12 junio, 2021

MADRID QUINTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO UNA OREJA PARA DEL ÁLAMO.

Otro encierro remendado y en su conjunto, impresentable para Las Ventas; los veterinarios de La Monumental creen que, el problema de que los encierros no estén cuajados, se debe al fuerte invierno sufrido en la península. “Tomasito” y De Pablo se van de vacío.

Otro encierro remendado y en su conjunto, impresentable para Las Ventas; los veterinarios de La Monumental creen que, el problema de que los encierros no estén cuajados, se debe al fuerte invierno sufrido en la península. “Tomasito” y De Pablo se van de vacío.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS QUINTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO, NOVILLADA MADRID, 10 DE MAYO, TARDE FRIA Y CON MUCHO VIENTO, ENTRADA APENAS TRES CUARTO DE PLAZA.
4 Novillos-Toros de la ganadería de Carmen Segovia muy terciados, sin trapío, en su conjunto poco presentables para Madrid y 2 de Torres Gallego, terciados y no actos para esta plaza; destacable el corrido en segundo lugar – de Segovia -, bravo y noble, aplaudido en el arrastre.
THOMAS JOUBERT, “TOMASITO” de azul marino, silencio y silencio.
JUAN DEL ÁLAMO de grana, oreja y saludos desde tercio.
MIGUEL DE PABLO de fucsia, silencio tras aviso y silencio.
“Tomasito” no debiera haber venido a una novillada de feria, no está para estas lideres; no tuvo un buen lote, pero si hubiera estado más puesto algo podría haber hecho; con el primero y una embestida descompuesta, había que pararse. El cuarto, de Torres Gallego, con una arboladura intimidante, se hizo el dueño, ni la cuadrilla pudo y aquello se convirtió en un autentico desorden, que capea diría el castizo.
Del Álamo venía a no pasar desapercibido y vaya que lo logró; su primero, segundo de la fría tarde, y el más potable del encierro por los dos pitones, con fijeza y repetición, lo recibió con firmeza, se acopló el salmantino y adelantando la muleta y trayéndolo de largo, ligó y se caldeó el ambiente de los tendidos, gélidos hasta ese instante; las series al natural limpias y hondas, los remates vistosos y los redondos profundos y templados; concluyó con una estocada algo caída pero efectiva y el público agradeció la entrega y el buen hacer, solicitando la oreja que le fue concedida. Con el quinto de muy distinta condición, se mostró valiente y decidido, el novillo no daba para otra cosa; se fue derecho a volcarse sobre el morrillo y se llevó una voltereta, afortunadamente sin consecuencias y el novillo al desolladero. Despedido con una fuerte ovación dejó Juan un buen ambiente, saliendo muy airoso del fuerte compromiso.
De Pablo, que tampoco está puesto para estos trotes, pecho con un ejemplar encastado y con genio que estuvo muy por encima del madrileño; no le entendió, no le dio su distancia, ni se acopló. Con el sexto de Torres Gallego, la misma actitud, solo la estocada que agarró e hizo rodar al novillo sin puntilla.

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