MADRID SEXTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO SALUDOS DE ARTURO MACIAS QUE SE LLEVÓ DOS VOLTERETAS.

Otro baile de corrales y hasta cuando?. Tarde soporífera, solo la entrega, el valor y los deseos del mexicano Macias en su presentación y confirmación.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS SEXTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO MADRID, 11 DE MAYO TARDE APACIBLE CON LIGERO VIENTO ENTRADA, CASI LLENO.
4 Toros de la ganadería de Martelilla, 1 de Navalrosal y 1 sobrero de Hermanos Domínguez Camacho, desiguales en su presentación, muy justos de fuerzas, descastados, protestados y pitados; el segundo de Martelilla impresentable.
MIGUEL AVELLÁN de marfil claro y oro, silencio y silencio.
CÉSAR JIMÉNEZ de blanco y oro, silencio y silencio.
ARTURO MACIAS de lila y oro, confirmando alternativa, silencio tras aviso y saludos desde el tercio.
Abellán, que se las tuvo que ver ante dos ejemplares imposibles, el primero – segundo de la tarde, sin un ápice de fuerza e impresentable; el cuarto bonito de lamina, salpicado, dio toda la sensación de ser un invalido y estuvo a la defensiva durante toda la lidia; con esos mimbres no era posible que el madrileño elaborara el cesto.
Jiménez se encontró con el del remiendo de Navalrosal y el sobrero de Hnos. Domínguez Camacho; aquel otro invalido que debió ser devuelto, no se tenía en pié y ante esa circunstancia nada se podía; este no andaba mucho mejor, aunque aguantó y el madrileño lo intentó sin convencimiento y sin resultados dignos de mención.
El mexicano Macias se presentaba y confirmaba en Las Ventas, venía de dos buenas actuaciones en Valencia y Sevilla, que le habían representado sendas cornadas; saltó a la arena de La Monumental con la mejor actitud, ganas y deseos de quedar bien; sus oponentes no le permitieron florituras y su primero, el de la confirmación, le propinó dos tremendas volteretas; lo mimó en el caballo y se lució con un quite por gaoneras; el viento molestaba y Arturo se fue a los medios, para iniciar faena con dos cambiados sin despegar las zapatillas de la arena; el toro no aguantó una serie, se rajó y terminó en las tablas, donde Macias aguantando y valiente, pudo ligar una tanda; el morlaco se paró y el diestro arriesgó demasiado en terrenos del toro recibiendo los percances, afortunadamente todo quedó en el susto. Muy digna su presentación en Madrid y en San Isidro. Con el sexto, la concurrencia arrastraba la soporífera tarde y lo que quería es que aquello acabara; Macias lo intentó en los medios y el toro dijo que eso no era con él, se paró y se defendió, poniéndoselo muy complicado al diestro que, con valor y entrega, arriesgó encunado prácticamente en los pitones. El soberano le reconoció el esfuerzo y la vergüenza torera, con una sonora ovación, la única de la tarde.

Deja un comentario