14 junio, 2021

LOS “PUYAZOS” DE SERGIO MARTÍN DEL CAMPO.

León de los Aldama, localidad guanajuatense, capital de los cueros y tierra de zapateros y uno que otro talabartero, inicia hoy su anual feria; fiesta primera del año, muy conocida, rumbosa, cacaraqueadora, en algo vulgar, bufona, populosa, y en esa política diseñada y dedicada a una sociedad consumista, como la que compone todo, o casi todo México.

León de los Aldama, localidad guanajuatense, capital de los cueros y tierra de zapateros y uno que otro talabartero, inicia hoy su anual feria; fiesta primera del año, muy conocida, rumbosa, cacaraqueadora, en algo vulgar, bufona, populosa, y en esa política diseñada y dedicada a una sociedad consumista, como la que compone todo, o casi todo México.
El espectáculo taurino en León, como en la mayoría de las ciudades mexicanas, está estructurado con jueces que más que eso parecen mucamos de los organizadores, y de ellos se desprende una cascada de voluntaristas y sumisos elementos entre los que hacen lista albéitares, “periodistas” y otros más.
Aunque no levantada en la litosfera especial de verbena, como todos sus inmuebles –el lienzo charro por aquí, la exposición ganadera y agrícola por allá, el palenque por acullá, etc.-, León registra su plaza de toros, bautizada como “La Luz” (en paradoja grotesca, ya que por muchos años si de algo careció este edificio, fue justamente de tal servicio eléctrico), y que hoy se abre por vez primera en el año, y con ella el ciclo taurino feriero.
El monopolio taurómaco que administra los principales cosos de la mitad norte de la patria azteca, presentó un quinteto de carteles mayores y un solitario menor, éste propuesto para el día uno de febrero; la mitad del elenco está estructurado por verdaderos jóvenes toreros que están aún sujetos a ser rescatables, el resto por las abusonas figuras, tanto de aquí, como de “allá”.
Para hoy el público que pague su billete de acceso a la primera función, verá a cuatro diestros enfrentar un encierro quemado con la marca de Villacarmela; Israel Téllez, de Uriangato, Guanajuato, que a su conciencia está llegando el sonido de las últimas llamadas para que suba a la mayor piedra de toreo, pese a su juventud física; Fermín Spinola, que desilusionara en su pasada comparecencia en el coloso de Insurgentes por su tibieza, cuando la tarde le reclamaba más que nunca el triunfo; Guillermo Martínez, un hombre que ha hecho desgastar la siguiente frase: “Escaso de corazón y de expresión artística”; y cierra el local Ismael Rodríguez, un torero que en tientas y platicas particulares, ha dejado asomar intacto el objeto de convertirse en un coletudo importante.
El 20 de enero, el día mero de la feria, la administración tiene publicitado un cartel con el “balazo” de “Mano a Mano de lujo”, y lo sería, de no atravesarse el vaticinio que indica que los cachirules, la falta de respeto y poca seriedad, se harán sentir con su aliento de mal olor; se trata de la alternancia en el ruedo de Sebastián Castella y Arturo Macías, “El Cejas”, con un encierro, faltaba más, propiedad de la casa, san Miguel de Mimiahuápam.
Posteriormente a un receso de tres días, el 24 hará el paseo Eulalio López, “El Zotoluco”, diestro valiente, ahora fungiendo como empleado y lleno de malas costumbres tanto administrativas como técnicas; Ignacio Garibay, que de su arte no hay quien cuestione, pero que no firma de una vez como la gran figura que México espera; y cierra, por si se esperara menos, nuevamente Castella, que saldrá seguro con dos escogidos corderos de Teófilo Gómez… si en la México se pudo… con mayor facilidad en León.
Ya casi al finalizar este mes, el 30 calzarán el terno de luces Rafael Ortega, Julián López Escobar, “El Juli”, y el aguascalentense Mario Aguilar, tercia que enfrentará –si es que ponerse ante animaletes de mansedumbre soez como los que tiene en sus pastos Javier Bernaldo, se le puede llamar enfrentar- a seis bovinos de Bernaldo de Quirós.
Cartel interesante fuera, si no se hubiera moldeado para León y por su puesto, no participara con el ganado la dehesa propiedad del matador de toros en el retiro, cuyo título bautismal está impreso en rayas anteriores. Sin embargo el de Tlaxcala nada dará de nuevo a la fiesta; su manía, hecha ya callo, le ha encaminado a proponer “faenas” idénticas una de otra, con regulares lances, un segundo tercio estrenduoso en forma, pero sin reunirse, de pasajes muleteros monótonos, con instantes agraciados y otros, los más, en desgracia.
