VERÓNICAS DE ENSUEÑO DE TALAVANTE… ENÉSIMA PUERTA GRANDE PARA JOSELITO.

Gran tarde ha brindado Joselito Adame que ha cortado tres orejas ganándose la puerta grande, y marcándose como el máximo triunfador del serial, hasta el momento, con un total de cinco apéndices, cuando ayer cuando arribamos al ecuador de esta feria, perdiendo por su acostumbrado mal uso de la espada Alejandro Talavante al menos un trofeo, porque de no haber fallado, se habría visto recompensado de esa forma por sus excelentes faenas, si bien no redondas, en cambio llenas de torería, de luminosos detalles. El primer espada Fernando Ochoa, no tuvo suerte.
En una tarde en que se jugó una corrida bien presentada de San Isidro, brava, emotiva, algunos toros rayando en el temperamento, le dio emoción a lo que los toreros realizaron frente a ellos. Cumplió cabalmente con los del castoreño, atacando los caballos muy entregados, metiendo la cara abajo. Brinco en tercer lugar, lo que bien puede ser el toro de la feria, Sepia de nombre, bravo a carta cabal, con gran fondo de casta y calidad, por lo tanto emotivo y con mucha alegría, que siempre galopo para adelante con un tranco claro, metiendo la cara en las telas con obediencia, mereciendo el premio del arrastre lento sus despojos.
Y bien, en una tarde de altas temperaturas, con ráfagas de viento que molestaron mucho a los torero, al grado de perderse dos faenas las cuales fue imposible concretar, luciendo el graderío de la Monumental grandes espacios vacíos, han actuado el michoacano Fernando Ochoa de negro y oro con bordados en oro a cruceta (palmas y silencio), al lado del nacido en Badajoz Alejandro Talavante, enfundado en un vestido salomón y oro, usado en una de sus actuaciones de la recién fenecida temporada grande de la México (silencio y fue sacado al tercio a saludar), y nuestro paisano Joselito Adame de turquesa y oro (dos orejas y oreja), alzándose como el máximo triunfador de la tarde y por lo tanto, del tramo recorrido del serial.
Ochoa, un torero que tiene la mirada puesta en la Europa taurina, primero se las entendió con un toro muy bravo, con buen estilo supo el moreliano estar a la altura de las circunstancias, toreando con elegancia desde con el capote por verónicas, al igual con la muleta, donde se estiro por ambos pitones, en una faena que no logro unificar el entusiasmo de un público expectante, vaya, no encontró el eco deseado por el torero, sin embargo al final, el torero piso terrenos comprometidos llevándose una voltereta sacando rota la taleguilla por fortuna sin las carnes caladas,, poco antes de una serie de bernardinas con que elevo un tanto un trasteo que se vino abajo. Fallo con el pincho escapándosele algún trofeo, mas el público le brindo palmas discretas, mientras que al toro si le batieron palmas en su último viaje.
Con su segundo, un toro bravo, con raza, ha estado con disposición sin lograr el triunfo deseado, cerrándose la feria para él, que se ha ido sin tocar pelo.
Deletreando bellamente y marcando con singular transparencia los tres tiempos del toreo, Alejandro Talavante prendió la mecha al torear por verónicas lentas pero tan lentas que se volvieron eternas, lances lánguidos, tersos, templados, de un bouquet y exquisitud soberbios, trepidando la plaza y parando de sus asientos a los asistentes, ante tan bellas esculturas vivientes a su segundo enemigo, cuando antes con el segundo, dejo patente y como tarjeta de presentación unas tandas de naturales aterciopelados, vaciando el pase fundamental del toreo por detrás de la cadera de forma majestuosa.
