31 julio, 2021

LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA DE 2010 EN 12 CLAVES.

En doce puntos de centra un análisis exhaustivo de la Feria de Abril de Sevilla de 2010, que disecciona todos los apartados de interés del ciclo sevillano, desde los toreros hasta el papel de la autoridad.

En doce puntos de centra un análisis exhaustivo de la Feria de Abril de Sevilla de 2010, que disecciona todos los apartados de interés del ciclo sevillano, desde los toreros hasta el papel de la autoridad.
MORANTE.
Casi sin proponérselo, como el que no quiere la cosa, Morante ya es el torero predilecto de Sevilla. Porque esta ciudad necesita tener un ídolo en materia de arte. Está acostumbrada a tener un consentido. Entre todas las artes, la del toreo es la más afín a Sevilla. Pepe Luís, Curro Romero y Morante. Es la línea que define la pasión de una ciudad por sus artistas del toreo. Morante sale a la Maestranza con su gente esperando un detalle, un gesto, un lance, un muletazo, un adorno; si es una faena completa, ya es el no va más. A Morante le falta escribir una historia más densa en la plaza sevillana. Por unas cosas u otras, sólo hay una Puerta del Príncipe. Por faltarle, a Morante le faltan hasta fracasos en Sevilla. Pues para buscar la gloria o el escándalo, Morante llega a esta temporada de 2010 con tres corridas en la Feria y una más en San Miguel. Todos los ojos estarán pendientes de sus gestos. Sevilla quiere mantener el romance. Morante quiere seguir el noviazgo. Es, nadie puede dudarlo, ese lujo que la ciudad pone en sus carteles para su propio deleite. Basta decir su nombre: Morante.
EL CID.
La Feria tiene también aires de alto compromiso para Manuel Jesús El Cid. El de Salteras, modelo de torero largo, profundo y redondo, no remató una buena temporada en 2009. Y a este torero no se le perdonan las flaquezas. Necesita estar bien todas las tardes, porque en caso contrario surgen pronto los detractores. Tampoco es afortunado en cuestiones literarias. A El Cid le faltan los poetas que tienen otros compañeros. Se enfrenta a Sevilla con la intención de volver a reinar en su plaza, ya sea con sus amigos los de Victorino, ya con los aparentemente más dóciles toros salmantinos de El Pilar o El Puerto de San Lorenzo. Nada es fácil para Manuel Jesús, pero mucho menos una Feria como la de este año en la que incluso ha perdido su sitio en el Domingo de Resurrección. Los coleccionistas de tópicos seguirán aireando su suerte en los sorteos y semejantes argumentos. A El Cid sólo le queda que florezca su zurda prodigiosa y se haga la luz del toreo eterno. Para ello debe tener firme el pulso y la cabeza clara, pero más que nada debe atornillar las zapatillas sobre el albero para convencer a todos que no hay fecha de caducidad. Aunque, pensándolo bien, es posible que El Cid a quien tenga que convencer de verdad de que sigue ahí, que no ha cambiado nada, sea al mismo Manuel Jesús Cid Salas, natural de Salteras, torero muy bueno en estado de incertidumbre.
LAS FIGURAS.
Serán las figuras que tirarán del carro de esta Feria. Siempre ha sido así y ahora no cambiará. Se trata, además de los mencionados Morante y Cid, de Manzanares, Perera, Castella, El Juli, Ponce y uno nuevo que tendrá su apartado especial, Daniel Luque. Son los toreros que ocupan el grueso de la Feria, los que se enfrentarán a las reses más escogidas y anheladas en las fechas de más tronío. Cada uno llega n situación particular.
Para el veterano Enrique Ponce podría ser la última Feria, aunque tratándose del valenciano nunca se sabe. Tiene su corrida y saldrá a consolidar sus números en la Maestranza. Llega como un ciclón Julián López El Juli, que ha dejado muestras evidentes del gran momento que atraviesa en las primeras ferias del año. Algo parecido se puede decir de Sebastián Castella, que no desaprovecha la ocasión para dejar su huella. El alicantino Manzanares ha sido el triunfador en las dos últimas ferias de Sevilla. Aquí se reencuentra porque el marco acompaña y se siente querido y entendido en ese torero de perfiles exquisitos que presenta como credencial. La Feria ha adquirido más trascendencia para un matador como el extremeño Miguel Ángel Perera, sobre todo después de estar ausente de las Fallas valencianas. Se impone dar un golpe de atención para no perder comba en la disputa del cetro del toreo. Son estos toreros los que llegan con el papel de figuras los que deben apretar el acelerador, pero hay novedades llamativas en la Feria que merecen un apartado especial.
