24 junio, 2021

LOS PUYAZOS DE SERGIO.

Fracaso, fiasco, descalabro, revés, malogro. Petardo, se estila en el ambiente taurino; así está grabado en las hojas de la jerga de la fiesta brava.
Hubo un par de éstos, además de los “cotidianos”, en la recién terminada Feria Nacional de San Marcos durante su capítulo del 2010, que tiene en el centro, el ciclo taurino más popular e importante de México: 1-.El sopor ganadero y 2-.Las tres tardes insulsas de Octavio García “El Payo”.

Fracaso, fiasco, descalabro, revés, malogro. Petardo, se estila en el ambiente taurino; así está grabado en las hojas de la jerga de la fiesta brava.
Hubo un par de éstos, además de los “cotidianos”, en la recién terminada Feria Nacional de San Marcos durante su capítulo del 2010, que tiene en el centro, el ciclo taurino más popular e importante de México: 1-.El sopor ganadero y 2-.Las tres tardes insulsas de Octavio García “El Payo”.
En lo longitudinal de trece funciones, se despacharon 82 reses, una más o una menos, producidas por trece ganaderías; lamentablemente, y un punto mas contrario a otros años, de este número elevado, solo ocho bovinos, aproximadamente, delataron su buena sangre, embistiendo con raza, y como consecuencia alegre y emocionante, abriendo en cada una de sus acometidas, las puertas a faenas iluminadas –aunque éstas no siempre hayan llegado-. Caminando por la rigurosa línea de las ciencias matemáticas, esas sumas indican que de lo salido al ruedo, solo el diez por ciento “salvó” la sangre brava mexicana… ridículo promedio; más se acrecienta tal cuando la mayoría de los involucrados –no la crítica honesta- en la organización de la fiesta, tratan furibundamente de sentimentalizar al ignorante público taurino mexicano, subrayando que nuestro toro ¡es el mejor del mundo!… la respuesta a la pregunta que viene después de estas letras sería la solución al “Nudo Gordiano”: -Si existe en realidad ese toro ¿Por qué no lo desembarcan en la que se auto pregona como la feria de mayor importancia en América?…
Es solamente un cacarequeo eso de que la ciudad más taurina de la república es Aguascalientes, ya que su supuesta afición no sabe distinguir entre un asno y un caballo; o bien, la masa feriera consumista y no pensante, la ahoga sin remedio y termina por someterla y luego resignarla sobre el concepto de que la sustancia taurina radica en el estado de ánimo de la colectividad y no en los rangos profesionales del espectáculo. Hubo más de un encierro que no debió ser aprobado por el pretenso cuerpo de “justicia”, pero… éste las más de las veces actuó como lacayuno de la empresa y el gobierno, que mucho metió sus sucias manos en la organización del espectáculo y no en la observancia de la calidad de éste. No es nuevo el tema, sin embargo cada año toma nuevo tiraje.
Joven espada que animó muchas esperanzas no hace tanto, es el queretano Octavio García, “El Payo”; antecedido por una campaña novilleril española decorosa, retornó a su patria para tomar, “inexplicablemente”, una alternativa sin categoría, cuando merecía otra diferente: en mejor anillo, y sobre todo, con la curia en la presencia del ganado, y no con una infame y menos que mediocre becerrada inflamada de rastrojos y anabólicos.
Pasada y algo cicatrizada, aunque no olvidada, esa trama del mexicanito doctorado, retornó al terreno de la madre patria y actuó en una serie corta de corridas; sobresalió la de Las Ventas, en cuyo ruedo ardiente e inconsentidor, realizó una faena digna que le dio el vale para ser reconocido por la afición y la crítica. Ya trasplantado en arenas de su patria, llegó la navidad del pasado año y en el ruedo de “La Santa María” de su ciudad natal, un astado le agarró tremendamente como para matarlo; afortunadamente no lo logró, pero si le produjo serias lesiones óseas, las que le mantuvieron fuera de la batalla.
“Payo” estaba firmado para reaparecer en Texcoco, asunto que no se dio. Antes de ello, abrumó el rumor de que no estaría tampoco en la feria aguascalentense. Hubo hasta quien perdiera una apuesta, ya que el rubio matador, para su misma desfortuna, partió plaza en las tres tardes consecutivas con las que se comprometió con ETMSA.
Es un abuso sin objeto que en una feria tan corta, se contrate a un matador por tres corridas. La fórmula no ha funcionado. Acaso con cierta figura sólida del toreo mundial.
No fue que Octavio carezca de cualidades taurinas, simplemente el hombre está fuera de sitio, mermado anímicamente para el toreo. Tres tardes, es un trago demasiado grande para cuando la garganta está cerrada o con intenciones de hacerlo.
“El Payo” Enfrentó en ese trío de funciones a seis toros y no cortó ni una orejita. Lo peor, llegó a aburrir al público. Por momentos se vio arrebatado y a varios descarrilados engañó con la chabacana fórmula de “jugársela”, sin embargo lo que realmente presentaba a cuadro era una desesperación tremenda producto de la impotencia de ver que se le iba una ¡Feria de San Marcos!…
Es joven, muy joven biológica y taurinamente; quizás muy pronto estemos hablando del otro “Payo”, el que hemos visto en situaciones distintas.

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