Y bien, si en su primero el viento malogro su actuación valiente y de actitud, con el otro, de nueva cuenta ha estado con una voluntad férrea ante un toro muy fino de cabos, que no termino por romper, no obstante su bella estampa y lo bien cortado, pisando el acelerador a fondo el de Badajoz, en su intento por cumplir al público asistente que pago una entrada. Fue tal su entrega y cercanías, jugándose la vida ante la astifina cuerna de la res, que al menor descuido lo prendió por la rodilla cerquita de tablas, haciendo el toro por el, mas en un rasgo de nobleza, a pesa que lo llevo abajo del estribo, el toro le perdono la cornada, saliendo bien librado del trance. Sin arrendarse, continuo en su empeño por justificar su contratación, más por desgracia, así como es tan buen torero es un pésimo estoqueador. Da la impresión de no tener el valor suficiente o la determinación absoluta para matar a sus enemigos, habiendo perdido las orejas y por lo tanto grandes triunfos, por sus fallas a espadas.
Joselito es el único de los tres toreros que hemos visto y que van a Madrid, que está plenamente preparado y mentalizado para afrontar tal reto. Ayer, dejo plena constancia de ello, cuando primero lidio a un toro muy bravo, el mejor del trayecto recorrido del serial, con los adjetivos descritos al inicio de esta crónica, al que Adame le ha podido someter para torearle de capote y muleta con acierto, dentro de una faena con estructura, actitud y muy mentalizado, ante la entrega de un público con sensibilidad que supo reconocer primero y premiar después, la entrega y valentía de un torero que atraviesa por el mejor momento de su carrera. Y como le matara de una gran estocada en que sepulto el acero hasta las cintas, reventando propiamente al prototipo del toro bravo mexicano, tumbándole las orejas, dando la vuelta al ruedo en compañía de unos ganadero irradiantes de felicidad, Pancho Guerra y su hijo Pancholin cargando a su graciosa hijita vestida de sevillana.
Pero José, hambriento de gloria, de éxito, peleando como un jabato, salió a por todas con el sexto, un toro violentito, rebrincado y picosillo, al que le paro bola, como dicen los taurinos, desde un principio, imponiendo su autoridad el torero, trazando una faena interesante emotiva, que por un instante perdió su intensidad, cuando el torero se empeño, azuzado por el respetable, en solicitar la interpretación de la magistral obra para palenques, de Juan S. Garrido, Pelea de Gallos, surgiendo aquí un detalle censurable a todas luces, de nuestra flamante presidente municipal, Lorena Martínez, quien desde su palco, asumiendo una función hasta ahora desconvida como directora de la charanga municipal, le ordenaba al director de la banda complaciera la petición del público y torero, en una medida muy desacertada, sin recato ni respeto alguno para quien se ostenta, previo nombramiento publicitado ruidosamente, como máxima autoridad de la plaza, aun sobre los mandos policíacos, EL JUEZ DE PLAZA, haciéndole a un lado, mientras quien lleva la batuta, brinco también las barbas del juez, y a destiempo, se arranco con ese recurso usado por los toreros. Muy caro le salió ese resbalón un día al Ing. Barberena, siendo gobernador, cuando deseando congraciarse, como ahora Lorena, con el público, tuvo el mismo atrevimiento, algo que jamás olvido el marino gobernante, como esperamos acontezca con la presidente actual. En el caso especifico de ella, debe considerar que al entrar a la plaza deja de actuar como presidente municipal, para constituirse en una aficionada más, y no brincar sobre quien ostenta su representación. Claro que como tal, puede manifestarse, claro, pero siendo respetuosa de sus mismos ordenamientos para que aquello no se convierta en una anarquía. Mas continuando con la actuación de Joselito, se ha pegado un verdadero arriman, que le a redituado la obtención de un apéndice más en la tarde, acumulando tres en total, lo que le valió la salida por la puerta grande, premio que lo marca como el máximo triunfador de la tarde.
Incidencias.
Vimos durante la tarde buenos puyazos de Héctor Cobos. Destacándose como un capotero de excepción Gustavo Campos, mientras Roberto Ramírez, ante la vista gorda de las autoridades del callejón, varias veces contravino el código municipal, al cambiarse de burladero por adentro del ruedo, algo censurable y poco ético.
Hoy atestiguaremos la ceremonia del doctorado en tauromaquia de un novillero triunfador y con gran futuro como es Gerardo Adame que recibirá la borla como matador de toros de manos del español Miguel Ángel Perera, atestiguando el acto Arturo Macías El Cejas, en una tarde crucial en su carrera, despachando astados de Teófilo Gómez.

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