19 septiembre, 2021

MADRID DECIMOQUINTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO, LA REIVINDICACIÓN DE SERAFÍN.

El catalán reivindicó la defensa de la fiesta en una tarde en la que regresaba la divisa madrileña con un encierro que no llegó ni al aprobado.

El catalán reivindicó la defensa de la fiesta en una tarde en la que regresaba la divisa madrileña con un encierro que no llegó ni al aprobado.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS, DECIMOQUINTA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO. MADRID, 20 DE MAYO, TARDE APACIBLE. ENTRADA CASI LLENO.
6 toros de la ganadería de Baltasar Ibán, desiguales en su presentación, el tercero muy terciado, descastados, nobles, justitos de fuerza, no aguantaron, en conjunto deslucidos, pero se dejaron; destacó el segundo. La divisa en su regreso se quedó sin nota.
EUGENIO DE MORA de marfil y oro, saludos desde el tercio tras aviso y saludos.
SERAFÍN MARÍN de verde mar y oro, saludos desde el tercio y silencio.
LUÍS BOLÍVAR de verde botella y oro, silencio y silencio tras aviso. Serafín Marín apareció en el albero de la Monumental ataviado con la Senyera y la Barretina catalanas – bandera y sombrero -, en lugar del tradicional capote de paseo y la montera; días antes ya lo había hecho en Barcelona y hoy en Madrid quiso reivindicarlo, cierto sector del público se lo recriminó pitándole; al reaccionar y entender su gesto, los pitos se tornaron en una sonora ovación. Buena la acción del diestro catalán, excelente su actitud y de aplaudir, no puede haber mejor escenario para reivindicar la defensa de la fiesta.
De Mora con su primero, un ejemplar que se empleo a ratos, insistió en no darle sitio, ahogando la embestida, demasiados enganchones, mucha entrega por parte del diestro pero sin entender las condiciones del astado; una estocada en lo alto lo mejor. El cuarto, algo suelto, siempre con la cara arriba pero sin malos modos, Eugenio estuvo deslucido en una faena larga y sin llegar a los tendidos, remató con otra excelente estocada, en todo lo alto, haciendo rodar al cornúpeta sin puntilla – estocada que sin duda estará entre las mejores de la feria, cuidado sino la mejor aunque queda mucha feria.
Marín fue el objeto de todas las miradas durante el paseíllo y se abrió de capa con su primero dispuesto a dar una alegría a los tendidos; sorteo el mejor del encierro, su primero, un ejemplar muy potable y con un pitón izquierdo de ensueño; llegó a la muleta con buen son y el catalán lo entendió y se fajó al natural, una tanda con fondo y temple, al no haber ligazón y continuidad se enfrío el ambiente; con la derecha no hubo limpieza; con la espada flojito. Todo se quedó en lo que pudo haber sido. El quinto manseando llegó al último tercio sin fuerzas y poco o nada se podía hacer; Serafín se empeñó sin contenido aflorando los bostezos en los tendidos.
Bolívar se encontró con un terciadito tercero, muy flojo y que tras pegarse una voltereta se quedó corto y en nada; el colombiano optó por abreviar y marró con la espada. El sexto manseando en los caballos llegó a la muleta con muy poca fuerza, empezó a pararse, a medir y a defenderse con la cara alta; el caleño lo intentó sin convencimiento, fallando también con los aceros.

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