22 septiembre, 2021

MADRID PRIMERA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO, REGALO DE LA PRESIDENCIA.

Comienza el maratón madrileño y La Presidencia, por cierto la misma que le negó una oreja, ganada a ley, a Sergio Aguilar el domingo pasado, se deja ver el plumero y ante una petición menos que minoritaria, le otorga la oreja a Curro Díaz.

Comienza el maratón madrileño y La Presidencia, por cierto la misma que le negó una oreja, ganada a ley, a Sergio Aguilar el domingo pasado, se deja ver el plumero y ante una petición menos que minoritaria, le otorga la oreja a Curro Díaz. Estos cambios de criterio, en tan solo cuatro días, dejan mucho que desear y no lo merecen Las Ventas ni la primera feria del orbe taurino.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS. PRIMERA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO. MADRID DE 6 MAYO, TARDE SOLEADA Y ALGO FRÍA, ENTRADA CASI MEDIA PLAZA
5 Toros de la ganadería de Salvador Domecq y 1 sobrero de la ganadería de Navalrosal; desiguales en su presentación, faltos de raza y muy justos de fuerza, feos en su conjunto.
CURRO DIAZ, silencio y una oreja.
JUAN BAUTISTA, silencio y silencio.
EDUARDO GALLO, silencio y silencio tras aviso.
Curro Díaz que es del agrado de la afición madrileña se vio beneficiado por La Autoridad y con el primero de la feria, un ejemplar sin raza ni fuerza, se dejó ver pero solamente por el toro, pasando inadvertido. Con el cuarto, un toro feo y extraño, rompió en la muleta y de alguna forma lo aprovechó el de Linares con la mano derecha, con la izquierda ni uno, detalles muy toreros, pero poco más; una estocada volcándose en el morrillo que hace rodar al morlaco y algunos tibios pañuelos para que El Presidente regalara la oreja.
Bautista que le tocó el mejor del encierro, su primero, segundo de la corrida, noble pero justito de fuerza, no terminó por acoplarse y se diluyó en una faena larga y sosona. Con el quinto, algo destartalado, Bautista no quiso ni verlo y con ello se fue, con toda la pena y sin gloria, de San Isidro.
Gallo con todas las precauciones y desconfianzas ante su primero. Con el sexto comenzó muy bien y parecía que por fin el salmantino se destaparía, todo quedó en un espejismo; un desarme y hasta ahí nos llevó el río; el soberano le reclamó y con justa razón. Eduardo ha desaprovechado con su actitud, desgana y desconfianza, dos oportunidades seguidas en Madrid y dadas las circunstancias, se lo puede cobrar la temporada.

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