18 junio, 2021

MADRID DECIMOTERCÉRA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO

Corrida para encumbrarse, difícil que se encuentren con otra tan fácil, tan noble, tan buena y que deje estar tanto. Y se fueron con las orejas.

Corrida para encumbrarse, difícil que se encuentren con otra tan fácil, tan noble, tan buena y que deje estar tanto. Y se fueron con las orejas.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS DECIMOTERCÉRA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO MADRID, 18 DE MAYO. TARDE APACIBLE, ENTRADA LLENO.
6 toros de la ganadería de El Puerto de San Lorenzo, muy bien presentados, bien hechos, cuajados, bravos, nobles con fijeza, en el tipo de la casa, todos potables; destacable el sexto, extraordinario, aplaudido y ovacionado, puede ser uno de los toros de la feria.
MANUEL JESÚS “EL CID” de tabaco y oro, silencio y silencio.
SEBASTIÁN CASTELLA de turquesa y oro, saludos desde el tercio tras aviso – y silencio.
RUBÉN PINAR de azul Rey y oro, silencio y silencio.
“EL CID” abrió la tarde con un ejemplar que si bien tenía temperamento metía la cabeza abajo sin un extraño y pidiendo que lo templaran, el sevillano no terminó de acoplarse y todo quedó en veremos. El cuarto humillando, repitiendo, yéndose largo y con buen son, no le puso sentimiento y por momentos ni sentido; solo había que ponerle la muleta, tirar de él y llevarlo, vamos para calentar el ambiente de verdad y el de Salteras se lo dejó ir. Jesús Manuel se va de San Isidro perdiendo muchos enteros, sino todos; ha tenido toros para desorejar y no ha obtenido ni unas ligeras palmas.
CASTELLA se abrió bien con el capote, dejando un soberbio quite por gaoneras, con los pies firmes y pegados a la arena; parecía que era la tarde del francés, pero se le acabaron las ideas. Un toro magnifico, vamos de los de armar el taco, el toro se templaba solo y donde se la pusieras iba; definitivamente no era la tarde de Sebastián, se empeñó en meterse en los pitones y ahogar al toro, cuando lo que le pedía era distancia y sosiego; embarulló la faena y aburrió al noble y bravísimo ejemplar del Puerto, no con todos los toros se puede encunar en los pitones; cuadrándose para matar se llevó una voltereta sin consecuencias y la culpa fue del diestro, el toro ya lo había perdonado. Con el quinto dejó que lo pegarán en exceso en varas y la faena se volvió anodina; el respetable se lo recriminó.
PINAR con su primero, un ejemplar bravo, con las fuerzas justas, para mimarlo y llevarlo a media altura, no se acopló; muy embarullado, dejándose enganchar y para colmo mató de un feo bajonazo. Con el sexto – el toro soñado para armar el lío y si es en Madrid para encumbrarse, toro de premio, se empleo y empujó en el caballo -, el albaceteño se lució en un quite por chicuelinas; con la muleta y como el toro se venía de largo y humillando, solo había que ponérsela, no fue capaz de ligar una serie y se diluyó en muletazos sueltos y sin sentido. Una lástima que un toro de tan buena condición se vaya sin torearlo, el soberano lo apreció con una sonora ovación al excelente ejemplar del Puerto de San Lorenzo y un silencio sepulcral para el joven diestro.
La corrida mereció mucho más, fue corrida para ocho orejas, sino diez y solo se escucharon ligeras palmas y las sonoras ovaciones para los morlacos. Hoy había dos figuras y uno que puede serlo y no pudieron o no supieron; si esto es así que nos puede esperar con otro tipo de encierro.

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