17 septiembre, 2021

MADRID DECIMOSEPTIMA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO, PUERTA GRANDE PARA VENTURA Y LEONARDO.

Una ganadería que cada día está peor que mal se encuentra con dos caballeros rejoneadores que quieren estar en la cumbre.

Una ganadería que cada día está peor que mal se encuentra con dos caballeros rejoneadores que quieren estar en la cumbre.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS, DECIMOSEPTIMA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO CORRIDA DE REJONES. MADRID 22 DE MAYO, TARDE CALUROSA. ENTRADA CASI LLENO.
6 toros de la ganadería de Flores Tassara, despuntados reglamentariamente por ser para rejones, desiguales, justos de fuerza, mansos, sin raza, complicados, quinto y sexto echando la cara arriba y las manos por delante.
SERGIO VEGAS de campero, saludos desde el tercio y saludos desde el tercio.
DIEGO VENTURA de campero, una oreja y una oreja.
LEONARDO HERNANDEZ de campero, silencio y dos oreja.
El caballo “Duque” de Leonardo resultó herido en el anca derecha por el tercero de la tarde. Recibió un derrote seco, afortunadamente sin mayores consecuencias.
VEGAS con el manso que abrió plaza lo intentó e insistió sin llegar al tendido. El cuarto que se venía arreando y midiendo se lo puso complicado y bastante hizo con mostrar voluntad; no estuvo fino con los rejones de muerte y se fue de vacío de Las Ventas.
VENTURA se las tuvo que ver con mansos de solemnidad, el segundo se paraba, iba a arreones, cortando el viaje y con derrotes, el sevillano tuvo que arriesgar dominando los terrenos; su técnica y seguridad le llevaron a calentar los tendidos y cortar una orejita. Con el quinto, al que aguantó lo indecible, sobre todo con “Orobroy” se mostró inmenso en el tercio de banderillas, dando toda la ventaja al toro y metiéndose encima del morlaco; el ambiente estaba hecho y con un rejonazo defectuoso y un descabello, tocó de nuevo pelo.
LEONARDO que repetía después de su éxito de hace unos días, volvió a triunfar y abrió la puerta grande; le cortó las dos orejas a un toro manso que siempre fue con la cara arriba y las manos por delante, no poniéndoselo nada fácil al joven rejoneador extremeño; soberbio en banderillas, dejándole llegar, primordialmente con “Verdi” arriesgando en los quiebros y eso que el astado se venía con todo; culminó con un rejonazo algo caído pero fulminante y en los tendidos la euforia solicitando trofeos; las dos orejas fueron al esportón de Leonardo. Con el tercero que se quedaba corto, tuvo que arriesgar y marró con el rejón de muerte.

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