13 junio, 2021

LOS “PUYAZOS” DE SERGIO MARTÍN DEL CAMPO

¡Yo te puedo jurar que te vas de la gloria al infierno!

¡Yo te puedo jurar que te vas de la gloria al infierno!; así enfatiza en una de las letras de sus canciones el genial compositor de Dolores Hidalgo, Guanajuato, José Alfredo Jiménez. Si en aquel desmayo fugaz de vena, el célebre artista sentenciaba a la dama a la que le “firmó” esos versos que como humana era susceptible de ser trasladada de la soberbia a la humillación, realmente lo que sublimó fue el universal accidente al que cualquier ser tiene pasaporte en cualquier momento de su existencia.
Hoy precisamente la que viajará del edén al domicilio infernal, es la afición, directamente la que ya pagó su entrada a la Plaza México para esta tarde.
Si en la anterior función dominical se paladeó un encierro con categoría, de trapío ínclito, bravura y nobleza, virtudes que fueron la manifestación viva de lo que es tener honor ganadero, hoy lo que saldrá a la circunferencia del coso capitalino, son seis torillos que no cumplen con las características zootécnicas para ser desenchiquerados en un coso de la “categoría” del de la rambla de Insurgentes.
El planteamiento de esta corrida, décima de la temporada 2009-2010, y en general en lo que va de serie, es una ponencia explícita de que en México no hay empresarios, si no empleados que ejecutan ordenes de altos monopolios desensibilizados al futuro de la fiesta brava, espectáculo añoso y tradicional que da y comparte la identidad de un pueblo.
Hoy se puede concluir que las corridas de “toros” en la patria son el mejor ejemplo de la situación mediocre que se vive y se sufre actualmente en la política, la sociedad y la cultura.
Si en España, y en registro concreto en la región de Barcelona, la fiesta se ve amenazada seriamente por un enorme corro de antitaurinos, en la nación azteca sufre similar amago… pero quienes lo hacen son los propios “taurinos”, ganaderos, empresarios, periodistas etc. Para los analistas serios, reflexivos y cabales el espectáculo taurómaco mexicano ha llegado a dolientes bajezas dentro de la prostitución; bajo el mandato de esos manejadores, que desde luego llevan el mejor porcentaje económico en esa compra-venta del honor, ha de admitir condicionamientos insulsos, que sobre todo los diestros extranjeros llevan a potencias asesinas.
Es de entenderse que el encierro de animalillos que hoy tarde será liberado hacia el anillo de la México, fue exigido implacablemente por el diestro galo más importante de la historia, Sebastián Castella; igual sucede cuando actúa el madrileño José Tomás y otros de tal popularidad. ¡Ya se vería en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla incluida pese a tener una política “torerista”, a estos diestros, o los que fueran, con el nivel si se quiere hasta de genios, pidiendo, mejor ni se diga exigiendo, ganado que no sería aprobado ni en la más calenturienta quimera, por el cuerpo veterinario!. “Aquí” vive y da ejemplo otra de las trampas que en su historia ha tenido México: Las leyes se “acatan”… pero no se cumplen…
El reglamento taurino del DF, es explícito en casi todas sus cláusulas; en las referentes a las reses que se han de lidiar en cosos de primera, los encierros tienen que cumplir con varias normas de presencia, peso y una serie de requisitos zootécnicos demasiado claros. Ahí está la ley impresa en sus hojas, pero también ahí está, en la conciencia de todas las autoridades directamente involucradas, la ausencia de la honestidad… primero consigo mismas y después en las repercusiones hacia los aficionados que pagan un boleto. Toma realidad la oración: “Se acatan, pero no se cumplen”.
En ese hueco que se hace valer entre la corrupción y el interés económico, se acomoda la parte prostituida de que es víctima esta nuestra fiesta brava.
La memoria de los aficionados y lo que es peor, la de los “periodistas”, se nos presenta en su estado enjuto. Para el cenit de la ya de por sí inadmisible presencia de este sexteto de animales inatractivos a salir por la tarde en el máximo sitio taurino del mapa, se agrega la deshonestidad que arrastra el hierro en su parte histórica. El señor Gómez inició su carrera como productor de ganado de lidia, presentándose en la México con seis animalejos para un mano a mano entre el alicantino José Mari Manzanares y el simpático de Ciudad Guadalupe, NL Eloy Cavazos; después de esta corrida un grupo de albéitares dictaminó que las astas de tres ejemplares estaban “afeitadas”, como sucedió con el encierro de “Santiago” jugado el 4 de noviembre de 1990, en cuyo cartel estaba, coincidentemente, Cavazos. Sin embargo validos de esta desmemoria, los involucrados en organizar las corridas, se le “entregan” a las pretensiones de los coletas, en este caso de Castella.
A la joven figura se le antoja actuar bajo abusos cometidos por él mismo; para el criterio de muchos entendidos, este extranjero, como varios más, viene a México no a enfrentar y hacer válida su investidura como profesional, si no a huir la sana competencia y a realizar “tientas de lujo”…
Para la mansedumbre del ganado de Teófilo, o según acertadamente algunos colegas, sus sucesores, el paisano del emperador Maximiliano, ha de practicar el medio toreo; al no embestir con franqueza estas reses, minimiza distancias, con la confianza de que difícilmente le harán daño los cuernitos, retrasa la jerga y cuando el bovino apuradamente pasa, llega el medio pase… pero el toreo de alta categoría es el de adelantar la pierna de salida, cargar la suerte, sacar la muleta desde muy atrás, poner media o larga distancia, cuando el toro es bravo, y entonces aguantar, templar, mandar y despedir. Sin embargo el mexicano es por herencia aceptador y autor de mitos; aún hay quien dice que el toreo “a la mexicana” es el más hermoso y valioso del mundo… quizá, pero en todo caso no es el que en base tiene el medio pase ante rumiantes de vejada casta.
HOY LA DECIMA EN LA PLAZA MEXICO.
Hoy se anuncia el décimo primer cartel de la temporada de invierno; de él penden los nombres de Rafael Ortega, Sebastián Castella y se le “paga” la repetición a Fermín Spinola; trío de espadas que enfrentarán, como ya se escribió rayas anteriores, a seis toros apócrifos criados mojigatamente y sin categoría en los potreros de Teófilo Gómez, o “Tiófilo”, a decir de muchos.
Caso llamativo el del diestro banderillero de Tlaxcala, al que primero se le “incentiva” por el corte de un rabo, vetándolo de la México, luego se le programa otra tarde en la que protagoniza un infame petardo, y hoy como “premio” se le abren nuevamente las rejas del coso grande…
El francés Castella hará su debut dentro del ciclo; es una figura, que sin embargo ya nada demorará en aburrir por el formato desgastado que usa al desempeñarse frente a “toros” del tipo de los de Teófilo, es decir, mansos, blandos, sumisos y de encajadas pezuñas; esto le requiere menor riesgo, por ello es que impone ese tipo de ganado.
Finalmente retorna Spinola al embudo taurómaco mayor del orbe. Mejor ganada esta corrida no puedo haberla tenido; en lo lleva de recorrida la temporada ha sido pieza principal de lo más torero que se ha enjuiciado; cierto, es un diestro seco, de compactas diligencias, pero cuanto más avanza, más legitimidad saca de su interior humano. Deseo la mejor de las circunstancias a este hombre que habrá solamente de desarrollar mayor expresión plástica, y podrá con ello “barrer” a cualquier torero que le alterne, los más populares incluidos…

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