16 septiembre, 2021

TOMÁS Y APARICIO ABREN LA PUERTA GRANDE.

Castellón de la Plana. Plaza llena con cartel de no hay billetes, tarde muy fría. Una faena impecable, de alta solemnidad del diestro de Galapagar premiada con dos orejas y una tarde repleta de una inmensa torería por parte de Aparicio

Castellón de la Plana. Plaza llena con cartel de no hay billetes, tarde muy fría. Una faena impecable, de alta solemnidad del diestro de Galapagar premiada con dos orejas y una tarde repleta de una inmensa torería por parte de Aparicio, les bastaron para salir a hombros en la quinta corrida de La Magdalena en el marco de la feria de Castellón.
Se corrieron toros del hierro de Jandilla, desiguales de presencia; los tres primeros muy terciados, mansos y flojos, sin embargo muy toreables; destacables primero, cuarto, quinto y por encima de todos el sexto.
JULIO APARICIO, estocada certera y fulminante, una oreja y estocada en buen sitio, una oreja.
JOSÉ TOMÁS, pinchazo y estocada baja, silencio y estocada caída con derrame, dos orejas.
ABEL VALLS, estocada trasera, silencio tras alguna petición y seis pinchazos y estocada, palmas tras un aviso.
Los subalternos, Ángel Otero y David Díaz, saludos desde el tercio en el cuarto.
El público que llenó los tendidos, fue a ver a José Tomás y no se fue defraudada, se mostró soberbio en el quinto de la fría tarde; firme con las zapatillas en la arena, seguro, valiente y mandón, con compostura desafiante e incluso, por instantes, hasta arrogante; enganchándole “allí” para traérselo muy toreado hasta “allá”, con los “toques” oportunos y en momento justo; pases hondos, largos y de inmaculada precisión y ejecución; trincherazos impecables; se le concedieron dos orejas de las de verdad. En el primero se empeñó pero con el manso y suelto era imposible; ejemplar para lidiar al estilo antiguo, por bajo para poderle. Se sacó la espina con el quinto.
Por el mismo precio la fortuna de ver al mejor Aparicio, inspiradísimo anduvo Julio con sus oponentes, torería y arte tiene a raudales; a destacar dos enormes trasteos y majestuosos lance a la verónica, sus genialidades y solera.
Tarde redonda para la terna y la afición, a pesar de que el canterano se lo perdió por marrar con los aceros.
Valls lo intentó con el manso tercero. Con el extraordinario sexto, el toro de la tarde, humillando y repetidor, tardó en acoplarse consiguiendo que la faena fuera a más; lastima del sainete con la espada.
Para el ganadero, el escaso trapío de los tres primeros del encierro y su mansedumbre, destacable la nobleza y la clase; alegría y fijeza del sexto, el mejor del encierro, un gran toro.

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