21 junio, 2021

GRAN DISCURSO DE ESPLA EN EL PARLAMENTO CATALAN.

Esplá comienza su intervención: “Quiero hablar en castellano, aunque conozca el catalán. Hay dos aspectos innegables en el toreo. Por un lado, el aparato estético. Por otro, el sacrificio ante el público. Quiero anotar una cuestión. Señorías, si obligara a cualquier a correr durante unas horas y sin descanso, es posible que la experiencia acabara con el individuo. Si el que corre es un maratoniano, aguantaría el esfuerzo. La selección del toro le ha provisto de las cualidades que le diferencia del resto de animales”.

Esplá comienza su intervención: “Quiero hablar en castellano, aunque conozca el catalán. Hay dos aspectos innegables en el toreo. Por un lado, el aparato estético. Por otro, el sacrificio ante el público. Quiero anotar una cuestión. Señorías, si obligara a cualquier a correr durante unas horas y sin descanso, es posible que la experiencia acabara con el individuo. Si el que corre es un maratoniano, aguantaría el esfuerzo. La selección del toro le ha provisto de las cualidades que le diferencia del resto de animales”.
“El toro, en la plaza, no tiene más remedio que luchar. Pero en el campo, a campo abierto, embiste allá donde le llaman. No se defiende, sino que ofrende. Su actitud ante la muerte es diferente, muere con arrogancia. Convencido de que es el quien impone las reglas del juego. Puntualizado es si merece la pena o no la muerte del toro en el contexto de las corridas. Sería lo mismo preguntar al espectador si compensa la muerte. Sí, el rito tiene un fin práctico para el hombre, para aquellos que depositan su fe en él. El torero pertenece a los mecanismos que el hombre ha creado contra la muerte”.
No vengo a justificar el toreo, sino para insistir de no ver desplazados nuestros derechos a ser y sentir de forma diferente. La sensibilidad, la compasión no pueden ser impuestas. En la prohibición no está el abono idóneo para prosperar. Señorías, sería triste hacer peregrinar a los aficionados más allá de los Pirineos, como hicieron los españolitos que querían disfrutar de los que querían censurar. Francia es un ejemplo de libertad, fuera de cosas políticas”.
“El animalista no comerá la ostra, sino que cuestionará gente que como el biólogo y yo la comemos sin miramientos. ¿Es buena la postura del animalista? Perfecta. ¿Por qué obligarnos a reconocer los toros de la perspectiva de quien solo lo contempla desde el horror o la tortura? Jamás he ido a un debate toros sí, toros no. Es imposible el más mínimo entendimiento. Me parece absurdo imponer. Es necesario el equilibrio, una ética ajustada a la finalidad. A la postre, esto no es una cuestión que gira entorno al nivel del bien o mal. Salvando lo que puede perjudicar a una sociedad… ¿quién puede delinear la frontera entre el bien y el mal? Sabemos que lo reconocido como virtud en una sociedad, es castigado en otras culturas. Soy agnóstico pero respeto todas las religiones. No me dejo adoctrinar.
“Francia ha hecho suyo los toros. Señores diputados, no se dejen estafar. Mientras discutimos lo más inocuo, el tratamiento ético al animal, dejamos escapar el aspecto más peligroso de los toros. No diré que es Fiesta Nacional. Recomiendo su abolición porque los toros no es algo que entre en la vorágine audiovisual del día de hoy”, comenta irónicamente, “como cuando se va a la ópera. La gente sale de la plaza felices, no destrozan vehículos, ni rompen escaparates, ni queman contenedores de basura. Hablan en tertulias. Evocando a la muerte, algo que parece que se quiere desterrar, los toro se convierten en antídoto de la banalización”.
“Jamás he sentido piedad por matar un toro. El estilo cognoscitivo de cada persona son los que determinan que nosotros veamos una cosa y mala. Yo lo juzgo como una procesión, es una cuestión de credos, de decisiones. Jamás he tenido piedad porque su fin es ese. Al final los toreros somos creadores, usamos el toro como material, no lo usamos de forma gratuita, reconocemos la identidad del toro, necesitamos su voluntad, esa voluntad que la genética recaba. Necesitamos que nos quiera coger, sin el toro nada tendría sentido. La finalidad no es jugarse la vida, es crear con un elemento que representa las fuerzas de la naturaleza. La naturaleza, cuando se desata, tiende al caos… es la cornada. La cornada no es traición, es el material que tengo. Es la respuesta necesaria. La obligación del toro es matarme, somos así generosos. Por divertir damos la vida, con esa generosidad”.
“El toro nace para este espectáculo. La genética lo ha hecho diferente. He visto la muerte de personas, de animales. Y es terrible como al acercarse hay una pregunta, ¿Qué vas a hacer conmigo? En el toro jamás he visto esa mirada, no puedo sentir piedad por un animal que muere en actitud de arrogancia”.
GRAN ACTUACION DEL DIESTRO ALICANTINO, ¡ENHORABUENA!.
FUENTE: JUAN V. DE LA CALLE HERNANDEZ

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