25 septiembre, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO… EL QUE METE EL HOCICO EN TODO, ALGUNA VEZ SE LLENA DE LODO…

O casi de sangre; porque esta ocasión varios “personajes”, haciendo “gala” de la circunstancia de acceder a la enfermería o a la puerta de ésta, como al patio de su domicilio, que estaba en trance dramático con un Tomás arrojando sangre como romaniente por aquel devastador boquete, se adjudicaron el título de mandamases y dictaron órdenes de cómo debería ser la mecánica para mover al diestro

O casi de sangre; porque esta ocasión varios “personajes”, haciendo “gala” de la circunstancia de acceder a la enfermería o a la puerta de ésta, como al patio de su domicilio, que estaba en trance dramático con un Tomás arrojando sangre como romaniente por aquel devastador boquete, se adjudicaron el título de mandamases y dictaron órdenes de cómo debería ser la mecánica para mover al diestro, cuando por ley el único que debería tener palabra total en estos casos y otros, es el jefe de callejón, hombre emanado de reglamentos municipales. Pero ahí estaban, buscando “trascender” aunque fuera por unos momentos, ante su incapacidad de hacerlo con talento y en lo largo y ancho de la vida. Por su puesto se ganaron un sitio en el libro de las ridiculeces y las insoportables mojigatadas, a la par que el repudio y las malas opiniones de los periodistas serios, cabales, honrados y profesionales que únicamente buscaban la información de tan trascendental acontecimiento…
SI LOS BURROS HABLARAN, CUANTOS HOMBRES REBUZNARAN…
Al día siguiente en que se inoculó de drama Aguascalientes y el mundo taurino por ende, se dio una conferencia de prensa en el Hospital Hidalgo; habían pasado solo unas horas de la cirugía delicada a la que se sometió al matador herido. Unidos como colmenas, por el tamaño del salón en el que se ofreció la rueda especial, y no porque los periodistas de Aguascalientes –entre los que me cuento honrosamente-, hubiesen querido compartir la presencia con los del DF –indeseables éstos- y otros sitios, los galenos a cargo del caso explicaron detalladamente todas y cada una de las acciones que realizaron con José Tomás. No había duda, la gran figura mundial del toreo actual estaba viva… sin embargo hubo el imbécil que hasta en un par de ocasiones lanzó cuestionamientos que pusieron en tela de juicio la competitividad del cuerpo médico que comanda Carlos Hernández Sánchez. Fue tan desafinado su rebuzno que dio lástima ajena; sus preguntas resultaron insolentes, ya que las planteó como si hubiese sido un profesional de la medicina con especialidad en juzgamiento de diligencias urgentes, y aunque tal rango tuviese, no estuvo dentro de la enfermería, y por su puesto no tiene la menor idea de lo que en ella sucedió…
También salió el ocioso que preguntó como fue la asepsia de la herida y como controlarían una posible infección… ya que la mano del “Jarris” lógicamente llevaba muchas bacterias, y el pitón del toro seguramente estaba desinfectado…
QUIEN APRISA JUZGÓ, DESPACIO SE ARREPINTIÓ…
Lamentablemente cuando los voraces medios nacionales e internacionales le taparon la salida a varios personajes ligados directamente con el matador cornado, las declaraciones que éstos emitieron por sus bocas sucias, fueron diáfanamente precipitadas; lo negativo fue que palabras más o palabras menos, la enfermería del coso y los galenos, según esas declaraciones, quedaron por debajo de un rango profesional correcto, a decir de las clasificaciones hechas por “aquellos”, como para atender una cornada bárbara como la que sufrió José Tomás. Esto fue aprovechado por los ineptos “periodistas” extranjeros para etiquetar, no solo a la medicina mexicana si no a la ciudad y en general al país, como de tercer mundo. Quizá en lo último tengan razón, pero lo rotundamente real es que Tomás salvó la pierna… y la vida… lo que quiere decir que ni la enfermería ni los galenos son de tercera, si no de primera…
QUIEN FORMA JUICIOS DE PRONTO, ES HOMBRE ALOCADO… O TONTO…
Ni duda, ya que en situación tan delicada debería de imperar la prudencia. Pero esta vez no se tomó en cuenta la virtud y apenas operado el diestro, a unas diez horas aproximadamente, alguien habló sin poner algo de nudo a la lengua, perjudicando y perjudicándose; lo fatal fue para su misma persona, ya que los resultados de la intervención, no solo quirúrgica si no la previa en la enfermería de la “Gigante de Expo-Plaza”, también pronto lo desmintieron.
VIO LA OCASIÓN VENIDA… Y LA APROVECHÓ ENSEGUIDA…
Aquel proyecto manipulador de verdades, “moldeador de criterios”, insulso, inclinado ante las diligencias económicas, que se pasa noche a noche por televisión abierta –se ve hasta sin tener antena-, y que tiene como norma dentro de su escala de valores, muchas veces minimizar lo grande y engrandecer lo mínimo, esta vez dio sin embargo la noticia de la cornada del galapagareño, como apertura de su espacio; cometiendo de paso, bárbaramente, dos errores sin confesionario para la expiación –tratándose de un “taurino”, ya que domingo por domingo se encuclilla en los escaños de la Plaza México-, cambiándole el nombre a la plaza y a Alejandro Prado, “El Jarris”, excelente subalterno que con la mano diestra tapó el tremendo boquete que en su pierna tenía el coletudo, en tanto le llevaba, junto con otras personas, a la enfermería. ¿Porqué hasta hoy se ocupó del tema tauroco, si en su noticiero no tiene como base en el guión dar las notas de los sucesos que se desarrollan en diversos cosos de la patria; porqué se olvidó del triunfo de Castella al otro día y del año pasado mencionar siquiera otra tremenda cornada sufrida por “El Cuate” Espinosa, y similar a del madrileño, o otros acontecimientos taurinos más, dignos de expanderse?…
APARECIÓ EL PERDIDO, Y MÁS VALIERA QUE NUNCA HUBIERA APARECIDO…
Porque lo hizo para adornarse, pues en la nómina de los periodistas taurinos de siempre, no está anotado. Oportunismo maldito, valiéndose de la trascendencia de la nota; vaya pena que cuando suceden este tipo de hechos, hasta los perros, aunque nunca hayan hecho una crónica taurina en su vida, se hacen “periodistas taurinos”.
¡Caray!, casi cerraba este episodio olvidándoseme una pregunta a la madre patria: ¿Qué razón me dan de Paquirri?…

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