VALENCIA, ESPAÑA, QUINTA DE FERIA, CÉSAR JIMÉNEZ A HOMBROS EN TARDE ANODINA.

Monumental de Valencia. Feria de Fallas, quinta de abono, tarde apacible con sol, entrada menos de media plaza.
6 Toros del hierro de Fuente Ymbro, bien presentados, manejables, muy nobles, todos se dejaron; merecieron mejor suerte; el primero y el sexto muy por encima de los demás.
CÉSAR JIMÉNEZ, estocada en buen sitio, una oreja y estocada, una oreja.
MATÍAS TEJELA, estocada caída, saludos y estocada caída, silencio.
LUIS BOLÍVAR, saludos tras aviso y bajonazo, silencio tras aviso.
La terna se mostró muy anodina ante un más que potable encierro; desaprovecharon una ocasión de oro para reivindicarse y ante el comienzo de temporada, poner la pica en el coso de Játiva y decir “se tiene que contar con nosotros”; difícil será que tengan los tres diestros otra oportunidad tan clara como la de hoy en la Valencia fallera.
Jiménez medio se salva de la quema al encontrarse con un excelente primero, dentro de su buen lote, y solamente se encontró a ráfagas; noble y con una embestida clara era toro de lío y de los que marcan época, vamos para salirse cómo diría un castizo; desplazamientos largos, humillando y repitiendo; lo templó, el madrileño, y lo llevó de largo; de haber hilvanado y mostrado más entusiasmo y transmisión hubiera sido de “acaba y vámonos toreando”; en algunos instantes llegó a ahogarle, felizmente César se lo fue dando cuenta, el toro lo pedía a gritos, y eso le sirvió para entonar los tendidos; los mejor, lo de más quilates, al natural, si los hubiera hilvanado otro gallo hubiera cantado; acertó con el acero y a tocar pelo. En el cuarto prácticamente se repitió la historia, con poquito más de entusiasmo; mató bien y nuevamente le otorgaron una orejita.
Téjela, quién le ha visto y quién le ve, pasó la tarde con más pena que gloría, apático y sin ganas, actitud de preocupar la del madrileño, por ese camino se quedará fuera de las grande ferias; su lote estuvo muy por encima del diestro.
Bolívar al tercero no lo quiso ni ver, muy mal lidiado en el primero y segundo tercio, con exceso de capotazos; y un poco más entonado, pero más bien poco, con el sexto; el buen ejemplar de Gallardo puso en evidencia al colombiano que ha de cambiar si no quiere que la temporada se le vaya en blanco con lo que ello le representaría.
En definitiva pudo ser y quedó todo en tarde anodina.

Deja un comentario