DANIEL LUQUE.
De todas las novedades o torero nuevos, el que irrumpe con más fuerza es Daniel Luque, que no es que sea nuevo en esta plaza, porque ya atronó los arcos maestrantes en la pasada temporada, pero es su primera aparición como gran estrella en los carteles. Ha apostado por todo alto. Seis toros en Madrid y tres corridas en la Feria de Abril con un enfrentamiento con Perera del que saltarán las chispas de la competencia torera. Está capacitado para ser la revelación, es de Gerena y tiene en la mirada el ansia de la gloria. Atentos al chaval. Sevilla tiene en puertas otra figura del toreo.
CAYETANO Y OTRAS NOVEDADES.
Otra novedad de calado es poder ver a Cayetano en la Maestranza como matador de toros. Por fin se enfrentará a de los rizos sobre el albero sevillano. Y habrá televisión, lo que deja en evidencia las reticencias del pasado año. No parecía ser la televisión la causa de su ausencia. Cayetano debe abandonar ya los compromisos de medio pelo para explicar si quiere ser un torero serio o prefiere quedarse en una marca. Y justo a Cayetano, ahí tapado en un cartel de farolillos, un torero de buena técnica como es Rubén Pinar. Está muy definido. No es un estilista, pero también tiene hambre. No es novedad, pero habrá que prestar atención a Alejandro Talavante, que ha dejado a un lado la rigidez de antaño y ahora quiere torear por abajo.
LA PREFERIA.
La preferia, esas corridas que van desde el día de la novillada picada hasta la de Victorino, es una de las asignaturas pendientes en los carteles sevillanos. Hubo un tiempo en el que se le calificó de semana torista. Algo de ello queda, pero ciertamente cada vez menos. Ahí están las corridas del Conde de la Maza, Palha y Victorino como ejemplos de toros duros. Poca cosa. Y cuando se le mete el bisturí a las combinaciones, no hay muchos clavos a los que agarrarse, dicho ello con todo el respeto que merecen unos toreros que llegarán a Sevilla dispuestos a aprovechar la oportunidad. Pero la sucesión de nombre s no invita al optimismo. Será que no hay otra cosa. Y como puede que no haya otra cosa se acaba de un plumazo colocando a los amigos y recomendados. Una buena preferia sería el anticipo maravilloso de una feria más interesante. Algunos toreros pueden sobrar, mientras sigue siendo el cartel de la corrida de Victorino el que más extraña a la afición. Era para El Cid con Urdiales y José Luís Moreno.
LAS GANADERÍAS.
Entroncado con todo lo anterior, las ganaderías de la Feria son, básicamente, las de siempre. No es fácil hacer una revolución ganadera, pero la afición quiere gestos. Uno de ellos ha sido dejar sin ficha a Juan Pedro Domecq, una ausencia que debe durar algún tiempo, el que sea necesario para que la divisa demuestre que se ha recuperado en plazas de primera. Los indultos en plazas de pueblo no tienen valor. Falta la de Cuadri, que es verdad que no dio la talla en sus últimas presencias, pero si se sigue ese criterio sobran la mitad de las anunciadas. Sorprende Daniel Ruiz en la corrida emblemática del Domingo de Pascua, más que nada porque su historia en Sevilla está desprovista de días de gloria. Aparece Gavira, vuelve a los días grandes Alcurrucén (con toda justicia), lo mismo que Torrestrella, aunque el cartelito del sábado de farolillos es, por decreto, una corrida no bien aprovechada. Y están las de siempre: El Ventorrillo, El Pilar, Jandilla, Torrealta, El Puerto de San Lorenzo, Fuente Ymbro y Miura, además de las de Pereda y El Torreón, incrustadas en esa semana de preferia como si fueran toros de terror. Hay que cruzar los dedos para que el toro salga bien presentado y exhiba fuerzas y bravura. Queda por comprobar si los efectos de las lluvias han perjudicado al ganado, según comentan algunos. El juego del ganado es el eje que marcará la Feria, porque sin toro de verdad no hay verdadera corrida de toros.
LAS DE REJONES.