El madrileño, por su lado, saldrá a descansar de la tremenda temporada española, es decir, con las comodidades, y aún más, los abusos que le permiten practicar, empezando con la sumisión de la empresa por comprarle, si no que él mismo ya realizó trato de compra-venta, de los animales estos de Bernaldo.
Mario Aguilar será digno de verse, todavía, a pocos meses de su alternativa aguascalentense, le ha de quedar algo de la preparación que adquirió cuando novillero en Iberia; “Quien quiera verlo que se apresure, porque un día de estos… perderá su perfil, si sigue empeñado en continuar en una fiesta mexicana plagiada”.
Los festejos mayores acaban al día siguiente, 31 de enero; el cartel lo abre el formidable jinete de Estella, Navarra, Pablo Hermoso de Mendoza, y a pie harán el despeje de cuadrillas “Joselito” Adame y José Mauricio; para el de a caballo nuevamente habrán de aguantar dos reses de Bernaldo, y para los apeados le abrirán la puerta de toriles a cuatro de San Isidro. Quizá sea este cartel el de mayor interés y cabalidad taurina; luego que de Mendoza entusiasme al corro populoso con sus aspavientos ventajosos, tome de clavijeros a los mansos enemigos dejando en los morrillos fierros balleneros, sin exponer sus bellas caballerías –ya demasiado las arriesgó en la campaña española-, y foguee otras nuevas, se podrá ver un mano a mano entre dos jóvenes diestros que mucho tienen como para dar a la fiesta mexicana, si no se convierten en víctimas de ella misma.
Adame conserva la escuela aprendida en la madre patria, tiene de cumplir fuertes compromisos en México, como el de Guadalajara, y en tierras de Francia y la misma España su nombre ondula dentro del ánimo de los aficionados.
Mauricio en su espacio ha demostrado que de verdad es torero de honradez, torea con abiertos planteamientos, sin ventajas y además tiene clase.
De los criaderos con los que negocia la empresa, San Isidro es de los rescatables.
Como llave para cerrar la feria, se dará una novillada con Miguel Alejandro, Adrián Padilla y Gerardo Adame, chavales que se las verán con seis utreros de Celia Barbabosa.
Miguel Alejandro, leonés, buen novillero como él solo, tiene formidable sentido del temple, los terrenos y las distancias.
Adrián Padilla es para el que esto firma, todavía un signo interrogatorio, sin embargo le deseo lo mejor.
Y Gerardo Adame, ya lo he sostenido en repetidas ocasiones, tiene todo para llegar a ser la gran figura de la torería azteca…
HOY LA DECIMO PRIMERA EN LA SEÑORA DE INSURGENTES.
Herrerías presenta hoy la décimo primera corrida de la campaña grande en el coso de la rambla Insurgentes; actuarán Uriel Moreno, “El Zapata”, David Fandila, “El Fandi”, diestro con sangre de Granada, y Fabián Barba ante seis de San Marcos.
Uriel, torero del partido empresarial del sur, está inmovilizado, ni para atrás… pero ni para adelante; valiente lo es, completo también, sin embargo nunca va más allá, al terreno que se necesita para realmente convencer y etiquetarse como figura del toreo. Ya tiene sus buenos años tratando luchando. Hoy, al margen, podrá dar algo de su parca manera de interpretar el arte de “Cúchares”.
El coletudo peninsular ejecuta de manera espectacular sus trasteos, sobre todo cuando empuña las banderillas; como un diestro de guerra en su tierra, tiene preparación para forjar hoy tarde excelentes diligencias. De cualquier manera comercialmente nunca ha funcionado en este país, y si Tomás no llenó el gigantesco embudo y Castella –pese a que ambos pagaron inmorales cantidades para propagandearse-, no metió ni un cuarto cabal del aforo, menos lo hará este rehiletero fuera de serie.
El de Aguascalientes, Barba, tiene en sus manos una oportunidad bien adquirida por el quehacer en su presentación dentro de la campaña y ante reales toros de Santa María de Xalpa, queden al margen las orejas exageradas que se le otorgaron; puede, pero sobre todo, debe reeditar el triunfo, y ahora con mayor fuerza.
La dehesa de San Marcos remitió para este trío de espadas, un encierro mezclado al cincuenta por ciento, con tres ungulados rematados, de buena presencia, y con tres de menor lámina, escasos de trapío, más siempre mejor, pero mucho mejor que lo que sin vergüenza mandaron los herederos de Don Teofilo, que en gloria esté. Bien aparte, el ganado de San Marcos tiene sangre brava, lo que alegra a los aficionados.
¡Suerte para todos!.

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