15 junio, 2021

MADRID CORRIDA EXTRAORDINARIA, DIEGO VENTURA CONTUNDENTE.

Una corrida de rejones, puente entre la feria oficial y la de aniversario, con público bullicioso y un caballero demostrando que hay que contar con él.

Una corrida de rejones, puente entre la feria oficial y la de aniversario, con público bullicioso y un caballero demostrando que hay que contar con él.
MONUMENTAL DE LAS VENTAS. CORRIDA EXTRAORDINARIA DE REJONES. MADRID 30 DE MAYO, TARDE SOLEADA Y AGRADABLE. ENTRADA, ALGO MÁS DE TRES CUARTOS DE PLAZA.
5 toros de la ganadería de Los Espartales, reglamentariamente arreglados para rejones, terciados, desiguales en juego, manejables y de más a menos. Un remiendo de Fermín Bohórquez, más que terciado.
SERGIO GALÁN de campero, oreja y saludos.
DIEGO VENTURA de campero, dos orejas y dos orejas.
LEONARDO HERNÁNDEZ de campero, silencio y saludos desde el tercio.
GALÁN se quedó a las puertas al fallar con el rejón de muerte en el cuarto; el de Cuenca estuvo muy acertado durante toda la lidia y eso que tuvo el lote menos boyante. Su primero, después de saltar al callejón, siempre embistió midiendo, cortando y arreones; el caballero con conocimiento de terrenos le dejó llegar y clavó en todo lo alto. Merecida la oreja. Lastima el pinchado en su segundo porque otro gallo le hubiera cantado al castellano-manchego; con su jaca “Ojeda” pisó terrenos imposibles y comprometidísimos.
VENTURA de nuevo se mostró contundente en Las Ventas. Con la puerta grande de la semana pasada, el destino puso en sus manos un buen toro de Los Espartales, terciado como toda la corrida, mansito de salida pero con buen son. El sevillano realizó una faena de las más completas en Madrid. Dos caballos estrellas que lo dieron todo y fue mucho: “Revuelo” y “Distinto”. Aquel magistral en cambios ajustadísimos, templados, despaciosos y ganando el terreno al toro. Este, dejándose llegar encima al de Los Espartales en los quiebros. Extraordinario; un rejonazo puso en sus manos las dos orejas ganadas a ley. Con el quinto, un manso y desrazado, se mostró inmenso, quiebros inverosímiles con “Nazarí” y con “Morante” siempre dando el pecho y clavando al estribo; la plaza se vino abajo cuando la jaca mordía el testuz del toro; no se le pude pedir más, arriesgó y lo puso todo; agarró otro rejonazo que acabó con su oponente y los tendidos se llenaron de pañuelos; las dos orejas para el esportón del caballero luso-andaluz.
LEONARDO con el tercero sorteo dificultades por lo encastado del toro, tuvo que pisar terrenos en extremo comprometidos y a la hora de matar todo se complicó, el caballo no obedecía, se negaba y el toro se amorcilló. El sexto, remiendo de Bohórquez, colaborador con el cordobés, se acopló cuajando una meritoria faena, teniendo momentos brillantes; falló con el de muerte y se le esfumaron los trofeos que tenía al alcance.

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