Se repite el esquema clásico de una terna en preferia y seis caballeros en la matinal del domingo del cierre. Algún día tendrá que abrir cartel Hermoso de Mendoza. Hubiera sido un detalle de justicia que Leonardo Hernández actuara junto a las dos estrellas del toreo a caballo de nuestros días. Por lo demás, tampoco hay mucho donde elegir. Sin ninguna duda la corrida de Hermoso y Ventura es la que mayor atractivo presenta para los aficionados al rejoneo. Ambos siguen en su trono. Pero en la matinal habrá sorpresas. Es una lástima que en ese festejo sólo puedan lidiar un toro, porque así se limita el eco de un posible triunfo, por ejemplo, no se puede abrir la Puerta del Príncipe. Lo dicho, Mendoza deba abrir cartel porque por debajo hay gente que aprieta.
LA AUTORIDAD.
Se han nombrado cuatro equipos gubernativos para la temporada. De entrada, parece que son muchos equipos. Hay cierta coincidencia entre los aficionados al dictaminar que con tres equipos hubiera bastado. Ese asunto de los criterios uniformes se complica. En el fondo, no importa mucho quién presida las corridas, lo que hace falta es que lo hagan bien con el sagrado deber de defender el espectáculo y, por tanto, al aficionado. A la autoridad se le exige que salga un toro íntegro y bien presentado y que cuide en lo posible la concesión de trofeos para que Sevilla siga teniendo la máxima categoría. En asuntos de autoridad, no deja de ser sorprendente la vuelta del controvertido presidente Francisco Teja, que fue expulsado por el anterior delegado por polémico y ahora vuelve rescatado por la delegada Tovar. Sería bueno que siguiera siendo el de siempre, que su vuelta no haya sido pactada con la condición de ser menos polémico. Parte de lo que suceda en la Feria pasa por que haya autoridad.
LA MÚSICA Y EL TIEMPO.
La Feria necesita buen tiempo para que sea más brillante. Por desgracia, abril es mes de lluvias. Sólo queda esperar que ya haya llovido todo lo que le correspondía a este año. Con relación a la lluvia, ya el año pasado se instalaron las lonas y la experiencia fue ciertamente buena. En este sentido, cabe dentro de la normalidad que sigan como el pasado año. Hay otros detalles que no deben olvidarse. La música debe rectificar su trayectoria de pasados años. Cuando la banda de Tejera amenice una faena, debe ser buena. Igual ocurre con los momentos extraordinarios de la lidia. Sería bueno que el maestro de la banda recibiera buenos consejos por parte de los entendidos para que la banda de la Maestranza no se parezca a la de un pueblo cualquiera.
LA REFORMA DE LA PLAZA.
Este año se ha completado la reforma de las gradas en su totalidad. Es una buena noticia en lo que concierne a seguridad y comodidad de los espectadores. Sin embargo, esta reforma ha disminuido de forma notable el número de localidades. Además, las entradas que antes eran más baratas han subido de precio. En la mente de los rectores de la plaza hay una decisión que está prácticamente tomada para aumentar el número de filas del tendido con la consiguiente disminución del diámetro del ruedo. De esta forma en nivel de la plaza bajaría unos metros. Pero la realidad es que no hay unanimidad en la necesidad de estas obras. No sólo se oponen muchos aficionados, sino que incluso alguna autoridad ha expresado de forma evidente su oposición al proyecto. Quien haga los cambios no será el actual teniente de Hermano Mayor de la Maestranza, Alfonso Guajardo Fajardo, sino que es algo que deberá afrontar su sucesor, que n la actualidad no está decidido.
JOSÉ TOMÁS.
La ausencia de un solo torero no debería ser noticia. Cuando el que falta es José Tomás, la ausencia se agranda y la Feria se resiente. Antes de que salga el toro, cuando la ilusión está a tope, cuando Sevilla tiene unos carteles de lujo que han conformado una Feria rematada, que no se olvide que falta José Tomás. No es que falte en este ciclo, es que desde que ha vuelto a los ruedos no ha pisado el albero maestrante vestido de luces. El debate ha sido amplio. Algunos culpan al torero porque exige mucho dinero. Otros, culpan a la empresa que no le paga lo mismo que en otras plazas de menos fuste. Ocurre que entre ambas partes falta voluntad de entendimiento. No hay lo que se llama buena química. Al final, el torero se marcha a Málaga y Sevilla se queda a dos palmos. Cuando lleguen los días de vino y sol por farolillos, nadie se acordará, pero José Tomás no está en los carteles y los toreros están para torear, lo mismo que las empresas para contratar.
NOTA: Agradecemos a nuestro amigo Gastón Ramírez Cuevas el que nos contactara con Carlos Crivell para que nos permitiera compartir sus escritos. www.noticierotaurino.com crece con estas amistades y les agradece el permiso y distinción.
Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

Deja un comentario