21 junio, 2021

MADRID SORPRENDE.

Ni ha sido una tarde con triunfos ni nada ha hecho cambiar el San Isidro 2010 que llevamos hasta ahora; pero hoy los que estábamos allí podemos afirmar que Madrid sorprende.

Ni ha sido una tarde con triunfos ni nada ha hecho cambiar el San Isidro 2010 que llevamos hasta ahora; pero hoy los que estábamos allí podemos afirmar que Madrid sorprende.
Se han lidiado toros de Samuel Flores y de Agustina López Flores por los diestros Juan José Padilla, Luis Miguel Encabo e Iván García. La corrida ha estado bien presentada. Todos los toros poseían las características típicas de esta ganadería que hacen que salgan animales con trapío, cuajados y con cara.
Los abonados de toda la vida y los aficionados han preferido dedicar la tarde de hoy a otras aficiones y han cedido o vendido su entrada al público, es decir, a aquella persona que asiste a los toros para ver un espectáculo y que disfruta viendo como los toreros cortan orejas y pitando a los banderilleros cuando realizan, como habitualmente, su labor.
Dicho público, en el día de hoy, ha ido predispuesto a que Juan José Padilla triunfase. En el primero de su lote, el jerezano no se ha acoplado. El toro ya de salida mostraba signos de flojera y, en consecuencia, el torero ha realizado la faena a media altura; pero sin transmitir y sin acabar de entender sobre todo el pitón izquierdo.
En el segundo que le ha tocado en suerte, el torero hubiese podido realizar una faena de triunfo, pues el de Samuel humillaba y le pedía al torero que lo llevase tapado y que lo citase para no deslucir la faena. Cuando ha hecho caso al astado, éste ya se estaba rajando y no tenía ganas ya de pelea. Aquí viene cuando Madrid sorprende. Quiero entender que el público se ha dejado influenciar por los pares de banderillas y por esos trincherazos que le ha dado como último recurso, porque le han pedido la oreja por mayoría. Por suerte, don César Gómez ha sabido “aguantar el tirón” y no concederla, pues el nivel de Madrid alguien lo tenía hoy que mantener. Que no se preocupe el diestro, Madrid lo ha perdonado.
Por lo que a sus dos compañeros se refiere, Iván García se ha visto con dos toros con algunas posibilidades, con movilidad pero sin transmisión. Con esas características el torero hubiese tenido que poner de su parte; pero, desgraciadamente, no ha sido así. Lástima de pitón izquierdo del sexto, aunque hay que tener en cuenta que para García, hoy era la primera del año y que la temporada anterior no pudo torear ninguna por la colonoscopia que llevaba a causa de una grave cornada.
A Luís Miguel Encabo lo podríamos disculpar a medias. El segundo de la tarde ha sido un toro manso por definición. La faena ha sido imposible, pues el toro no quería saber nada de muleta y huía a tablas constantemente. En el quinto Encabo se ha visto con falta de recursos para estar delante de un toro complicado, que poseía una embestida brusca, descompuesta e incierta, pero del que se podía sacar algún jugo.
Por último, otra sorpresa ha sido que el público ha protestado que un banderillero haga su trabajo. Los tres toreros banderilleros de hoy necesitaban que el animal estuviese colocado en su sitio, evidentemente; pues el respetable quería que nos remontásemos al siglo XVIII y entre todos se hiciese la fiesta.
Entre este detalle y el de la petición sin motivo de la oreja, podemos decir que Madrid sorprende.

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