pecho de pitón a rabo, pinchazo previo a la estocada para dos orejas y rabo, no salió en hombros al estar dolorido.
El novillero Álvaro Lorenzo tuvo un comienzo fulgurante con el capote ofreciendo cuatro verónicas y una media ganando terreno y meciendo los engaños, pero lastimosamente para él y los demás su faena se baso en un continuo atropello por parte del animal dando con sus huesos en el suelo una y otra vez, tampoco acertó al matar, le dieron dos orejas al sufrimiento más que a su labor artística, otra vez será chaval.
César Valencia un venezolano de dieciséis años cortito de talla, pero amigo con unas ganas de ser torero que llama la atención, se comió literalmente a su enemigo un novillo con exigencias , bravo, embestidor y noble que obligaba hacer bien las cosas y César lo toreo de primor con el capote, variado y ortodoxo en banderillas cuatro pares incluidas las cortas de buena ejecución como único defecto la tremenda rapidez en la ejecución y la puesta en escena, pero faltaba la guinda del pastel faena de poder a poder con gusto templanza series con ambas manos interminables enloqueciendo al público, los de pecho y circulares buenos así como las trincherillas y molinetes en definitiva de todo y bien ¡ojo sin mover las zapatillas un ápice! pinchazo y estocada para dos orejas y rabo, al recibir los trofeos invitaba al mayoral a salir a saludar mientras el novillo se le daba con justicia la vuelta al ruedo. Informa: Ignacio Rubio

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