21 septiembre, 2021

A MÍ CON ESAS…

El 17 de mayo de 1894 se anunció en la plaza de toros de Madrid la séptima de abono con Manuel García y Cuesta, “El Espartero”, Rafael Guerra y Bejarano, “Guerrita” y Antonio Fuentes y Zurita; los toros pertenecían a la ganadería de don Félix Gómez.

El 17 de mayo de 1894 se anunció en la plaza de toros de Madrid la séptima de abono con Manuel García y Cuesta, “El Espartero”, Rafael Guerra y Bejarano, “Guerrita” y Antonio Fuentes y Zurita; los toros pertenecían a la ganadería de don Félix Gómez. El ganadero colmenareño había elegido para esa corrida reses muy grandes en la que sobresalía el toro “Cocinero”, animal de gran corpulencia y extremadamente cornalón.
En la mañana del apartado fue “Guerrita” a ver los toros y al comprobar que el tal “Cocinero” desigualaba la corrida solicitó al ganadero que no se lidiase y saliera en su lugar otro de los que había llevado como reserva, le advirtió a don Félix que no se preocupase y que lo enviase a Burgos ya que allí lo lidiarían y le darían muerte. Pensando el ganadero que lo que el diestro quería era no tener que enfrentarse a él le tranquilizó diciendo que no debía preocuparse ya que el morlaco estaba destinado a “El Espartero”, fue entonces cuando le salió todo el amor propio y vergüenza torera e inmediatamente reclamó el toro para matarlo él. Enterado Manuel García de lo que pretendía el cordobés no quiso cederle el toro y fue entonces cuando Rafael se negó a torear sin esa condición; al final cedió el sevillano y “Cocinero” murió a manos de “Guerrita” tras siete pases con la derecha y una estocada en lo alto del morrillo.
En la feria de Burgos de ese año se lidiaron toros de don Félix Gómez, fueron los últimos que “Guerrita” toreó de esa ganadería.

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